Cultura

«El cine es un arma de construcción masiva»

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28
mayo
2024

Luis Felipe Fernández-Salvador y Campodonico es cineasta y presidente de la Fundación Identidad Nacional (FIN). En 2019 este ecuatoriano descendiente de exploradores europeos inició una aventura cinematográfica de cinco películas con la que se proponía el ambicioso objetivo de ayudar a dotar a su país de una identidad propia alrededor de la sostenibilidad. ‘Lions of the Sea, un viaje inmersivo por las remotas Islas Galápagos, es la cuarta entrega de una saga que rompe géneros, remueve conciencias, construye alianzas y despierta la admiración internacional desde Hollywood hasta la ONU, pasando por el Parlamento Europeo.


Lions of the Sea, la última producción cinematográfica del ecuatoriano Luis Felipe Fernández-Salvador y Campodonico, narra las peripecias de de Pinni, un joven león marino de las Islas Galápagos que ha perdido a su madre. La cinta, actualmente en fase de postproducción y cuyo estreno está previsto para finales de año, forma parte de un proyecto cinematográfico que ahonda en las señas identitarias de Ecuador en clave de sostenibilidad. «Ecuador no solo es el país con mayor biodiversidad del planeta por metro cuadrado, sino que también ha demostrado un liderazgo en este sentido a nivel político y legislativo. Fuimos los primeros en incorporar la protección de los derechos de la naturaleza a nuestra Constitución, es decir, en considerar a la naturaleza como un ente con derechos que deben ser defendidos al mismo nivel que los de los seres humanos, lo que, en mi opinión, es una manera muy progresista de mirar hacia el futuro», señala. Esta dualidad, afirma el cineasta de 42 años, posiciona a Ecuador como «un icono y un embajador de la naturaleza en el mundo».

«La inclusión de los derechos de la naturaleza en las agendas legales globales sería un avance fundamental para que los seres humanos nos protejamos de nosotros mismos»

El cine como catalizador del cambio social

La travesía cinematográfica de Fernández-Salvador y Campodonico le ha llevado a explorar diversos géneros y enfoques, siempre vinculados a la sostenibilidad y al llamado «cine ambiental». Rodada en las Islas Galápagos, Lions of the Sea es la cuarta entrega de una quintología integrada en la campaña «Ecuador, un fenómeno estético», de la que también forman parte Waorani: Guardianas de la Amazonía, una exploración antropológica con la comunidad waorani; A Waking Dream, un docudrama familiar en Los Andes, y A Son of Man: la maldición del tesoro de Atahualpa, película de culto que fue rodada en el Parque Nacional Llanganates. Cuatro ventanas a otras tantas áreas representativas de la rica biodiversidad ecuatoriana. «Actualmente estamos ya preparando la quinta película, que se llamará Bananaland y contará con la participación del estadounidense Woody Harrelson y otros actores españoles aún por revelar», anuncia el creador.

Para este singular autor, el cine es una poderosa herramienta de sensibilización social. «La ventaja del lenguaje audiovisual radica en que no solo captura la belleza estética de estos lugares, sino que también subraya los retos a los que se enfrentan. Uno de los principales antagonistas del medio ambiente es la ‘corpocracia’, es decir, la explotación desmedida de recursos para el lucro económico, a menudo pasando por encima de los derechos de los seres vivos», denuncia.

¿Cómo puede el séptimo arte combatir estos desmanes? «Con cada proyecto buscamos demostrar que el arte y la cultura pueden ser herramientas poderosas para promover la sostenibilidad y el respeto por nuestro planeta. Utilizamos el cine como un catalizador para un cambio más amplio, que inspire a las personas y a los gobiernos a adoptar y promover leyes que defiendan los derechos de la naturaleza», explica Fernández-Salvador y Campodonico.

