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Una legislación para la transición energética

En la actual coyuntura geopolítica, marcada por la guerra de Ucrania, la crisis energética y la inflación, es más prioritario que nunca que todos los actores sociales se comprometan con la apuesta por modelos económicos e industriales sostenibles. Tal y como demostró la segunda edición del BBVA Sustainability Forum, la respuesta pasa por leyes que permitan pisar el acelerador de la transformación.

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Ni ciudadanos, ni empresas, ni instituciones, ni Gobiernos parecen dar ya la espalda al cambio climático en los tiempos que corren. Después de más de una década con muestras diarias (y cada vez más graves) del desgaste que la actividad humana está causando al planeta, la concienciación y la firme intención de atajar el problema de una forma sostenible, coordinada y eficaz es global. De este esfuerzo dependerá buena parte de nuestro futuro.

«Solo con la polución estamos matando a ocho millones de personas al año. De no darnos prisa en encontrar la solución, entraremos en un terreno muy peligroso», insistió Nicholas Stern, presidente del Grantham Research Institute on Climate Change and the Environment de la London School of Economics, en la segunda edición del BBVA Sustainability Forum, una cita puesta en marcha por la entidad bancaria que reunió a representantes de la Administración Pública y presidentes de grandes compañías globales para debatir sobre la lucha contra el cambio climático y la financiación para un crecimiento sostenible.

Desde la institución que lidera, Stern lleva años buscando la forma de implementar soluciones globales que logren revertir el panorama actual. Todas ellas señalan en la misma dirección: un proceso de descarbonización de la sociedad en su conjunto y el obligado desarrollo de una legislación que facilite alternativas sostenibles. Esta hoja de ruta parece haber sido aceptada globalmente, pero su potencial velocidad de acción se ha visto recientemente amenazada por el conflicto entre Ucrania y Rusia.

Pedro Sánchez: «No solo queremos estar presentes en esta revolución, sino que queremos, y podemos, ser protagonistas»

«La inestabilidad ha venido por la dependencia que tenemos en combustibles fósiles. Pese a que en los próximos años afrontaremos situaciones complicadas, no debemos dejar de lado las inversiones necesarias en alternativas sostenibles», anticipaba Stern, quien situó a la Unión Europea «a la vanguardia» de esta transformación gracias, en buena parte, a la gran coordinación existente entre instituciones y empresas.

Precisamente el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, encargado de inaugurar el evento, destacó como gran prioridad la reforma del mercado eléctrico europeo y la apuesta por impulsar las interconexiones. «España, si lo vemos en perspectiva, llegó tarde a todas las revoluciones industriales y tecnológicas del pasado. Esta vez creo que no nos estamos conformando, ni el sector público ni el privado. No solo queremos estar presentes en esta revolución, sino que queremos, porque tenemos los mimbres para poder lograrlo, ser protagonistas», afirmó en el foro.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón, presidente de España. Fuente: BBVA

Y es que, mientras que las instituciones trabajan sin descanso en el desarrollo de un tejido legislativo que consolide el cambio, las empresas han iniciado una compleja transformación que debe ir cristalizando en acciones tangibles. «Debemos pasar de las palabras a la acción», resumió Carlos Torres, presidente de BBVA, una de las entidades que mejor ha integrado este proceso. «Tenemos el reto formidable de descarbonizar la economía, y esto requerirá una elevada inversión para el desarrollo de nuevas tecnologías y su implementación en todo el mundo. Para movilizar este capital, la regulación y las políticas públicas deben aportar la estabilidad y la confianza que los inversores necesitan, junto a unos incentivos adecuados».

Otro de los platos fuertes de este encuentro fue Larry Fink, CEO de BlackRock, la mayor gestora de activos del mundo y una de las figuras más reconocidas a nivel internacional por su trabajo de cara a construir una economía libre de carbono. «Para las empresas, el riesgo climático es un riesgo de inversión», aseguró el que lleva años defendiendo lo oportuno de invertir en tecnología de descarbonización.

Larry Fink (BlackRock): «Para las empresas, el riesgo climático es un riesgo de inversión»

Pero, según Fink, la clave está en «trabajar con las empresas de combustibles fósiles, no contra ellas», al mismo tiempo que «la coordinación de todos los niveles de la sociedad es fundamental a la hora de encontrar soluciones que no pasen necesariamente por el abandono de los hidrocarburos». Por ello, aseguró que «los gobiernos tienen que ser coherentes: si vamos a avanzar juntos, tenemos que pedir a todas las empresas que lo hagan».

Décadas de oportunidades

La jornada organizada por BBVA también sirvió para ver de forma concreta cómo las grandes empresas han pasado de la teoría y a la acción en lo que a sostenibilidad se refiere. «Creo que es más propio hablar de responsabilidad que de sostenibilidad: las empresas que no integren esa responsabilidad en sus actividades se van a quedar fuera», afirmó con contundencia Sabina Fluxà, vicepresidenta y CEO en Grupo Iberostar, compañía que lleva años defendiendo un modelo turístico que combine la rentabilidad económica con el menor impacto ambiental posible. «Tenemos por delante décadas de oportunidades», auguran desde el grupo, que ya cuenta con un hotel completamente electrificado y está pendiente de inaugurar dos más con estas mismas características.

Onur Genç, Carlos Torres Vila y Javier Rodríguez Soler, durante el evento. Fuente: BBVA

Un modelo similar en cuanto a compromiso sostenible, aunque algo más complejo dadas las dificultades que supone la descarbonización para el sector, es el de IAG. «Nosotros vimos muy pronto la sostenibilidad como una oportunidad para liderar. Creemos que es posible hacer la transición de la aviación a un modelo sostenible y tenemos la hoja de ruta para ello», explicó Carolina Martinoli, directora de Personas, Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de la compañía, líder absoluta de la aviación, una industria que ha estado siempre en la polémica a la hora de hablar de sostenibilidad: «Las emisiones de las líneas aéreas son aproximadamente un 2,4% de las emisiones globales, por lo que muchas veces se demoniza a la aviación y se proponen soluciones como volar menos. Sin embargo, nosotros creemos que tenemos un gran valor económico y social. A día de hoy las soluciones pasan por renovar flotas y tener aviones más eficientes y estamos absolutamente convencidos de que lo que hacemos tiene sentido».

El sector del acero vive una situación parecida y se encuentra en plena investigación de cara a reducir sus emisiones contaminantes. Para los responsables de Arcelor Mittal, una de las empresas que encabezan esta industria, su protagonismo en el nuevo sistema productivo está fuera de toda duda. «El acero es lo que soporta las placas solares, son los carriles por los que van los trenes o el material de las latas de conserva. Vamos a ser fundamentales en un futuro sostenible, pero somos conscientes de que tenemos que reducir nuestras emisiones», reconoció su presidente en España, José Manuel Arias. Y es que la necesidad de asentar la concienciación en sectores tan relevantes como este, que representa más de un 7% de las emisiones, resulta esencial de cara al éxito. «Una empresa tendrá futuro si es sostenible. Si no, no será», se reafirmó Arias, quien no dudó en compartir la receta que desde la compañía han decidido seguir de cara a reducir su impacto ambiental: «Recirculación de gases y reducción directa de óxidos de hierro».

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