Medio Ambiente

«Hay que regular el turismo para no interfiera en la vida del oso pardo»

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12
Nov
2019
Guillermo Palomero Oso Pardo

El oso pardo es una de las especies más características de las zonas de montaña española, y también una de las que más en peligro se encuentra. La Fundación Oso Pardo, con su presidente Guillermo Palomero a la cabeza, lleva desde el año 1992 trabajando para proteger su presencia, sobre todo en la cordillera Cantábrica y los Pirineos. Por ello, la entidad ha obtenido este año el XII Premio Fondena para la Protección de la Naturaleza por su labor en la conservación de esta especie, su hábitat y entorno. Hablamos con el naturalista sobre la importancia de la colaboración entre instituciones y ciudadanos para garantizar su supervivencia en los bosques. 


Según los últimos estudios, el número de ejemplares de oso pardo en España ha aumentado en los últimos años. ¿Dónde está la clave de este gran resultado?

Ha sido muy interesante ver el proceso de crecimiento de la población de los osos y estamos encantados de que hayamos contribuido a ello. Hace unos años, cuando había cincuenta o sesenta ejemplares en dos núcleos separados, me habría costado creer que íbamos a salir del peligro crítico y que la población iba a evolucionar a los 350 osos en toda la cordillera Cantábrica. Las claves esenciales del cambio han sido combatir la caza furtiva a través de una estrecha colaboración con la guardería de las instalaciones y el Seprona de la Guardia Civil. Prácticamente todo el hábitat cantábrico se encuentra en la Red Natura 2000 de espacios protegidos, así que preservarlo ha sido clave. También trabajar en crear bosquetes y producir alimentos para los osos. Y, sobre todo, encontrar el apoyo de la población local. Hemos trabajado estrechamente con los líderes locales, los cazadores y los agricultores para consolidar un frente común de apoyo y aceptación de la presencia de los osos. Ahora que su naturaleza está bien conservada se puede exhibir su parte positiva: atraen a muchos visitantes que favorecen la economía del lugar y hasta generan puestos de trabajo.

Es una forma de conseguir que el turismo no impacte de manera negativa en la población del oso pardo y que se convierta, al contrario, en un revulsivo para que la gente que quiera estar en contacto con la naturaleza se acerque a él.

Y también para que los vecinos vean la parte positiva y el beneficio económico directo de tener osos en su zona. Ahora mismo, en la cordillera Cantábrica, el turismo de avistamiento de osos está dejando recursos y llenando hoteles fuera de temporada. Los visitantes pueden disfrutar de los osos a distancia, con telescopios y prismáticos, y tienen buenos guías que les explican cuáles son sus costumbres y rutinas. La gente se va encantada. Es muy importante que se genere esa imagen positiva del oso como marca de una zona y como recurso que genera beneficios económicos directos a los habitantes. Contribuye a la aceptación social. Pero hay que regular este turismo para que sea ordenado y no interfiera en la vida de los osos. De lo contrario, podría convertirse en un problema de conservación.

¿Habéis percibido cambios en la percepción que tienen los cazadores en el medio rural? Existe un debate recurrente de cómo afecta la caza a especies protegidas o en riesgo, como el propio oso pardo.

«Debemos compensar los efectos negativos que van a ejercer los cambios meteorológicos sobre otras especies»

Para nosotros los cazadores cantábricos han sido unos aliados. Hemos trabajado mucho con ellos y han mostrado una disposición abierta y clara a colaborar. En muchas comunidades autónomas hemos editado guías junto a los cazadores, a las federaciones de caza y otras asociaciones. Nos hemos reunido para debatir sobre la importancia de tener cuidado de no confundir, por ejemplo, un jabalí con un oso, o lo que hay que hacer cuando un oso entra a un puesto de caza. Los hemos encontrado predispuestos a la colaboración. Eso sí: siempre habrá manzanas podridas en el cesto. Hemos tenido episodios de furtivismo o disparos a osos en cacerías de jabalíes, pero cada vez son menos: se han convertido hechos excepcionales que nos vienen a decir que hay que seguir trabajando con insistencia.

¿Crees que se puede extrapolar el ejemplo de recuperación que habéis conseguido con esta especie a otro tipo de especies en peligro como, en el caso de España, el lince ibérico?

Con el lince se ha hecho un trabajo extraordinario gracias a la cría en cautividad, las sueltas en diferentes lugares estratégicos, la divulgación de información y los trabajos científicos que han apoyado las medidas de conservación. Si hay una recuperación de esta especie es gracias a una estrategia de conservación muy bien llevada. Ahí también ha sido fundamental el papel de los cazadores y de los propietarios de las fincas privadas, donde se han llegado a acuerdos para que los linces puedan vivir ahí sin riesgo. Esos consensos y colaboraciones con los sectores territoriales son fundamentales. No se pueden imponer las cosas: hay que hablar, cooperar y establecer acuerdos satisfactorios para todas las partes.

oso pardo

Son datos esperanzadores teniendo en cuenta una fotografía general con los datos de pérdida de biodiversidad de las que alertan, por ejemplo, los informes del IPCC. ¿Qué riesgos crees que tiene para el oso pardo el cambio climático?

Incide como en el resto de las especies, incluida la nuestra. Nosotros hemos pedido recursos a la Comisión Europea para intentar apoyar la conservación y apostar por especies vegetales que producen alimentos para el oso y que van a llegar incluso a verse favorecidas por el cambio climático. Nuestro objetivo es compensar los efectos negativos que van a ejercer los cambios meteorológicos sobre otras especies. Algunos modelos hablan sobre cómo va a afectar a, por ejemplo, los castaños, robles o arándanos. Nosotros vamos a trabajar para favorecer y ampliar la distribución de estas especies que, según los científicos, van a verse favorecidas por el cambio climático para compensar el declive de las demás.

¿Cuáles son vuestros proyectos de de cara a la conservación de esta especie en el futuro y qué acciones estáis llevando ya a cabo?

«Tenemos una sociedad cada vez más sensibilizada con el oso pardo tanto en el medio rural como en el urbano»

Vamos a continuar con la investigación para dar respuesta a los problemas de conservación, a incidir en la educación ambiental y a plantar mucho en diferentes lugares de la cordillera cantábrica, algo que sirve para conectar núcleos de población. Además, vamos a seguir muy de cerca cómo evoluciona la población de los osos utilizando las técnicas y herramientas precisas para estar siempre seguros de cómo evolucionan.

Os han concedido el premio Fondena. ¿Qué ha supuesto para vosotros este reconocimiento por vuestra labor en la conservación del oso pardo?

Para nosotros es un honor recibir un reconocimiento tan importante como Fondena, que ha condecorado a ilustres conservacionistas. Siempre da mucha alegría y energía. Te sientes apoyado e importante.

La ONG que presides nació en 1992, así que ya está más que asentada. ¿Cómo ves o percibís que ha evolucionado la concienciación de la sociedad en relación al cuidado de nuestra biodiversidad y de la naturaleza?

Es evidente que existe una preocupación por el cambio climático que los jóvenes afortunadamente han tomado como bandera. Nos van a hacer espabilar a los adultos, especialmente a aquellos que tienen responsabilidades y capacidad para tomar decisiones que frenen el cambio. Tenemos una sociedad cada vez más sensibilizada tanto en el medio rural como en el urbano. Notas la sensibilidad que hay hacia los problemas medioambientales. Sin embargo, aún tenemos un déficit y perdemos biodiversidad, así que debemos hacer mayores esfuerzos aprovechando la sensibilidad de la población y que somos el país europeo que más biodiversidad tiene.

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