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Una puerta siempre abierta al progreso

Los ensayos clínicos son herramientas clave de la ciencia que han contribuido incluso a cambiar el curso de la historia y a mejorar la salud humana. Sin embargo, para ello es preciso apostar por la investigación.

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Carla Lucena
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01
Jun
2022
Ensayos clínicos

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Carla Lucena

En el siglo XVIII, un enemigo invisible, entonces más temible que un rival armado, acechaba a todo aquel marinero que pasara una noche en alta mar. De hecho, muchos testimonios, como el del comandante George Anson, que en una ocasión vio morir a 1.300 de los 2.000 hombres con los que viajaba, alertaban de «un extraño abatimiento de los espíritus» que invadía a la tripulación. ¿Los síntomas? «Carne fungosa, encías pútridas y los más espantosos terrores», según las palabras de Anson.

Este insólito asesino no era otro que el escorbuto, una enfermedad provocada por la carencia grave de vitamina C en la alimentación. Al no tener acceso a frutas y verduras frescas en alta mar, los marineros solían ser sus primeras víctimas. Pero eso ellos no lo sabían. No hasta que el aprendiz de médico James Lind se embarcó en 1747 en el HMS Salisbury para llevar a cabo el que se conoce como el primer ensayo clínico de la historia, donde el científico puso a prueba su hipótesis de que esta enfermedad podía prevenirse con cítricos y ofreció a los marineros naranjas y limones frescos. Funcionó, y en poco tiempo, el escorbuto dejó de ser la maldición de los mares.

A lo largo de la historia, muchos otros científicos han contribuido al progreso social con sus descubrimientos. Es el caso de Edward Jenner, conocido como el padre de las vacunas, que realizó numerosos ensayos hasta que dio con la inoculación perfecta que hoy salva tantas vidas; de Bradford Hill, quien constató la relación entre el cáncer de pulmón y el tabaco, o de Gertrude Elion, la científica que logró sintetizar el primer medicamento para tratar la leucemia.

Siglos después de estos hitos, los ensayos clínicos siguen cambiando el mundo. De hecho, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), solo en España se están desarrollando en este momento hasta 3.500 ensayos clínicos, de los que un 19% investigan potenciales medicamentos contra enfermedades raras o poco frecuentes. Esta apuesta por la investigación se ha reforzado durante estos dos últimos años de pandemia, en los que nuestro país se ha posicionado como el primer país europeo –y el cuarto a nivel mundial– en ensayos clínicos para tratamientos contra el coronavirus.

La biomédica cuenta con el mayor programa de investigación clínica en inmunooncología de la industria

De estas cifras no solo trasciende la capacidad de España para impulsar iniciativas innovadoras, sino también el valor de la investigación a la hora de garantizar mayores cotas de bienestar. Una labor que continuará ganando peso durante las próximas décadas, sobre todo si se tiene en cuenta que aún existen 1,7 millones de virus no descubiertos en los animales, de los que hasta 850.000 podrían infectar a las personas, según datos de la Plataforma sobre Diversidad Biológica de Naciones Unidas (IPBES).

Con el objetivo de abordar esta y otras amenazas para la salud humana, la compañía biomédica estadounidense MSD lleva trabajando más de 130 años para investigar y desarrollar medicamentos innovadores y vacunas que lleguen a quienes realmente los necesitan. Es un compromiso que la compañía mantiene firme año tras año: en 2021, MSD destinó 12.200 millones de dólares a proyectos de I+D, convirtiéndose en una de las farmacéuticas líderes en número de ensayos clínicos en marcha. De hecho, su subsidiaria española destaca por estar entre las primeras subsidiarias del mundo en contribución de pacientes y participar en el 80% de los ensayos clínicos a nivel global.

Fiel a sus objetivos, durante la pandemia del coronavirus, la compañía creó múltiples alianzas para garantizar que la respuesta era lo más eficaz posible y colaboró con Johnson & Johnson para agilizar la producción de su vacuna. Sin embargo, también ahora, en lo que parece la etapa final de la crisis sanitaria, MSD continúa reforzando su labor investigadora en el tratamiento contra la COVID-19 con un medicamento antiviral oral en investigación que reduce el riesgo de hospitalización o fallecimiento tras la infección por coronavirus. Además, se ha adherido a la Iniciativa global para Acelerar las Intervenciones Terapéuticas y las Vacunas frente a la COVID-19.

López-Bravo: «Los ensayos clínicos son clave para generar un nuevo conocimiento científico»

«Todo lo que hacemos se basa en nuestro profundo aprecio por la vida. Y los ensayos clínicos tienen un papel clave, acelerando la llegada de nuevos tratamientos y generando un nuevo conocimiento científico que pueda ser aplicado en futuras investigaciones», afirma Lourdes López-Bravo, directora ejecutiva de Operaciones Clínicas en MSD. De la misma forma que Lind o Elion nos dejaron en herencia grandes descubrimientos, la historia de MSD es el vivo retrato de la innovación.

Entre sus logros científicos destacan la sintetización por primera vez de la vitamina B1, el descubrimiento de un importante medicamento contra la tuberculosis o la producción a gran escala de la penicilina para facilitar su acceso a los pacientes en el campo de batalla durante la Segunda Guerra Mundial. Además, la biofarmacéutica está detrás de la fabricación de la primera vacuna contra la neumonía y la contribución de la manufactura de las inoculaciones contra la polio, diferentes cepas de gripe, la hepatitis B, el sarampión, la rubéola o el ébola.

Los avances llevados a cabo por MSD gracias a los ensayos clínicos demuestran que la unión y la puesta en común del trabajo de distintos agentes permite generar robustas sinergias en beneficio de la sociedad. Y en un contexto como este, en el que la Agenda 2030 favorece las alianzas públicas-privadas como una de las principales palancas para promover el progreso sostenible, la apuesta por la investigación de MSD sigue creciendo sin límites. Más allá de las investigaciones de enfermedades infecciosas, la compañía biomédica cuenta actualmente con el mayor programa de investigación clínica en inmunooncología de la industria, con más de 1.700 ensayos clínicos en desarrollo.

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