Cooperar para multiplicar: una fórmula imprescindible en tiempos de retos
En un contexto de cambio constante en el que lo económico y lo tecnológico cobran un gran protagonismo, no debemos olvidarnos de actuar para hacer frente a los retos sociales.
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Vivimos un periodo en el que los cambios sociales, económicos y tecnológicos se suceden con una intensidad cada vez mayor. La digitalización acelera la toma de decisiones, la transición hacia modelos sostenibles redefine industrias enteras y las desigualdades se reconfiguran en formas más complejas y crecientes. Y, por otro lado, tan solo el 18% de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible avanzan según lo previsto. En este contexto tan dinámico y en el que las soluciones a los retos sociales no avanzan a la misma velocidad que el desarrollo económico y tecnológico, si queremos cambios no basta con observar: es necesario tomar partido.
Para una entidad como Caja Ingenieros, que desde su origen sitúa a las personas en el centro, esta transformación no es ajena ni se contempla desde la distancia. Forma parte de nuestra razón de ser. Por eso, además de nuestro propio modelo, la Fundación Caja Ingenieros es una herramienta clave para dar respuesta a los grandes retos sociales de la actualidad. No trabajamos para complementar la actividad del Grupo, sino para anticipar las necesidades de la sociedad, explorar soluciones innovadoras y construir puentes entre actores para alinearlos hacia un propósito común ya que, de otra forma, avanzarían por caminos paralelos.
Una economía más humana necesita tecnología con mirada social
Hoy, a pocos meses de celebrar los quince años de trayectoria de la Fundación, hemos decidido mirar hacia adelante con una reflexión profunda sobre nuestro papel en la sociedad y sobre los ámbitos donde podemos generar un impacto más transformador y un cambio sistémico. Este ejercicio de propósito renovado cristaliza en un nuevo posicionamiento: el valor de cooperar. No es una frase inspiradora, es una manera de trabajar que consideramos indispensable en un entorno tan interconectado como el actual.
Cooperar, en nuestro caso, ha significado abrir conversaciones y sumar capacidades para construir respuestas y soluciones locales, pero también para anticiparlas. La clave no está únicamente en el apoyo financiero, sino en el acompañamiento multidisciplinar y la cooperación entre actores, el cambio sistémico requiere de procesos colaborativos. En ese intercambio se genera un valor que ninguna de las partes podría producir por sí sola y que permite que iniciativas de diferentes ámbitos se conviertan en motores reales de desarrollo y cambio.
Mirar hacia el futuro nos exige trabajo y, a la vez, la humildad de entender que nadie puede avanzar solo
Nuestra nueva hoja de ruta se estructura en tres ejes: economía social y cooperativa, salud y cultura financiera, e ingeniería para el desarrollo social. Pero no funcionan de manera independiente, sino que se refuerzan entre sí. Una economía más humana necesita tecnología con mirada social; la inclusión financiera se multiplica cuando se articula desde modelos cooperativos; la ingeniería, para ser transformadora, requiere comprender los contextos económicos y sociales donde se aplica. La cooperación, en este sentido, es la estructura invisible que nos permite multiplicar el impacto de nuestras acciones.
Mirar hacia el futuro nos exige trabajo y, a la vez, la humildad de entender que nadie puede avanzar solo. Por eso, desde la Fundación Caja Ingenieros, seguiremos tejiendo alianzas, generando conocimiento accionable, desarrollando capacidades y experimentando e impulsando pilotos que respondan con rigor a los retos que tenemos por delante. Porque el valor de cooperar es, para nosotros, la manera más sólida de construir un futuro más justo, sostenible y cohesionado.
Iñaki Irisarri es director de la Fundación Caja Ingenieros.
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