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Igualdad para crecer

La promoción e impulso de la formación científica entre las mujeres o la asimilación de la conciliación en la cultura corporativa son algunas de las iniciativas que podrían facilitar la plena igualdad de género y, con ella, el progreso de toda la sociedad.

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Matilda Lombas
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En términos demográficos, la balanza entre géneros está equilibrada casi al milímetro: exactamente el 49,5% de la población mundial son mujeres. Sin embargo, a pesar de las evidencias, en numerosos ámbitos de nuestras sociedades este porcentaje todavía pasa demasiado desapercibido, como si esas cifras no fuesen ciertas. ¿Por qué, si las mujeres ocupan el mismo espacio real que los hombres, todavía no tienen las mismas oportunidades como otros miembros de la misma comunidad?

Siendo la sociedad un conjunto irrefutable –cada uno con sus diferencias, pero, al fin y al cabo, miembros de una misma especie– y ante este reto tan urgente, en 2015 los países miembros que aprobaron los 17 Objetivos Sostenibles (ODS) no dudaron un segundo en incluir diversas metas para garantizar que las mujeres y las niñas se encuentren con las mismas puertas abiertas que los hombres. Desde entonces, decenas de instituciones, organizaciones y profesionales trabajan incansablemente, día a día, para que estos deseos se conviertan en realidades y permitan a las mujeres ocupar el puesto que ellas deseen en la sociedad.

Solo el 13% de las personas matriculadas en carreras STEAM en España son mujeres

En España, desde el Gobierno, el Ministerio de Igualdad o el Ministerio de Ciencia y Educación han lanzado a lo largo de la última década campañas como la Alianza STEAM , que busca ampliar la presencia de mujeres en los campos de estudio que tradicionalmente han ocupado hombres: Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas en conexión con las Artes y Humanidades (sus iniciales en inglés formando el acrónimo STEAM). Y es que las estadísticas internacionales aportadas por la UNESCO apuntan que solo el 35% de las personas matriculadas en carreras STEAM son mujeres, un dato que en España es aún más desolador, pues desciende hasta el 13%. Estas desigualdades en las universidades y centros de formación profesional se traducen posteriormente al entorno laboral, donde las mujeres terminan en puestos de trabajo que requieren menos formación. Por ello, desde Educación organizaron este pasado 11 de febrero, en el marco del Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, decenas de actividades para promover el interés de las jóvenes en estas áreas.

En este sentido, Begoña Bravo, responsable del plan de integración de la Fundación Adecco, explica que «hay un nicho de mercado muy grande vinculado a sectores masculinizados, muchas veces relacionados con los trabajos más cualificados». Ante esta sectorización, las mujeres acaban por elegir empleos en el sector de los servicios, en la hostelería o en cuidados de la salud, donde generalmente la temporalidad es mayor. Bravo es consciente de que algunos sectores aún están cerrados a las mujeres y que numerosos estudios de Formación Profesional se enfocan a los hombres, lo que desemboca en un alejamiento de las mujeres de la escala ejecutiva.

Bravo, que trabaja para apoyar a las mujeres más vulnerables, asegura que la situación actual es «una pescadilla que se muerde la cola». Las reducciones de jornada, la temporalidad y la maternidad no solo provocan que los sueldos de ellas sean más austeros, sino que sean las que tengan que abandonar el trabajo o reducir su horario laboral cuando una necesidad doméstica –como el cuidado de menores o de ancianos– se hace vital.

María de Santos: «Buscamos que nadie se quede atrás, que nuestro talento femenino alcance todo su potencial, para que también podamos alcanzarlo como compañía»

Ante este reto, una de las soluciones con las que trabajan desde Fundación Adecco es la formación de las mujeres para permitirles obtener Certificados de Profesionalidad. Afortunadamente, las empresas tradicionalmente masculinas son cada vez más receptivas a incorporar a las mujeres entre sus filas pero, aún así, las cuotas de género que pide el Ministerio de Igualdad están lejos de ser una realidad. «En general no son muy bien recibidas, ya que hay situaciones que no te permiten cumplirlas». Además, en ocasiones pueden verse como una «imposición, lo que provoca rechazo», explica Bravo.

