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ESG

La sostenibilidad del retail se decide en la gestión diaria

Un centro comercial no es únicamente un edificio, es un espacio en el que conviven actividad económica, empleo, servicios y relaciones personales. La sostenibilidad va más allá de las instalaciones cuando influye directamente en la cotidianidad de las personas.

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04
noviembre
2026

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Durante mucho tiempo, hablar de sostenibilidad en el sector inmobiliario significaba hablar, principalmente, de edificios más eficientes, de reducir el consumo energético, mejorar las instalaciones o incorporar soluciones que permitieran disminuir el impacto ambiental de los activos. Todo ello sigue siendo fundamental, pero hoy sabemos que gestionar un inmueble de forma sostenible exige una mirada mucho más amplia.

Un centro comercial no es únicamente un edificio. Es un espacio en el que conviven actividad económica, empleo, servicios y relaciones personales. Forma parte de la vida cotidiana de su entorno y, en muchos casos, actúa como un punto de encuentro para las comunidades de su área de influencia. Por eso, su sostenibilidad no puede medirse solo por lo que consume o por las características de sus instalaciones. También depende de cómo se utiliza, de su capacidad para adaptarse a las personas y de las decisiones que se toman para mantenerlo relevante a lo largo del tiempo.

Esta visión supone un cambio importante. La sostenibilidad deja de entenderse como un conjunto de actuaciones complementarias a la actividad del negocio y pasa a formar parte de la propia gestión del activo. Está presente cuando decidimos dónde invertir, cómo mejorar la eficiencia de un centro, qué servicios incorporar o de qué manera facilitar que todas las personas puedan disfrutar de sus espacios.

Un entorno verdaderamente inclusivo requiere atender también a necesidades de orientación, comunicación, autonomía y sensibilidad sensorial; más allá de las barreras físicas

Uno de los ámbitos donde esta evolución resulta más evidente es la accesibilidad. Durante años, los esfuerzos se han centrado en eliminar barreras físicas, una tarea imprescindible en la que todavía debemos seguir avanzando. Pero un entorno verdaderamente inclusivo requiere considerar también otras necesidades, como las relacionadas con la orientación, la comunicación, la autonomía o las distintas sensibilidades sensoriales.

Esto implica revisar aspectos tan cotidianos como los recorridos, la señalización, la información disponible o la atención que reciben los visitantes. Son decisiones que pueden parecer pequeñas, pero que determinan si una persona puede desenvolverse con comodidad y autonomía dentro de un espacio. En este contexto, las certificaciones de accesibilidad aportan una herramienta valiosa. Permiten evaluar los activos con criterios objetivos, identificar oportunidades de mejora y avanzar de forma estructurada. Su importancia no reside únicamente en obtener un reconocimiento, sino en convertir la accesibilidad en un proceso de mejora continua.

Pero la dimensión social también tiene que ver con la relación del centro comercial con su comunidad. Si estos espacios forman parte de la vida de las personas, deben prestar atención a las cuestiones que les preocupan. Desde la convivencia entre generaciones hasta el bienestar familiar o el uso de la tecnología en la infancia, los centros comerciales pueden contribuir a generar espacios de encuentro, aprendizaje y participación. No se trata de atribuirles funciones que corresponden a otros ámbitos de la sociedad, sino de aprovechar su capacidad de convocatoria y su cercanía a las comunidades para impulsar iniciativas que aporten un valor real.

La dimensión ambiental sigue siendo uno de los grandes retos del sector. Los centros comerciales son activos complejos, cuyo funcionamiento exige una gestión eficiente de recursos como la energía y el agua, así como de los residuos que generan. Pero el objetivo no debe limitarse a reducir consumos. Medir el comportamiento de los edificios y analizar los datos permite identificar mejoras, optimizar su funcionamiento y orientar las inversiones necesarias para su transformación.

La dimensión social también tiene que ver con la relación del centro comercial con su comunidad

Una mayor eficiencia contribuye a reducir costes operativos y emisiones, mientras que anticiparse a los riesgos climáticos ayuda a proteger la actividad y preservar el valor de los activos a largo plazo. Aquí es donde la sostenibilidad y la gestión activa van de la mano, incorporando criterios ambientales y sociales desde el análisis de una inversión y durante toda la vida del inmueble.

La gestión sostenible de un centro comercial tampoco puede abordarse de forma aislada. La colaboración con los operadores es fundamental para compartir información, establecer objetivos comunes y ampliar el alcance de las mejoras que se introducen en los activos.

Por último, contar con sistemas de medición y reporting rigurosos permite evaluar los avances, identificar oportunidades de mejora y aportar transparencia a inversores y otros grupos de interés. Todo ello cobra especial relevancia en un contexto en el que el desempeño ESG influye cada vez más en la valoración de los activos y en el acceso a financiación.

Pero conviene no perder de vista lo esencial. La sostenibilidad no consiste en acumular certificaciones ni en desarrollar iniciativas desconectadas entre sí. Consiste en tomar mejores decisiones y comprobar que esas decisiones generan resultados. Para el sector retail, esto significa gestionar centros comerciales que sean eficientes en el uso de los recursos, accesibles para las personas, capaces de adaptarse a los cambios y estrechamente vinculados con sus comunidades.

Esta forma de trabajar tiene que ser inseparable de la estrategia de gestión activa de un centro comercial. Invertir en la mejora de los activos, escuchar a los operadores y visitantes, utilizar los datos para orientar las decisiones y anticiparnos a las necesidades futuras son distintas expresiones de una misma manera de entender el negocio.

Porque, en definitiva, la sostenibilidad no es algo que se añade al valor de un centro comercial. Es una de las condiciones que permiten construirlo y mantenerlo en el tiempo.


Jorge Orondo es Senior Energy Manager en Castellana Properties

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