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Siglo XXI

Así se comunican las diferentes culturas

El modelo de Lewis explica las diferencias comunicativas entre culturas y es fundamental para el trabajo en equipos multinacionales.

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17
febrero
2026

¿Se puede dividir a las personas según la forma de comunicarse? Existe un sistema que permite comprender qué culturas pueden ser más frías o cercanas cuando hablan e interactúan con otras personas. Richard D. Lewis, escritor, lingüista y sociólogo británico, publicó en 1996 el libro When Cultures Collide: Leading Across Cultures [Cuando las culturas colisionan: liderando entre culturas] y en él desarrolló el modelo de Lewis de comunicación intercultural. En este, calificó las principales culturas mundiales según su comportamiento, analizando 135 países. El Wall Street Journal lo describió como «una hoja de ruta de referencia para navegar en la economía mundial».

El modelo se basa en las observaciones y las experiencias de Lewis al trabajar con personas de diferentes países y regiones, y con él no pretendió construir una clasificación estricta o definitiva, sino más bien una guía general de la forma de comunicarse de las distintas culturas. Dividió a los países en tres categorías, que responden a tres arquetipos distintos, y los representó en un triángulo equilátero.

En el vértice superior ubicó a los países multiactivos: se trata de las culturas vivaces, que organizan sus prioridades según la emoción o la importancia que conllevan. Son cálidos, emocionales, locuaces, energéticos e impulsivos. Algunos países que representan este arquetipo son Italia, España, Brasil, Venezuela, Perú, México y Grecia.

En el vértice inferior izquierdo situó a los países lineales-activos: son aquellos que planifican y organizan más sus vidas, y se centran en hacer una sola tarea en vez de varias a la vez. Son fríos, planificadores, estructurados y decididos. Entre los países que encajan en este perfil se encuentran Alemania, Suiza, Luxemburgo, Reino Unido y Noruega.

Por último, colocó en el vértice inferior derecho a los países reactivos: son las culturas que priorizan la cortesía y el respeto, escuchan con calma a sus interlocutores y reaccionan con cuidado a las propuestas de los demás. Son corteses, amables, buenos oyentes, conciliadores y adaptables, y los países de estas culturas son Vietnam, China, Corea, Tailandia y Japón.

Lewis dividió los países en tres arquetipos: multiactivos, lineales y reactivos

De extremo a extremo, Lewis ubica al resto de países que se encuentran entre varios arquetipos; por ejemplo, India se encuentra entre los arquetipos multiactivo y reactivo, Francia entre el multiactivo y el lineal-activo y Canadá entre el reactivo y el lineal-activo.

A pesar de que no es una categorización estática, Lewis afirma que las normas nacionales de comportamiento de cada cultura no cambian de forma significativa con el tiempo: «Las reacciones de estadounidenses, europeos y asiáticos se pueden prever; por lo general están justificadas y, en la mayoría de los casos, se pueden gestionar con facilidad. Incluso en países donde el cambio político y económico se transforma con mucha más profundidad y rapidez (Rusia, China, Hungría, Corea, etc.), las actitudes y creencias arraigadas en la cultura se resisten a una transformación repentina de valores».

El objetivo principal de este análisis, según planteó Lewis, es comprender cómo se puede interactuar con personas de diferentes países. Se puede calcular y prever, tanto a nivel personal como profesional, la reacción de los demás ante las expectativas e intenciones que les mostremos, y se pueden formular suposiciones sobre la forma en que interactuarán con nuestros actos.

Por la globalización, las empresas internacionales y multinacionales cuentan con equipos multiculturales. Se ha puesto en valor la importancia de contar con líderes, directivos y empleados de distintos países, puesto que los perfiles multiculturales enriquecen las perspectivas de un proyecto, impulsan la innovación y fortalecen la toma de decisiones. Sin embargo, es posible que surjan diferencias y complicaciones a la hora de predecir y lidiar con las dificultades en la comunicación.

Por ello, el modelo de Lewis es fundamental para el trabajo en equipos multiculturales, puesto que puede ayudar en las relaciones con los otros al aumentar la conciencia del estilo de comunicación de cada persona. Por ejemplo, si por tu cultura eres un comunicador multiactivo, posiblemente seas más propenso a la creatividad y a expresar tus emociones en un entorno que sea más bien neutro o frío, como puede ser una reunión de una empresa.

En líneas generales, el modelo de Lewis sirve para gestionar la forma que tienes de expresarte cuando conversas con alguien de un país distinto al tuyo o expresas ideas frente a un grupo de personas multinacional. Pero también para valorizar los puntos positivos de cada modelo de comportamiento cultural; para recordar que una expresión que puedes percibir como fría puede ser solo la expresión cultural de tu interlocutor, o que lo que otras personas pueden percibir como sobreactuado sea, simplemente, la forma que una cultura tiene de expresar su forma de ver la vida.

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