Si bien considera que las cuotas sirven para que las empresas «se pongan las pilas», la organización cree que para que la mujer tenga las mismas oportunidades que un hombre tiene que haber un acercamiento de la empresa a su realidad acompañado de planes de igualdad y responsabilidad social corporativa, que actualmente son los que mejor están funcionando. Para ello han aparecido propuestas como la de un currículum ciego, donde no aparezca la fotografía, ni el sexo, ni la edad del solicitante, aunque esta idea no ha terminado de calar en España, donde la foto en la esquina superior –un ítem que en la mayoría de los países occidentales ya ha desaparecido– sigue siendo la norma.

«Desde las empresas, es necesario tener un posicionamiento respecto a los horarios y a la presencialidad, promover la corresponsabilidad y realizar mucha comunicación y sensibilización en este sentido», destaca Anastasia de las Peñas, directora corporativa de Experiencia Empleado en MAPFRE, respecto al papel del mundo corporativo en la lucha por alcanzar esa igualdad a nivel estructural. Sin embargo, la experta recuerda que la responsabilidad de la conciliación no debe recaer únicamente en el sector privado, sino que la colaboración es clave, ya que «los poderes públicos tienen mucho que decir y la educación en igualdad y corresponsabilidad en el seno de las familias y en las escuelas tienen un papel decisivo». Un desafío que MAPFRE entiende como un objetivo necesario para alcanzar un verdadero «crecimiento sostenible, más allá de un simple ámbito que la empresa deba gestionar».

Además, como gran reto global y parte intrínseca de los ODS, Naciones Unidas, una de las instituciones internacionales más comprometida con la defensa de las mujeres y las niñas, busca que el problema se aborde desde una perspectiva holística y global. Para ello se han establecido una serie de principios, llamados WEP (Women’s Empowerment Principles), que se ofrecen como una guía para los negocios para promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en sus espacios de trabajo. Con relación a ello, en el marco del Día Internacional de la Mujer, la compañía energética Cepsa firma su adhesión a estos principios. Si bien la empresa ocupa, según el Financial Times, el primer puesto de ranking del sector energético español en el área de la diversidad, aún hay mucho camino por recorrer.

Carmen de Pablo: «El momento actual nos brinda una oportunidad única para dar un impulso definitivo a la diversidad e inclusión»

Para ello, la compañía ha desarrollado un programa ad hoc para promover entornos inclusivos donde las personas puedan desarrollar su potencial, con independencia de su procedencia, cultura, condición física y género y en los que se resaltan los programas de mentoring. María de Santos, responsable de Diversidad e Inclusión en Cepsa, admite que «la igualdad requiere compromisos reales, objetivos concretos y retadores que nos permitan construir entornos inclusivos en los que verdaderamente se valoren las diferencias y haya igualdad de oportunidades para todos». «El compromiso de Cepsa con la diversidad, con la de género, en particular, tiene metas muy precisas con las que buscamos que nadie se quede atrás, que nuestro talento femenino alcance todo su potencial, para que también podamos alcanzarlo como compañía», añade.

Por su parte, la directora de ESG en Cepsa y CFO, Carmen de Pablo, aprovecha para recordar que «el momento actual nos brinda una oportunidad única para dar un impulso definitivo a la diversidad e inclusión». Si bien el camino que queda por andar no es fácil, «la transición energética y el entorno nos exige un modelo igualitario, en el que todas las voces sean escuchadas. Un mundo mejor, más sostenible, al que aspiramos como sociedad y como Cepsa, debe ser el resultado de la suma de todas las experiencias. Las mujeres, en este aspecto, tenemos mucho que contribuir en este futuro más igualitario».

De ello podemos extraer dos conclusiones. La primera es la necesidad de la involucración de las propias mujeres en la lucha y la necesidad de un apoyo estrecho. La segunda es que en el proceso se necesita involucrar a las empresas, hacerlas partícipe de esta realidad social para que la acojan y nutran. Y es que, como decía la célebre actriz Helen Mirren, «cuando se respeta a las mujeres y se les da la libertad de cumplir sus sueños y ambiciones, la vida mejora para todo el mundo».

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