Biodiversidad

El lobo, un conflicto en equilibrio

El documental ‘Barbacana, la huella del lobo’, expone que la prevención es la clave para mejorar la relación entre los pastores y ganaderos con su histórico enemigo.

Artículo

Belén Kayser

Fotografía

Juan Aragonés
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10
Sep
2018
Barbacana_lobo

Pocos animales han inspirado tanta literatura y horas de metraje como él. Raramente se habla del lobo sin que sobrevuelen el debate argumentos extremos: unos le quieren muerto por asesino y otros vivo y salvaje por ser una especie clave en los ecosistemas. Los que más le han estudiado aseguran que entre estos dos hemisferios existe equilibrio, aunque se hable más de los enfrentamientos. «Los debates reflejan la ideología de unos y de otros. Es un problema complejo y para este tipo de cuestiones no hay soluciones simples», resume uno de los padres de la Estrategia de Conservación del Lobo en España, Juan Carlos Blanco. Ahora es un documental, Barbacana, la huella del lobo, promovido por Ecovidrio, el que acerca posturas en las voces de pastores y ganaderos: «La coexistencia es posible, ni los ganaderos ni los lobos pueden desaparecer de nuestros campos», explica el director, el Arturo Menor.

La barbacana era un tipo de fortificación medieval; hoy su nombre lo ha adoptado la técnica para proteger al ganado con una cuerda empapada en naftalina de la que cuelgan objetos disuasorios como latas o cedés. Y con esta idea rubrica Arturo Menor sus intenciones: es importante tomar medidas previas al ataque. En la casi hora y media que dura la cinta, el biólogo, además de exponer las dificultades que encontraron para grabar al lobo, se deja guiar por ganaderos y pastores que le ayudan a encontrar vías de encuentro. «Quería escuchar a todas las partes y que la solución la plantearan aquellos pastores que aman su trabajo, la naturaleza y a sus animales».

«La coexistencia es posible, ni los ganaderos ni los lobos pueden desaparecer de nuestros campos»

Una lucha por la supervivencia… del oficio

Censos regionales contra censos nacionales; expedientes dudosos sobre muertes de ganado (las subvenciones se dan cada vez que un animal es depredado por las fauces de un cánido); desigualdad a la hora de aplicar las compensaciones y medidas y normativas a favor o en contra de darle muerte o no según la zona… Si apartamos las discusiones para ver mejor, lo que nos queda es un debate mucho más simple: la lucha por la supervivencia de dos especies; el lobo y el ganadero en un mundo rural con problemas estructurales graves. «Lo que sí está en peligro de extinción es la ganadería, pero no por el lobo», plantea Blanco. El rural se queda vacío y la industria cárnica es un enemigo más importante.

A la lista se añade otro cambio: el del oficio de pastor. Raramente duerme con el ganado y no siempre se protege contra los ataques. «Aunque cada ganadería y situación es distinta y el lobo es un animal extremadamente inteligente y aprende rápido a sortear obstáculos, la situación mejoraría sin duda con medidas preventivas, con barbacanas, vallas eléctricas y mastines. Pero muchos prefieren los daños, porque nadie te subvenciona por la prevención y sí cuando te matan a un animal», explica el padre de la estrategia de conservación. El hecho de que cambie el oficio también ha llevado a reducir el pastoreo de ovejas y que crezca el de vacuno y equino, que exigen menos cuidados pero que contribuyen negativamente al cambio climático con la producción de metano.

Hay más lobos, menos lobos… ¿quién tiene la razón? «Aunque saber cuántas hay con certeza es imposible, hoy por hoy, hemos visto cerca de 300 manadas en España», explica Blanco, responsable de elaborar el primer censo de lobos en España en 1988. Sobre el número de lobos siempre hay polémica y el biólogo recomienda no hacer comparativas por años. «Aunque es imposible saber cuántas hay con exactitud, ahora el censo de manadas es más preciso, hay técnicas que cuando empezamos en 1988 no existían, pero lo que no es cierto es negar que aumentan».

