Medio Ambiente

La agricultura participativa: entender la naturaleza desde las emociones

La conexión continuada con actividades como la agroecología ayuda a mejorar no solo el conocimiento sobre la naturaleza, sino también la conexión relacional y filosófica con ella.

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30
Nov
2021
Personas y naturaleza

Las actividades colectivas y participativas de agricultura son herramientas para introducir la naturaleza en la vida cotidiana de las personas y ayudar a mejorar la conexión entre estas y la naturaleza. La cooperación, la acción colectiva y el papel de las mujeres podrían tener un gran potencial para la transformación del sistema agroalimentario actual hacia un sistema más sostenible y socialmente justo.

A estas conclusiones ha llegado un equipo del Laboratorio de Socioecosistemas del departamento de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). El estudio se ha publicado en la revista Ecosystems and People. A través de iniciativas locales de agricultura colectiva basadas en la agroecología, mediante las que se realizan actividades participativas en torno a una agricultura ambientalmente sostenible y socialmente justa, es posible volver a entender la naturaleza desde diferentes puntos: desde lo material, lo experiencial, lo cognitivo, lo emocional o lo filosófico.

En esta investigación se han identificado los factores que explican un mayor vínculo con la naturaleza: la importancia social que se da a los paisajes agrícolas locales, los vínculos personales con las actividades agrícolas, el tiempo que se pasa al aire libre y personas autodenominadas como mujeres. Es decir, cuando estos factores se daban en la vida cotidiana de las personas, su conexión con la naturaleza era mayor.

Las mujeres y su conexión filosófica con la naturaleza

En el estudio se ha descubierto que las mujeres mostraban una visión del mundo más fuerte y amplia en los argumentos filosóficos sobre su conexión con la naturaleza, mientras que los hombres se vinculaban con la naturaleza mediante respuestas más cognitivas. Los resultados del estudio se han recopilado a través de talleres realizados con las personas que participaban en la iniciativa de agricultura colectiva y participativa Agrolab.

Agrolab es una iniciativa de formación práctica en agroecología. A través de ella se hacen talleres donde se trabaja la reflexión sobre la relación con la naturaleza de manera individual y colectiva. La información que se obtuvo trató de explicar los factores que influyen en la relación de las personas con la naturaleza, cómo entendemos de manera individual la relación de la naturaleza con uno mismo y la comprensión social de lo que significa estar conectado o no con la naturaleza.

Es importante comprender que vivimos en una situación de rápidos cambios globales, y entender los factores que impulsan la conexión entre las personas y la naturaleza es clave para fomentar la sostenibilidad ambiental y cultural de los paisajes agrícolas. Un reto en nuestra era es incluir los componentes básicos para un futuro deseable, como economías alternativas y nuevas métricas para medir el bienestar humano.

La importancia de las semillas para construir buenos antropocenos

Desde este punto, estamos continuando la investigación con el proyecto SAVIA-Sembrando Alternativas de Innovación Agroecológica. En uno de sus objetivos se basa en la iniciativa social Seed of good Anthropocenes, que recopila semillas para unos buenos Antropocenos, es decir, proyectos y experiencias que siendo escasos en sus territorios juegan un papel fundamental en la crisis climática, con una mirada territorializada en los sistemas de producción y consumo.

Los resultados de esta investigación revelan que las estrategias agrícolas colectivas como la iniciativa Agrolab y las semillas para un buen Antropoceno pueden fomentar la conexión entre las personas y la naturaleza a través de la intervención en diferentes ámbitos de manera simultánea. Estas intervenciones representan dos tipos de puntos de influencia para el cambio: las intervenciones superficiales, que son fáciles de aplicar pero que tienen una capacidad limitada para provocar un cambio transformador, y las intervenciones profundas, que son difíciles de aplicar pero que tienen una gran capacidad para provocar un cambio transformador (por ejemplo, el acceso a la información o las visiones del mundo).

Los retos de la investigación que surgieron indican la necesidad de explorar la conexión entre las personas y la naturaleza desde una perspectiva emocional y relacional. Así, creemos necesario inspirar estrategias agrícolas que promuevan relaciones más inclusivas y diversas entre las personas y los paisajes naturales como las que podemos encontrar en las iniciativas agroecológicas.The Conversation


Irene Pérez-RamírezMarina García-Llorente son investigadoras en Socioecosistemas, Universidad Autónoma de Madrid. Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.
The Conversation

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