Cultura

Arte para hacer visible lo invisible

La creadora Elisa González expone «Visible/Invisible», un proyecto seleccionado en el programa «Residencias Artísticas» de Injuve para concienciar sobre la fibrosis quística.

Fotografía

Marta Huertas
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06
Jul
2018
fibrosis quistica

Solo en España, más de tres mil personas padecen fibrosis quística, según las cifras manejadas por las diversas asociaciones de afectados, ya que no existen cálculos oficiales que permitan conocer el número exacto de personas que padecen esta -considerada- enfermedad rara.  La artista y creadora Elisa González es una de ellas. Es la responsable del proyecto Visible/Invisible, que nació con la intención de visibilizar una enfermedad aún poco conocida entre el gran público. La iniciativa forma parte de Crepitantes, una serie de intervenciones que arrancaron en Instagram para ampliar el imaginario colectivo a través de coloridas ilustraciones.

«Todo surge a partir de una necesidad completamente personal. Mi adherencia al tratamiento era muy mala y no conseguía implicarme en algo tan fundamental como mi salud. A raíz de hacer Crepitantes, mejoró mucho», explica la creadora a Ethic. El tratamiento es una de las partes más duras de la enfermedad, ya que requiere la inversión de tres o cuatro horas diarias destinadas a fisioterapia individual, deporte y ejercicios respiratorios. «De ese tedio de tener que dedicar tantas horas al tratamiento, surgió la idea con la intención de hacer algo entretenido del proceso».

«Sin interés por saber de la enfermedad, es muy difícil que exista visibilización», explica Elisa González

La obra consiste en el diseño de una habitación, aparentemente normal, en la que el paciente desarrollaría sus ejercicios de fisioterapia respiratoria. En ella, el espectador puede interactuar –deshacer la cama, abrir cajones…– y cumplir el objetivo del montaje: buscar ‘mocos’ sonrientes y coloridos escondidos por todas las rendijas de la habitación. Cuanto más se implique y se interese por descubrirlos, más encontrará: los hay de plastilina, de lana, de arcilla, de madera… «Más allá de las ilustraciones de Crepitantes, como artista, he trabajado mucho en los proyectos con instalación y en un arte relacional que implica al espectador, ya que creo que sin ellos el proceso artístico no se completaría. En este caso, simboliza la cuestión de que, sin interés por saber de la enfermedad, es muy difícil que exista visibilización», concluye.

El de Elisa González es uno de los cuatro proyectos seleccionados por el Instituto de la Juventud (Injuve), que podrán verse en la Sala Amadís de Madrid durante los meses de julio y agosto. Se trata de la primera edición de un programa, bautizado como Residencias Artísticas, que pretende explorar las posibilidades de proyectos artísticos inéditos y apoyar el talento de los jóvenes creadores. En este caso, además, sirve para concienciar sobre una dolencia invisible… pero real.

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