TENDENCIAS
Ciudades

Antes todo esto era ciudad

¿Por qué la vida en la ciudad se ha vuelto hostil? ¿Hay forma de transformarla, defendiendo y luchando por nuevos valores urbanos de encuentro y cohesión? Esas preguntas se plantea el ensayo ‘Antes todo esto era ciudad’ (Debate, 2026), del periodista Pedro Bravo.

Artículo

¿QUIERES COLABORAR CON ETHIC?

Si quieres apoyar el periodismo de calidad y comprometido puedes hacerte socio de Ethic y recibir en tu casa los 4 números en papel que editamos al año a partir de una cuota mínima de 30 euros, (IVA y gastos de envío a ESPAÑA incluidos).

COLABORA
26
agosto
2026
Imagen de portada de ‘Antes todo esto era ciudad’

Artículo

La ciudad es un espacio, su administración y, sobre todo, la comunidad que lo habita, lo conforma y le da sentido. Un encuentro entre personas distintas que resulta atractivo y productivo en todos los ámbitos, no solo el económico. Durante este periodo que parece estar terminando ahora, las comunidades urbanas han generado problemas —muchos: la aceleración de las emisiones, los excesos de consumismo, la segregación…—, pero también han liderado el hallazgo de infinidad de soluciones sociales, culturales y políticas que han surgido precisamente a partir de las virtudes de estar, crear, pensar y hacer cosas juntos a pesar de nuestras diferencias.

Desde hace unos cuantos años, los valores y bondades urbanas se están desvaneciendo ante el empuje de varias tendencias que convergen y también motivan este cambio de era. […] Los síntomas de la enfermedad en el ámbito urbano son múltiples y llevamos tiempo padeciéndolos. Son procesos que están provocando una sensación de desamor hacia lo que antes sentíamos como un hogar.

Antes todo esto era ciudad, ahora no tenemos ni idea de lo que es, pero sabemos que, a la mayoría, nos repele. A veces, de forma literal: son muchas las personas expulsadas que se han tenido que buscar una vida lejos de donde tenían su casa, sus lazos sociales, su trabajo. Hay también muchas otras que sienten la presión de cerca y otras tantas que están pensando si no estarían mejor en otro lado. Casi todos nos preguntamos por qué la vida en la ciudad se ha vuelto hostil y si hay forma de transformarla, defendiendo y luchando por nuevos valores urbanos de encuentro y cohesión.

Las mismas causas que están convirtiendo en extrañas e inhabitables nuestras ciudades están impulsando una ola reaccionaria

Algunos de los procesos que nos llevan al extrañamiento son […] la conversión de la ciudad en una marca, un producto en el que la Administración se comporta cada vez más como si fuera una empresa en busca de clientes y accionistas. La uniformización y homogeneización de los paisajes y culturas urbanas. La eliminación de las distancias y la transformación del planeta en una enorme metrópoli en la que se mueven turistas, profesionales y capitales y se extrae valor para beneficio de pocos. La mudanza de muchas de nuestras costumbres al ámbito digital, un traslado que nos transforma como individuos y como sociedad y que también modifica los usos y paisajes de la ciudad. La vivienda como activo financiero y, por tanto, necesidad negada. La desigualdad, la paulatina conversión del presente en una agotadora carrera por la mera supervivencia y la extinción de la idea de futuro. Y los traumas que todo esto genera, de soledad y salud mental, pero también de frustración e ira.

Precisamente estas dos últimas palabras conectan todo lo que está pasando y dejando de pasar en las ciudades con los cambios en la forma de ser, hacer y deshacer sociedad que provocan y son provocados por la corriente que está cambiando el rumbo del mundo.

Las mismas causas que están convirtiendo en extrañas e inhabitables nuestras ciudades están impulsando una ola reaccionaria que arremete contra sus valores armada con insolidaridad, egoísmo y violencia. Por eso, en tiempos de geopolítica y partidas dialécticas de Risk, hablar de ciudades no es hablar de una cuestión menor, sino de todos los temas importantes que están acelerando el trayecto hacia ninguna parte de la especie humana. Es, también, hablar de lo posible.

Antes todo esto era ciudad, ahora se está convirtiendo en otra cosa sin que nadie nos consulte o piense, siquiera, en lo que nos conviene. ¿Debemos resignarnos a que siga siendo así? Yo creo que no. Sostengo que, puesto que estamos en una etapa de movimiento, tenemos la oportunidad de imaginar cómo queremos vivir.


Este texto es un fragmento de ‘Antes todo esto era ciudad’ (Debate), de Pedro Bravo.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Caminantes

Edgardo Scott

Caminar es mucho más que desplazarnos a pie: se trata de una meditación casi filosófica para descifrar lo que nos rodea.

COMENTARIOS

SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

Suscríbete a nuestro boletín semanal y recibe en tu email nuestras novedades, noticias y entrevistas

SUSCRIBIRME