Opinión

Yo tampoco soy una «zorra»

El grupo valenciano Nebulossa venció en la tercera edición del Benidorm Fest con la canción «Zorra» y con ella representará a España en el festival de Eurovisión en Suecia. La polémica no se hizo esperar.

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09
febrero
2024
Mery Bass, cantante de Nebulossa, en la final del Benidorm Fest 2024

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Empecemos por el principio. Hace unos días, el grupo valenciano Nebulossa se convirtió en vencedor de la tercera edición del Benidorm Fest con la canción «Zorra», con ella representará a España en el festival de Eurovisión el próximo 11 de mayo en Suecia.

La polémica saltó a las redes en segundos, y no lo hizo ni por la calidad vocal de la intérprete ni por la lírica de la canción, claro, sino a raíz del título en cuestión, «zorra». «Prostituta», nos recuerda la RAE en su diccionario.

Con cierta ingenuidad pensamos que no se admitiría una canción que insulta a las mujeres para representar a España. Confiamos en un pequeño margen para la retirada de la canción de la mano de la Unión Europea de Radiodifusión (UER) que era quien debía dar el visto bueno definitivo. Erramos. La canción es «apta» ya que «entiende que hay muchas interpretaciones del título de la canción. (…) Considerando su uso previsto en el contexto de la letra y el mensaje de la canción, tal y como nos lo ha explicado RTVE, hemos llegado a la conclusión de que la canción es apta para participar en el concurso de este año», concluyeron quienes organizan el certamen musical. Por eso, imagino, RTVE está trabajando ya en la adaptación y traducción de la canción a diversos idiomas de nuestro continente. Que no quede ni un país sin «empoderar como se debe» a sus mujeres, que son todas un poquito «zorras», supongo.

Sin embargo, no perdamos de vista la realidad, estamos en el siglo XXI y nadie duda que la palabreja en cuestión, «zorra», hacía referencia a la prostitución y, lo que es peor, a las mujeres que a diario sufren ese calvario, así como a muchas otras que se han visto señaladas, insultadas y sí, muchas, han perdido su vida a mano de hombres de quienes una de las últimas palabras que escuchaban de su boca era esa, justamente: «Eres una zorra».

El grupo valenciano Nebulossa representará a España en el festival de Eurovisión con la canción «Zorra»

Así las cosas, me gustaría decir que sorprende pero no, por más que Mery Bas, integrante del dúo, ha defendido que «ser zorra es ser una persona empoderada que a veces tiene que ponerse un caparazón para evitar la envidia. Por ahí hay mucha gente mala, así que tienes que forrarte de valor y seguir adelante». Vaya, ahora resulta que las mujeres, para sentirnos liberadas debemos hacerlo (reivindicando que somos zorras) a través del insulto. Cosas veredes.

No contentos con esa demagógica explicación, Marc Dasousa, su compañero, reivindicaba poco después que «la canción tiene esa palabra comprometedora y provocadora, que es zorra, pero luego tiene el mensaje de empoderarse y de sacar lo que ella tenía dentro».

El empoderamiento, ese mantra que, por lo general no quiere más que ocultar la realidad, en este caso que nos siguen considerando «zorras».

Quiso zanjarlo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a quien no solo le gusta la canción, sino que cree que tiene un «mensaje feminista». Ya nada sorprende, basta con echar una vistazo atrás y recordar las leyes que se aprobaron bajo su mandato desde el Ministerio de Igualdad… todas muy empoderantes.

Mentira me parece que, en pleno siglo XXI se siga banalizando la misoginia de este modo, eso sí, como es empoderante…

Y aquí estamos nosotras, las feministas, tirándonos de los pelos y quejándonos de algo que, me temo, no va a cambiar. Me pregunto qué van a hacer cuando, en esas residencias de estudiantes, como cada año, llamen a voz en grito «Zorras» los chicos a sus compañeras, si ahora, como hay un precedente musical, acabarán por argumentar que las empoderan. O detengan al enésimo maltratado que al grito de «ábreme la puerta zorra», quiera entrar en su casa para matar a su mujer. Quizás explique que lo que quería era empoderarla.

No sé qué es más insultante, si llevar a Eurovisión una canción que nos llama zorras o que nos quieran convencer de que hacer eso es un gesto de empoderamiento y de rebeldía. Al menos Las Vulpes solo querían provocar hace cuarenta años, quién nos diría que la irreverencia de aquella provocación punk se convertiría ahora en bandera de empoderamiento femenino y de representación de España en la música europea. Menuda evolución.

Para acabar os diré, sin embargo, que al margen de la polémica que acabo de comentar hay otra, y no menor, que no debemos olvidar.  Las votaciones del Benidorm Fest cuentan con el voto del público y el del jurado profesional, compuesto por 8 jueces, ambos con un 50% de peso. El voto del público se divide en dos: el voto demoscópico (350 encuestados anónimos elegidos al azar), con un peso del 25 %, y el del televoto, otro 25 %, determinado por llamadas y SMS. Por no hablar del filtro que deben tener las canciones hasta que llegan ahí. ¿A nadie le pareció que denigraba a las mujeres? ¿Nadie sospechó que no es la mejor manera de representar a un país que es el tercero del mundo en consumo de prostitución? ¿Nadie recordó a las mujeres asesinadas por sus maridos al grito de zorras?

Ese, a mi juicio, es el verdadero problema. La ignorancia y el machismo latente que vivimos. Una sociedad que vota una canción asumiendo un contenido que, desgraciadamente, incluso parece que marcan sus dirigentes. Se equivocan porque, como dijo el otro día en un programa de televisión una espectadora, España es una país de puteros, pero no de putas.

Otra cosa es, y ahí no me encontrarán, el intento de cancelarla, no gastaré ni un segundo. Si tenemos un país que vota a este tipo de representantes (que a mí no me representan) asumamos lo que tenemos e intentemos luchar contra eso. A Nebulossa se la llevará el tiempo, nadie se acordará de ella en unos meses.

 

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