Pastores que inventan soluciones

Para el director de Barbacana, encontrarse con gente que busca soluciones y ama su trabajo fue «el verdadero descubrimiento». Dar con gente que convive «sin grandes sobresaltos» con el animal y que incluso lo ve como una oportunidad para mantener el oficio vivo, fijar población en el mundo rural y ser rentables. «El perfil del pastor ha cambiado. Los hay que odian su trabajo, los que dejan a su ganado a sus suerte, conscientes de los peligros». Pero otros hacen de la protección una oportunidad para salvar su oficio. El director habla de varios casos que han sabido reinventar la profesión a su favor. «Sale en la película un pastor que cría y exporta mastines para proteger ganado, otro que vende lana de merinas oscuras, lo que da un tejido sostenible pues no hace falta teñirla y otros muchos se han pasado al sello de carne ecológica, conscientes de su rentabilidad».

El director de ‘Barbacana’ habla de varios casos que han sabido reinventar la profesión a su favor

Llobu es otro ejemplo de oportunidad. Javier Talegón, fundador de esta empresa de «turismo de conservación», que organiza salidas para ver al lobo a varios kilómetros decidió montar el proyecto para poder «trabajar de biólogo, quedarme en mi tierra y aportar a la conservación y a la despoblación del rural». Ha intentado hacer de la observación del lobo «un reclamo para convencer a la sociedad de que el lobo salvaje vivo es necesario e importante». Aunque la observación es duramente criticada por un sector de los conservacionistas, Talegón defiende su forma de hacer y critica a los que hacen observación de lobo en las condiciones «inadecuadas».

«Es importantísima la educación ambiental, la conservación, la observación y sensibilidad. El turismo ayuda a mejorar la percepción que tenemos del lobo, pero hay que anteponer siempre su bienestar. No podemos generarles estrés, ni delatarles contra el furtivismo ni obligarles a marcharse. Podemos hacer mucho daño si observamos en zonas donde hay cachorros o áreas de reproducción. Son animales muy sensibles y la presencia humana puede ser perjudicial». Talegón observa «siempre» a más de 3 kilómetros de distancia y se asegura de «inculcar al turista buenas prácticas de silencio y respeto de la flora y la fauna». El negocio de turismo sostenible de Talegón está en la Sierra de la Culebra, en Zamora, uno de los sitios de España donde siempre hubo lobo y donde los métodos de prevención están más depurados.

Juan Carlos Blanco: «En ningún caso el lobo hunde la ganadería, ésta se hunde por razones propias»

¿Prohibir la caza del lobo?

La normativa es muy distinta según la comunidad autónoma, e incluso por regiones: al norte del Duero se le puede matar, por debajo está protegido. ¿Debe prohibirse en todos sitios o permitirse en el resto? Juan Carlos Blanco, que se considera «un proteccionista no estricto» defiende que «la caza del lobo como trofeo es anacrónica y debe replantearse», pero no está seguro de que la solución pase por «tenerlo súper protegido». Para él, este animal que previene plagas como la de los jabalís, crea el paisaje tal y como lo conocemos y, en suma, cumple con un trabajo clave en la evolución de los ecosistemas, «en algún caso que fuera necesario podría ser eliminado pero con un control adecuado, por cazadores que saben mejor cómo hacerlo». Sin embargo es insistente en que «cada sitio requiere una forma de actuar distinta».

La relación del hombre con el lobo ha sido siempre complicada, pero llevan siglos obligados a entenderse. Los expertos coinciden en que el debate está más en los medios que en el campo. Y que «en ningún caso el lobo hunde la ganadería, ésta se hunde por razones propias», concluye Blanco. Y pocas veces se cuenta que sin su aportación difícilmente existirían dehesas y prados y España sería un frondoso bosque, igual que pasa en Estados Unidos donde el lobo y la ganadería no coinciden en Parques Nacionales. Pero más allá de su labor ambiental, el lobo ha cumplido con un papel que pocos le reconocen: sin él no solo tendríamos un paisaje distinto en nuestros bosques y montes, sino que no existiría una de las figuras más importantes y bellas de nuestra tradición ganadera: el pastor.

El lobo ibérico en el cine

Además de Félix Rodríguez de la Fuente, reconocido amante y defensor del lobo ibérico, otros directores se han afanado por captar a uno de los animales con más literatura del mundo. El estreno de Barbacana, la huella del lobo, una crónica que aporta las soluciones al conflicto de los ganaderos con el lobo, en marzo de 2017 se estrenaba otro documental sobre el lobo, Cantábrico (dirigido por el naturalista Joaquín Gutiérrez Acha), que mostraba por primera vez una manada de lobos ibéricos de cacería.

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