Derechos Humanos

Diez frases para recordar la lucha de Nelson Mandela

El 18 de julio de 1918, nacía uno de los activistas más importantes del siglo XX en la lucha por los derechos humanos. En Ethic hemos recopilado algunas de las palabras de Nelson Mandela el día en que cumpliría cien años.

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18
Jul
2018

Antes de que el 18 de julio dejara otras efemérides en el calendario, y mientras Europa se desangraba en medio de la Primera Guerra Mundial, en una pequeña localidad sudafricana, venía al mundo alguien que iba a cambiarlo. Allí, en Mvezo, que ni siquiera llega al millar de habitantes, en 1918 nacía Nelson Mandela.

Como líder político y activista contra el apartheid sudafricano, su figura es alabada de forma casi unánime en todo el globo. En sus cientos de cartas y discursos, Mandela siempre defendió radicalmente la igualdad social, especialmente la del pueblo africano, a quienes llamó activamente a la rebeldía y la desobediencia civil. Para celebrar el aniversario de su nacimiento y rendirle homenaje, en Ethic hemos seleccionado algunas de las frases que mejor resumen su pensamiento y su lucha por los derechos humanos, la paz y la justicia.

«La paz no es simplemente la ausencia de conflicto; la paz es la creación de un entorno en el que todos podamos prosperar, independientemente de la raza, el color, el credo, la religión, el sexo, la clase, casta o cualquier otra característica social que nos distinga». 

«No es valiente aquel que no tiene miedo, sino el que sabe conquistarlo»

«La erradicación de la pobreza no es un gesto de caridad. Es un acto de justicia. Es la protección de un derecho humano fundamental, el derecho a la dignidad y a una vida decente. Mientras persista la pobreza, no habrá verdadera libertad». 

«Seguiré esperando que el renacimiento de África eche raíces profundas y florezca para siempre, sin tener en cuenta el cambio de las estaciones. Si todas estas esperanzas se pueden traducir en un sueño realizable y no en una pesadilla que atormente las almas de los viejos, entonces tendré paz y tranquilidad, entonces la historia y los miles de millones en todo el mundo proclamarán que valió la pena soñar y esforzarse por dar vida a un sueño realizable».

«Todos debemos preguntarnos: ¿he hecho todo lo que está a mi alcance para lograr una paz y una prosperidad perdurables en mi ciudad y mi país?»

«La educación es el gran motor del desarrollo personal. Es a través de la educación como la hija de un campesino puede convertirse en una médica, el hijo de un minero puede convertirse en el jefe de la mina, o el hijo de trabajadores agrícolas puede llegar a ser presidente de una gran nación».

«Lo más fácil es romper y destruir. Los héroes son los que firman la paz y construyen»

«El camino que tendremos que recorrer no será fácil. Todos sabemos con qué empecinamiento el racismo puede aferrarse a la mente y con qué profundidad puede infectar el alma humana. (…) Por dura que pueda ser esta batalla, no nos rendiremos. Sea cual fuere el tiempo que requiera, no cejaremos en nuestro empeño. El hecho de que el racismo degrade tanto al perpetrador como a la víctima nos exige que, para ser leales a nuestro compromiso de proteger la dignidad humana, luchemos hasta lograr la victoria».

«Todavía hay mucha discordia, odio, división, conflicto y violencia en nuestro mundo en los albores del siglo XXI. Una preocupación fundamental por los demás en nuestra vida diaria y en nuestra comunidad bastará para hacer del mundo ese lugar mejor con el que soñamos con tanta vehemencia. (…) Lo más fácil es romper y destruir. Los héroes son los que firman la paz y construyen».

«Cuando no existen estas salvaguardias, la expresión ‘igualdad ante la ley’, en cuanto que se trate de aplicarla a nosotros, carece de sentido y es engañosa. (…) No me considero ni moral ni jurídicamente obligado a obedecer leyes hechas por un parlamento en el que no estoy representado».

«Nuestra marcha hacia la libertad es irreversible. No debemos dejar que el temor se interponga en nuestro camino».

«No es valiente aquel hombre que no tiene miedo, sino el que sabe conquistarlo».

El largo camino hacia la libertad

Nelson Mandela es, indiscutiblemente, una de las figuras más importantes del siglo XX y también una sobre la que más se ha escrito y se ha rodado en las últimas décadas. Libros, artículos, documentales y películas biográficas más o menos fieles –una de las últimas, Mandela: del mito al hombre, le valió a Idris Elba una nominación al Globo de Oro como mejor actor–, el catálogo de obras que narran su intensa y apasionante vida ocupa varias páginas.

Nelson Mandela recibió más de 250 galardones por su lucha en defensa de los derechos humanos

Por su lucha para conseguir la igualdad de derechos civiles, Madiba ejerció como abogado, activista y político y fue detenido y encarcelado varias veces. Con el número 46664, permaneció 27 años en prisión en medio de largas campañas internacionales para pedir su liberación. Ésta no llegó hasta 1990, pero fue solo «el principio» de la revolución de Nelson Mandela. Tras salir a la calle, continuó de forma aún más fuerte su lucha para abolir el apartheid e investigar las violaciones de los Derechos Humanos cometidas en su país. Esta batalla le condujo directamente hasta el Gobierno sudafricano: se convirtió en el primer presidente negro su país –y en el primero elegido de forma democrática– y en una figura abrazada por el pueblo. Entonces, su popularidad era ya imparable y era admirado y querido no solamente en Sudáfrica, sino en todas partes del planeta. Hasta su muerte –el 5 de diciembre de 2013–, llegó a atesorar más de doscientos cincuenta galardones internacionales por su activismo.

Entre todos estos premios, además del Nobel de la Paz, destaca la declaración del 18 de julio como el Día de Nelson Mandela, declarado así por Naciones Unidas en el año 2009 como un reconocimiento internacional a su trabajo para conseguir paz, tolerancia, justicia y lucha por los derechos humanos. Hace tres años, además, la Asamblea General aprobó el uso de este día como reivindicación para promover también las condiciones de encarcelamiento dignas.

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