Transparencia

POWERED BY

La sostenibilidad como legado

Medio siglo se pronuncia rápido, pero transcurre lento. La empresa de alimentación Calidad Pascual lo sabe bien: lleva 50 años ofreciendo productos de calidad bajo el estandarte de la sostenibilidad.

¿QUIERES COLABORAR CON ETHIC?

Si quieres apoyar el periodismo de calidad y comprometido puedes hacerte socio de Ethic y recibir en tu casa los 5 números en papel que editamos al año a partir de una cuota mínima de 30 euros, (IVA y gastos de envío a ESPAÑA incluidos).

COLABORA
06
Sep
2019
pascual

Estación de Aranda de Duero. Son las diez y media de una fría noche de noviembre de 1938. El caos de la Guerra Civil se respira en el aire. Alguien recorre los vagones con una cesta repleta de comida. El olor a pan caliente se filtra entre los asientos, los pasajeros alzan la vista y se encuentran con la mirada inquisitiva de Tomás Pascual, Tomasín para la familia, un niño de once años que les ofrece bocadillos de todo tipo, cervezas, gaseosas y sidra.

Años más tarde, ese joven comerciante que ayudaba a su padre a hacerse cargo de la taberna de la estación se convertiría en don Tomás, fundador de una de las mayores empresas de alimentación de nuestro país: Leche Pascual que, más tarde, como una declaración de intenciones, pasaría a llamarse Calidad Pascual. Han discurrido exactamente 50 años desde que el emprendedor segoviano consiguió, sin conocimiento alguno del sector, transformar radicalmente la industria láctea. Hoy, los valores que se forjaron en la pequeña cooperativa lechera están más vivos que nunca.

Calidad Pascual fue pionera en introducir en España la leche uperizada o de larga duración envasada en tetrabrik aséptico. También fue responsable de que la leche desnatada comenzara a comercializarse en el país. Sin embargo, si por algo destaca la empresa, es por haber sido una de las primeras compañías nacidas en la posguerra que se atrevió a conjugar, como eje vertebrador de su negocio, valores como la cercanía, la sostenibilidad y la vocación de servicio.

Cuando la ganadería contaba con bajos niveles de desarrollo, Tomás Pascual introdujo innovadoras técnicas de recogida

«La nuestra es una historia de empresarios que se arriesgaron para mejorar la calidad de vida de los demás», explicó Tomás Pascual Gómez-Cuétara, actual presidente de la compañía e hijo de Tomás Pascual Sanz, durante la celebración del 50 aniversario de la compañía. ¿La gran apuesta? La calidad y la innovación, dos elementos que se trasladaron desde los inicios al primer eslabón de la cadena de producción: el campo. En una época en la que la ganadería contaba con bajos niveles de desarrollo y escasa exigencia de calidad, don Tomás introdujo innovadoras técnicas de recogida, implantó sistemas de refrigeración a las granjas y creó una red de veterinarios y asesores que no solo garantizasen un buen cuidado de las vacas, sino que enseñaran a los ganaderos cómo manejar la explotación de una manera sostenible.

La protección del entorno natural sigue siendo uno de los pilares del imperio lechero, en el que hoy trabajan más de 2.200 personas. La compañía da una gran importancia a que los alimentos estén cultivados localmente, las granjas tengan una certificación en bienestar animal y la cadena de valor sea sostenible para todos sus productos. De cara a 2020, se ha desarrollado un ambicioso plan medioambiental para reducir las emisiones y residuos y cumplir así con el pacto global de garantizar un desarrollo sostenible. Los responsables de esta acción son los miembros de la segunda generación Pascual, que tras la muerte de su padre tomaron las riendas del negocio familiar.

«Nuestro padre nos legó su espíritu emprendedor y su pasión por lo que hacía. Pero también hemos heredado la conciencia de algo que siempre nos repetía: que una empresa vale lo que valen las personas que la forman», subraya Pilar Pascual, consejera de la compañía. Bajo esta idea, la tercera generación de la familia Pascual, los nietos de don Tomás, también han comenzado a implicarse en las líneas empresariales con el cometido de «dirigir la mirada hacia los consumidores del futuro y, sobre todo, las exigencias del planeta».

ARTÍCULOS RELACIONADOS

La rebelión de las marcas

Laura Zamarriego

Cada vez más marcas se unen a la revolución del propósito: el valor es la única virtud que no se puede falsificar.

COMENTARIOS

SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

Suscríbete a nuestro boletín semanal y recibe en tu email nuestras novedades, noticias y entrevistas

SUSCRIBIRME