Economía

Transición energética: una oportunidad económica y social

Líderes del sector privado, la Administración y la sociedad civil debaten en el foro ‘Oportunidades de la transición energética para las economías española y europea’ sobre la revolución de las energías limpias.

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15
Nov
2018
transición energética

Los desastres naturales causaron en 2017 pérdidas económicas por valor de más de 260.000 millones de euros, la cuantía más elevada registrada hasta la fecha, según la aseguradora Munic Re. Unos datos respaldados por el informe Declaración sobre el estado del clima mundial en 2017 elaborado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de Naciones Unidas presentado en marzo de este año, que destacaba los «efectos devastadores» que había tenido el cambio climático en «el desarrollo económico, la salud, la seguridad alimentaria y las migraciones». En este sentido, Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente, ha reconocido durante el foro Oportunidades de la transición energética para las economías española y europea celebrado hoy en la ciudad del BBVA que «el cambio climático es la mayor amenaza para el crecimiento económico y no conoce límites geográficos».

Hugo Morán: «Es posible conciliar el crecimiento económico con la consecución de una economía verde»

Durante su intervención, Morán ha hecho referencia al informe que publicó el mes pasado el Grupo Intergubernamental de Expertos para el Medio Ambiente de la ONU (IPCC), advirtiendo de los efectos «duraderos e irreversibles» que supondría rebasar los 1,5 grados de calentamiento global. «Sabemos que los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París no son suficientes para limitar el calentamiento a la temperatura fijada por Naciones Unidas, pero el informe también arroja un dato positivo: es posible conciliar el crecimiento económico con la consecución de una economía verde».

Una idea que ha subrayado Mónica Frassoni, presidenta de EU-ASE (Alianza europea por la energía limpia), durante su intervención en el foro: «No respetar los objetivos fijados y no quedarnos en el límite de los 1,5 grados puede costar hasta 120 millones de euros adicionales a los que ya se están invirtiendo». También ha querido destacar que «las industrias que han apostado por la eficiencia energética son las que, en la actualidad, emplean a más gente y las más eficientes económicamente hablando».

«La transición energética es equiparable a una nueva revolución industrial, en este caso, la revolución de las energías limpias». Bajo esta premisa, todos los ponentes del foro, independientemente del sector al que estuvieran representando, han coincidido en la urgencia, la dimensión global del reto y la necesidad de que todas las partes –administración pública, sector privado, banca y ONG- trabajen de manera conjunta. «Tenemos que construir un puente entre la Unión Europea, la banca y el sector empresarial, incluyendo a los nuevos negocios que va a generar la transición energética, porque es necesario implementar una economía sostenible para el sector y para la gente», ha reflexionado Dominique Ristori, director general de Energía de la Comisión Europea.

Necesidades: financiación y un marco legal

La cooperación está recogida dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con el número 17: alianzas mundiales para el desarrollo sostenible. Por eso, José López-Tafall, secretario general de Grupo Español de Crecimiento Verde, ha hecho hincapié en la importancia de involucrar al sector bancario: «El proceso de descarbonización, indudablemente, necesita dinero». Un guante que ha recogido Antoni Ballabriga, director global de Negocio Responsable de BBVA, al asegurar durante su intervención que son «plenamente conscientes» del reto y que por ello, «el próximo 21 de noviembre 25 bancos junto con la ONU presentan en París los principios de banca sostenible para alinear el sistema financiero a las necesidades del mundo actual».

José López-Tafall: «El proceso de descarbonización, indudablemente, necesita dinero»

«Tradicionalmente, el mundo del cambio climático se había centrado en la RSC de las empresas, pero ahora algo ha cambiado: la urgencia de las acciones. Desde la banca queremos financiar la transición energética», ha apostillado Ricardo Laiseca, director global de Finanzas de BBVA.

Además de la financiación, los participantes en el foro han resaltado la urgencia de materializar la voluntad política en un marco jurídico firme y estable a largo plazo. «Somos un país rico en viento y sol, ¿podemos ser esto y a la vez pobres en voluntad política?», se ha preguntado Joan Herrera, director general del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía. En este sentido, Valvanera Ulargui, directora de la Oficina Española de Cambio Climático, ha reconocido que «es cierto que cuando se firmó el Acuerdo de París en 2015 hubo mucha euforia, pero ahora, tres años después, toca actuar». La acción parece que llega con la futura de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que ya cuenta con un borrador y el Gobierno espera presentar en el Congreso antes de que acabe el año.

«La futura normativa es de gran importancia para asegurar el cumplimiento por parte de nuestro país del Acuerdo de París y de los tratados internacionales. Un marco legislativo es clave para que la transición energética se produzca», ha dicho José Manuel González Páramo, consejero ejecutivo responsable de economía, regulación y relaciones institucionales de BBVA. Desde el sector de las ONG, Mar Asunción, responsable de Programa, Clima y Energía en WWF España, también ha calificado la Ley como «la mayor oportunidad actual», aunque cree que hay que darle un «impulso mayor» al considerar que «2050 es muy tarde para llegar al 0% de emisiones netas de gases de efecto invernadero».

Retos: industria y transporte

Gonzalo Sáenz de Miera: «No hay mejor oportunidad económica que una transición energética bien hecha»

«Cuando se habla de políticas de cambio climático, el principal reto al que nos enfrentamos es el de reindustrialización», ha asegurado Frassoni, y ha indicado que desde EU-ASE quieren «participar en la salida de la crisis económica de una manera que favorezca una nueva actividad industrial verde». Por su parte, Ristori considera que la solución pasa por «desarrollar tecnología europea de manera conjunta, estableciendo alianzas entre las empresas más competitivas de cada país, para no tener que depender de la producida en el extranjero».

Para que la transición energética traiga no solo beneficios económicos, sino también ambientales reales, hay que hacer frente a las problemáticas asociadas al parque automovilístico actual. «Gastamos el 42% de nuestro consumo energético en transporte, no es posible la transición sin la electrificación total de los vehículos», ha dicho Joan Herrera. Un sector, el de la movilidad, en el que Mar Asunción se ha mostrado especialmente negativa al afirmar que «vamos tarde».

Gonzalo Sáenz de Miera, director de Cambio Climático de Iberdrola, se muestra más optimista porque «estamos viviendo una revolución sin precedentes en el abaratamiento de los costes de producción de las energías renovables». Algo que, según sus declaraciones, «cambia totalmente el escenario». «Hay una competencia voraz por aprovechar las oportunidades y no hay mejor oportunidad económica que una transición energética bien hecha», ha concluido.

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