Cultura

El universo de Borges

Entre laberintos y erudición, la obra del escritor argentino, eterno candidato al Nobel, marcó un hito en la literatura en español, llegando a convertirse en uno de los autores más importantes del siglo XX.

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Grete Stern
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08
mayo
2023

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Grete Stern

Entre las escritoras y escritores que, a pesar de sus reconocidos méritos, nunca recibieron el Premio Nobel de Literatura, surge una pregunta recurrente, especialmente en la literatura hispanoamericana: ¿por qué Jorge Luis Borges nunca lo ganó? A pesar de haber sido nominado en múltiples ocasiones –y de casi lograrlo en 1967–, el autor de clásicos latinoamericanos como El Aleph y Los conjurados permaneció como un eterno candidato.

«El motivo principal, que se creyó durante mucho tiempo y que sostuvo el mismo escritor, fue el político», sostiene el propio Ministerio de Cultura de Argentina. «El escritor era de carácter conservador y muy crítico de la literatura comprometida de su época, y se menciona su antiperonismo, su acercamiento a Rafael Videla y la visita a Augusto Pinochet para recibir un doctorado honoris causa en la Universidad de Chile. Allí pronunció un discurso que fue muy cuestionado y del que años después se arrepintió públicamente, en el que elogiaba al dictador». 

Lo cierto, no obstante, es que también se ha hablado de otros motivos. Por un lado, se dice que Borges se burló en una cena institucional de los poemas del académico sueco Arthur Lundkist y que este nunca le perdonó. Una investigación, además, llegó a afirmar que el académico Anders Österling, presidente del Comité, rechazó a Borges por ser «demasiado exclusivo o artificial en su ingenioso arte en miniatura».

El motivo principal de que nunca ganara el Nobel, según el Ministerio de Cultura argentino, fue de carácter político

Este vacío causó que el Comité Internacional de Escritores de todo el mundo le otorgara simbólicamente en 2018 el Nobel, en español y en sueco, en la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (Filba). Con la ceremonia, los participantes saldaron la deuda que, aseguraban, el mundo literario tenía con Borges. 

Y es que hasta el colombiano y nobel Gabriel García Márquez, que estaba radicalmente en desacuerdo con el pensamiento político del argentino, llegó a afirmar que «Borges es uno de los autores que más he leído y tal vez el que menos me gusta. A Borges lo leo por su extraordinaria capacidad de artificio verbal; es un hombre que enseña a escribir, es decir, que enseña a afinar el instrumento para decir las cosas». 

En efecto, Borges fue uno de los autores más importantes del siglo XX. Sus ensayos, poesías y relatos marcaron un hito en la literatura hispanoamericana, y actualmente es uno de los autores en español más traducidos del mundo. Escribía sobre temas metafísicos, fantasías filosóficas y ficción teológica, con cuentos eruditos en los que hablaba del espacio y el tiempo, los sueños, los espejos y la alteridad, además de los laberintos, como puede verse, por ejemplo, en La biblioteca de Babel o El jardín de los senderos que se bifurcan, ambos parte del libro Ficciones, publicado en 1944. 

Anglófilo y ultraísta

Jorge Luis Borges nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899. A los 6 años les dijo a sus padres que quería ser escritor y a los 9 años tradujo al español El príncipe feliz, de Oscar Wilde. El inglés fue parte fundamental de su vida, del que decía además que era «más fino que el español» y «el más físico de todos los idiomas». Su abuela paterna le hablaba en inglés desde niño y en su casa le llamaban cariñosamente Georgie. Y aunque desde joven comenzó a quedarse ciego debido a una enfermedad congénita que ya había sufrido su padre, Borges definiría su ceguera gradual no como algo trágico sino como un «lento atardecer de verano».

En 1914, su familia emigra a Europa y, tras pasar por París, Milán y Venecia, se radica definitivamente en Ginebra. Desde esa ciudad neutral, en medio de la Primera Guerra Mundial, Borges se acerca a la literatura francesa: lee a Voltaire, a Rimbaud, a Baudelaire y a Victor Hugo, y luego aprende alemán para leer a los expresionistas en su propia lengua. En 1919, su familia se traslada a España, primero a Barcelona y luego a Palma de Mallorca, desde donde traduce y colabora con revistas literarias y donde se acerca por primera vez al ultraísmo: una corriente opuesta al modernismo, pero cercana al futurismo y al dadaísmo que se centra en eliminar los elementos «decorativos» de los textos como los adjetivos en favor de los neologismos y tecnicismos. 

Borges se acerca durante la década de 1920 al ultraísmo: una corriente cercana al futurismo y centrada en eliminar todos los elementos «decorativos» de los textos

Borges regresa a Argentina en 1921 y funda la revista Prisma y años después la revista ultraísta Proa. En 1923, publica Fervor de Buenos Aires, su primer libro de poemas, y en 1935 su primer libro de relatos breves, Historia universal de la infamia. Además de hacer crítica literaria, Borges traducirá a autores como William Faulkner y Virginia Woolf. Más adelante, entre 1937 y 1945, se desempeñó como bibliotecario y profesor de literatura inglesa en la Universidad de Buenos Aires.

En 1940 publica Antología de la literatura fantástica en colaboración con Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, quienes luego se casaron y de quienes Borges fue testigo de boda. Gracias a ellos conoce a la escritora Estela Canto, de quien se enamora y a quien dedica El Aleph, una de sus obras más reconocidas.

Más allá de su obra literaria, lo cierto es que Borges llegaría a ser presidente de la Sociedad Argentina de Escritores, miembro de la Academia Argentina de las Letras y director de la Biblioteca Nacional. A lo largo de los años, recibe múltiples galardones como el Premio Nacional de Literatura, el Premio Formentor, el Premio del Fondo Nacional de las Artes de Argentina, el Premio Jerusalén, el Premio Alfonso Reyes de México y el Premio Miguel de Cervantes, entre otros, además de ser Caballero de la Muy Distinguida Orden del Imperio Británico, Orden del Mérito de la República Italiana y la Legión de Honor de Francia. 

A los 68 años, en 1967, se casa con Elsa Astete Millán, aunque la unión solo dura hasta 1970. Una década y media después contrae matrimonio con María Kodama, 38 años menor que él y a quien había conocido cuando ella tenía 16 años y él 54. A pesar de que la familia de Kodama no aprobaba la relación, se siguieron frecuentando para estudiar literatura e inglés antiguo, llegando a casarse finalmente el 16 de abril de 1986. 

De nuevo, el enlace es efímero: Borges muere el 14 de junio de ese mismo año en Ginebra, dejando a María Kodama como viuda y única heredera. Ella se encargó en gran medida de difundir su obra hasta su fallecimiento el 26 de marzo de 2023. A pesar de que no dejó testamento, actualmente cinco sobrinos de ella reclaman la herencia en los juzgados. Por lo pronto, el futuro del legado borgiano aún no está claro. 

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