Sociedad

«En mi país lo hacemos así»: por qué nos comportamos distinto cuando hay invitados

Llevar un obsequio, no comer más de la cuenta, no hablar de dinero, preguntar por la salud de los parientes o quedarse a la sobremesa son algunas de las prácticas sociales casi obligatorias cuando alguien nos invita a su hogar. Sin embargo, estas costumbres varían según los países y su folclore.

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20
Jun
2022
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Plano de una sobremesa en ‘Ingobernable’, de C. Tangana. Fuente: Youtube

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Las culturas y tradiciones de cada país marcan muchas reglas sociales que rigen nuestra forma de vivir y relacionarnos con los demás. Entre ellas, una de las situaciones más paradigmáticas es el trato que damos a los invitados que vienen a nuestros hogares. Existen, en este sentido, cientos de normas sociales en muchas culturas que desconocemos por completo, pero que resultan de vital relevancia conocer para poder movernos por el mundo.

En España, por ejemplo, es tradición enseñar la casa donde se vive. Las habitaciones, algunos recuerdos de tiempos pasados o pequeñas anécdotas que, si bien pueden parecer superficiales, acompañan a romper el hielo durante los primeros minutos y permiten establecer un clima de comodidad entre el grupo. Otro gesto muy típico en los hogares mediterráneos son los ofrecimientos: con la comida o la bebida, es costumbre preguntar en reiteradas ocasiones si se quiere tomar algo más, algo que los invitados suelen rechazar por el ya muy interiorizado no querer molestar.

En caso de aceptar, dejar comida en el plato se interpreta como que no estaba buena. Además, también es tradición llevar algo de regalo a los anfitriones, bien sea vino, alimentos (generalmente, el postre) o un detalle, como flores. Durante la comida, es de buena educación alabar los platos y la persona que los ha cocinado, hasta que llega el mejor momento de toda la celebración: la sobremesa. En los países mediterráneos es costumbre hablar largamente después de la comida, momento en el que se discuten los temas más relevantes de la reunión.

Sin embargo, hay países o regiones en las que las normas sociales son completamente diferentes. Uno de los más singulares es el caso de Suecia. Si en cualquier país mediterráneo ofrecer comida es un símbolo de buen recibimiento, en Suecia se considera una intrusión inadecuada en los planes de la otra familia o persona, que quizás ya ha organizado comer en otro sitio. Tu ofrecimiento podría alterar sus planes.

Un atributo muy europeo es ser puntual, algo que en Alemania se considera de suma importancia cuando se esperan invitados

Y en el caso de dirigirse a los hijos de otras personas, es de mala educación ofrecer comida, porque puede significar cuestionar la alimentación que le dan sus padres. Otro atributo muy europeo en las costumbres de los invitados es ser puntual, algo que en Alemania se considera de suma importancia cuando alguien te invita a su casa. Del mismo modo sucede en Brasil, pero no en otros países, como es el caso de Venezuela, donde llegar puntual es símbolo de mala educación o glotonería, pues se sopesa que llegar demasiado temprano sea de alguien ansioso y desconsiderado. Por otro lado, en Noruega se debe cortar todo (incluso los sándwiches) con tenedor y cuchillo, mientras que en Turquía siempre paga el anfitrión.

Si miramos hacia otros países latinoamericanos, en Argentina marcharse antes de la hora del café es de mal gusto, porque es el momento en el que se habla de los sentimientos y se abre el corazón. En México, cuando te invitan a comer, debes tener en cuenta que las comidas se alargan y que abandonar antes el lugar puede ser percibido como reflejo de que no has pasado un buen rato.

En Asia, sin embargo, nos encontramos con muchos códigos sociales relacionados con los augurios y el respeto

En la cultura asiática, sin embargo, encontramos muchos códigos sociales relacionados con los augurios y el respeto. En Japón, por ejemplo, dejar los cubiertos clavados en el arroz es un mal presagio. En Corea se deben aceptar los platos o vasos con las dos manos en señal de respeto, así como retirar los zapatos y hacer un elogio a la casa cuando se llega al hogar de los anfitriones. En Egipto, añadir sal a la comida se considera insultante para el cocinero, pues viene a decir que no está correctamente preparada.

¿Cuál es el origen de tales costumbres? ¿Se han adquirido a través de las generaciones? ¿Se crearon por accidente y se han mantenido por folclore? La respuesta a tales preguntas seguramente será borrosa, porque estos reglamentos y normas sociales pertenecen a la coloquialidad que no siempre queda recogida en los documentos históricos. Pero mientras lo descubrimos, no dejemos de llevar flores y de terminar lo que nuestra abuela los pone en el plato.

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