Realismo fantástico

Esa visión del séptimo arte como impulsor de la acción sostenible ha llevado a este artista a inventar un leguaje propio que dote a su mensaje de la profundidad suficiente. «Nuestro trabajo no pretende únicamente educar o entretener, sino que también aspira a cautivar y movilizar a la audiencia hacia la acción, y para eso creo que es más efectivo trascender los valores educativos del cine puramente documental, que pueden ser percibidos como menos atractivos, y, sin perder el rigor de los hechos, tratar llegar más lejos, hasta el subconsciente de los espectadores». Una clase de impacto emocional que, en su opinión, solo es capaz de provocar una película de ficción. «Los espectadores de una película como Braveheart salen del cine empuñando una espada metafórica; nosotros queremos que los nuestros sientan lo mismo con la sostenibilidad». Para lograr ese efecto, hace unos años este autor creó el «realismo fantástico», un género inmersivo que combina esas dos visiones: «Una línea estética muy visual y pegada a la ficción que retrata un mundo fascinante y mágico, pero que, al mismo tiempo, está enraizada en lo factual del cine documental». Con esta fórmula, continúa, «conseguimos crear un cine con conciencia que despierte interés y promueva cambios significativos en defensa del planeta».

«El rodaje nos ha permitido ver el mundo a través de los ojos de los científicos y capturar la belleza majestuosa de las Islas Galápagos»

‘Lions of the Sea’

La última producción de Fernández-Salvador y Campodonico ha llevado a un grupo de los mejores científicos y camarógrafos submarinos del mundo a embarcarse durante 60 días para explorar las remotas Islas Galápagos y sumergirse en la realidad de una especie en peligro de extinción como es el león marino. En la película han participado ganadores del Óscar, como el director de fotografía Guillermo Navarro (El laberinto del fauno), el diseñador de sonido Nicolás Decker (Sound of Metal) o el productor Adam Leipzig, exvicepresidente ejecutivo de Disney. «El rodaje ha supuesto una experiencia muy intensa y enriquecedora que nos ha permitido ver el mundo a través de los ojos de los científicos y capturar la belleza majestuosa de las Islas Galápagos. Sin embargo, la belleza de estos lugares también vino empañada por hallazgos alarmantes, como la constatación de que la población de leones marinos en Galápagos se ha reducido en un 65% en los últimos 20 años, lo que viene a confirmar el impacto negativo de la actividad humana incluso en sitios remotos y aparentemente prístinos como este enclave».

Financiación sostenible

Este director y productor también rompe moldes a la hora de lograr financiación para sus proyectos. «Desde el principio hemos tratado de conseguir capital principalmente a través de inversiones privadas. Esta elección nos ha permitido mantener la integridad artística y la independencia necesarias para llevar a cabo nuestros proyectos sin depender de subvenciones públicas. Y es que para levantar proyectos tan ambiciosos como lo suyos (la próxima película tendrá un presupuesto de alrededor de 60 millones de dólares) «hay que ser muy audaz, creativo y un poco ‘MacGyver’. Tienes que optimizar tus recursos, aprovechar las oportunidades y maximizar el impacto de tus fondos y esfuerzos», destaca.

Una extensa red de alianzas y la generación de sinergias y estrategias win-win son algunas de las claves de este proceso. «Con el apoyo de organizaciones como la CAF América y diversas ONG, y aprovechando leyes que ofrecen incentivos fiscales para la producción cinematográfica, hemos establecido sinergias que benefician tanto a patrocinadores locales como a nuestros proyectos». Con este enfoque no solo busca obtener una gran exposición mediática que haga crecer en valor los proyectos, sino también establecer una presencia física en eventos internacionales de gran proyección. «Por ejemplo, estamos lanzando ‘Casa Ecuador’ durante los Juegos Olímpicos de París, un espacio que actuará como embajada de la naturaleza en el mundo, promoviendo la biodiversidad y los valores de Ecuador ante una audiencia global».

Reconocimiento internacional

El pasado mes de marzo, Luis Felipe Fernández-Salvador y Campodonico obtuvo el premio Golden Millenium del festival de cine auspiciado por la Naciones Unidas ‘Millenium Festival’, muy ligado a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que se celebró en Bruselas. El director obtuvo este reconocimiento por «sus contribuciones visionarias al mundo del cine y sus esfuerzos filantrópicos hacia la conciencia social y ecológica». Según el ecuatoriano, que recibió el galardón de manos de Oliver Stone y ya planea tratar de llevar la próxima edición del festival a Ecuador, este respaldo «refuerza mi compromiso con la promoción de políticas que defiendan los derechos de la naturaleza a nivel mundial y me anima a seguir trabajando para que naciones de todo el mundo, especialmente las más desarrolladas, adopten medidas legislativas que defiendan los derechos de la naturaleza y aseguren un planeta viable para las próximas generaciones».

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