«Estoy convencido de que agricultura y renovables pueden beneficiarse mutuamente»

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27
marzo
2024

Las condiciones climáticas de España, con abundancia de viento y horas solares, hacen de nuestro país un lugar idóneo para abordar la transición ecológica. Juan Almansa, director ejecutivo de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA), explica que el éxito del cambio de modelo también depende en gran medida de la capacidad que tengamos para desplegar instalaciones renovables eólicas y plantas fotovoltaicas en el territorio. Y en esa cuestión tiene mucho que decir otro sector clave para nuestra economía: el campo español.

¿Cómo está afectando el cambio climático al sector agrario y qué medidas se están tomando para luchar contra sus efectos en el campo español?

Depende del cultivo del que se trate, pero en general está afectando negativamente por las sequías y la reducción de dotación de agua. Tenemos que cultivar lo mismo con menos abono y, sobre todo, con mucha menos agua. Si no llueve, las plantas se secan, hay menos producción y suben los precios. En los leñosos, por ejemplo, que es un tipo de cultivo que está acostumbrado a recibir mucha agua, la reducción ha sido drástica y solo se está regando una vez a la semana, cuando antes el riego era diario. Esto cambia por completo el ciclo natural de las plantas, lo que obliga a tomar decisiones de producción, como adelantar el abono o la poda de determinados cultivos para intentar evitar los meses de más calor.

¿Cómo es la convivencia entre el despliegue de energías renovables como la eólica o la fotovoltaica y las actividades agrícolas?

«Tenemos que cultivar lo mismo con menos abono y, sobre todo, con mucha menos agua»

Desde el punto de vista de la eficiencia energética, las renovables son un aliado imprescindible para la agricultura porque permiten bajar los costes de producción. El incremento del precio de la luz o del gasóleo de hace dos años fue un desastre para el sector, porque coincidió además con varias campañas malas de cultivos como los cereales. Hoy, de Burgos hacia abajo, prácticamente todo el mundo ha cambiado sus motores diésel por motores eléctricos y placas solares. No ha habido más remedio, ya que a nivel de costes hay una gran diferencia entre trabajar con combustibles fósiles o hacerlo con energía fotovoltaica. Otra cosa es la manera en que se está produciendo ese despliegue de las renovables en las tierras de cultivo, porque ahí entendemos que hay mucho margen de mejora.

¿Cómo participa el sector agrario en los proyectos renovables que se están desarrollando en España?

Somos meros sujetos pasivos, y eso es un problema. La administración subasta los nudos donde se conectan las redes, y las empresas van por esas zonas y suscriben convenios con los agricultores, convenios que empiezan a operar a los 5 años de su firma. Pero si luego la empresa con la que han firmado ese convenio no es la que gana la subasta, entonces los agricultores se quedan fuera. Lo que nosotros reclamamos es una mesa tripartita en la que nos sentemos administraciones, eléctricas y agricultores para racionalizar ese uso del terreno, para que no se instalen estas plantas en las mejores tierras de cultivo y el reparto no beneficie solo a unos pocos, sino que se haga de un modo más homogéneo.

«Prácticamente todo el mundo ha cambiado sus motores diésel por motores eléctricos y placas solares»

¿Han tenido que realizar cambios en los métodos de cultivo o en la infraestructura del terreno para adaptarse a las energías renovables?

El sector agrícola es, con diferencia, el que más ha invertido en fotovoltaicas. Se hacen cambios y, de hecho, estamos totalmente de acuerdo con hacerlos porque pensamos que las renovables son necesarias. Pero queremos que se haga bien y no de manera unilateral. Hay compañías que sí están ayudando mucho al sector agrícola, con planes de futuro que generan empleo y oportunidades en la zona, dan formación y prestan apoyo a las iniciativas empresariales locales.

¿Qué soluciones de eficiencia energética, autoconsumo y movilidad sostenible se están implementando en el medio rural para avanzar en la transición energética?

Se están tomando muchas medidas en ese sentido. Como apuntaba antes, alrededor del 80% de los motores diésel de riego ya han sido sustituidos por soluciones electrificadas. Pero también se ha avanzado mucho con los residuos. Antes, los purines eran un problema porque eran muy contaminantes, pero ahora son un subproducto de biometano que podemos vender y del que obtener energía limpia. Y también hay avances en el ámbito de la movilidad sostenible. En una finca o en una granja los desplazamientos son frecuentes, relativamente cortos, por lo que no se necesita mucha autonomía, y hay posibilidad de instalar puntos de recarga, lo que hace del campo un lugar idóneo para los vehículos eléctricos. En este sentido, sería muy interesante que del mismo modo que hay ayudas para la adquisición de tractores más eficientes, las hubiera para los vehículos eléctricos.

«Una orquesta interpretando al unísono siempre va a sonar mejor que muchos instrumentos tocando cada uno por su cuenta»

¿Pueden agricultura y energías renovables beneficiarse mutuamente? ¿Cómo?

Estoy convencido de ello. Pero tenemos que hablar más entre las partes, crear un entorno y un sistema de trabajo en el que eléctricas y agricultores aportemos lo mejor de lo que tenemos y la administración nos guíe y nos ayude tanto económica como organizativamente.

¿Cómo están trabajando en mejorar la eficiencia energética en el medio rural para reducir la huella de carbono?

De muchas formas. Tenemos, por ejemplo, un proyecto con Fertinagro-Biotech para analizar la composición de la microbiota del terreno y ayudar a generar abonos lo más orgánicos posible. Nuestra filosofía es seguir siempre las indicaciones de los técnicos acerca de lo que es mejor para el medioambiente, y que las decisiones las determine la tecnología, no la ideología. Por eso, cuando hablamos con las asociaciones ecologistas, siempre llegamos a acuerdos.

¿Cuál es su visión a futuro sobre la integración de las energías renovables en el sector agrícola?

Insisto en que la clave está en la colaboración y el diálogo. Una orquesta interpretando al unísono siempre va a sonar mejor que muchos instrumentos tocando cada uno por su cuenta.

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