Innovación

El ‘green data center’ del Ártico

La empresa Kolo está construyendo el centro de datos más potente (y sostenible) del mundo en el Círculo Polar Ártico. La ubicación no es casual: las bajas temperaturas refrigeran sus servidores sin consumir energía.

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14
junio
2018

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Almacenar, mover, procesar y analizar datos. Estas operaciones se realizan cada día, cada hora, cada segundo, en todo el mundo, en los innumerables dispositivos que inundan nuestras vidas. Estamos rodeados de ordenadores, aunque no tengan la forma clásica de teclado y pantalla. Un simple teléfono móvil de 100 euros es una máquina potentísima. Es raro encontrar en el mundo desarrollado un frigorífico o una nevera de última generación que no lleven un chip en su interior. La mayoría tienen capacidad para conectarse a internet, igual que objetos cotidianos que no imaginaríamos hasta hace bien poco, como un coche o una cámaras de fotos. La empresa de calzado Under Armour acaba de lanzar unas zapatillas capaces de registrar datos como el tiempo, la distancia y la velocidad corridas, que se transmiten a una app de móvil para comparar los resultados con otros usuarios a través de internet.

Este trasiego masivo y creciente de información es posible gracias a los centros de datos. Aunque se habla mucho en favor del factor medioambiental de la era digital (los ceros y unos componen un mundo virtual y, por tanto, no interfieren en el mundo físico) lo cierto es que los gigantescos servidores de empresas como Google, Apple o Amazon ya ocupan extensiones equivalentes a pueblos medianos, y consumen mucha energía, tanto para procesar datos como para evitar su propio recalentamiento.

La generación de monedas virtuales consume más electricidad que decenas de países juntos

Recientemente, Google calculó que una búsqueda típica en su plataforma requiere tanta energía como la iluminación de una bombilla de 60 vatios durante 17 segundos, lo que equivale a 0,2 gramos de CO2. Un dato que, aislado, suena a poco, pero hay que ponerlo en contexto: según un estudio de la compañía de servicios tecnológicos Go-Web, cada minuto se realizan 3,8 millones de búsquedas en internet. Pero hay mucho más: a la nube se suben casi un millón de documentos, 243.000 fotografías solo a Facebook, en Whatsapp se intercambian 29 millones de mensajes, se realizan dos millones de llamadas por Skype, se ven 16.550 vídeos en Vimeo, se suben 400 horas de vídeos a Youtube, se escuchan 1,5 millones de canciones en Spotify y se ven 87.000 horas de películas, series y documentales en Netflix. Todo esto, cada 60 segundos de nuestra vida. Multipliquen ahora esos 0,2 gramos de CO2 emitidos a la atmósfera. Y añadan el boom de las monedas virtuales, cuya generación consume, hoy, más electricidad que decenas de países juntos.

Si queremos evitar un colapso medioambiental, es necesario que los centros de datos sean 100% sostenibles. Compañías como Google o Apple cada vez contratan más energía proveniente de fuentes sostenibles, como la eólica o la fotovoltaica. Pero no es suficiente. Hacen falta medidas drásticas, como la mayor «fortaleza de datos del mundo», como ya la denomina la empresa que está detrás, Kolos, de capital noruego y estadounidense. Se está construyendo en estos momentos en el Ártico, y el objetivo es que su energía no produzca ni un solo gramo de gases de efecto invernadero.

El centro de datos del Ártico no producirá ni un solo gramo de gases de efecto invernadero

Situado en la franja norte de Noruega, junto a la ciudad de Ballangen, el clima fresco y estable, así como la proximidad con fuentes naturales de agua, proporcionarán un enfriamiento para los vastos servidores del centro. La abundante energía hidroeléctrica disponible ayudará, según la empresa, a mantener unos costes muy bajos.

En menos de 10 años, Kolos prevé que su enorme central alcance una potencia de procesamiento de más de 1.000 MW, lo que la situará por encima de la que Amazon posee en Virginia, Estados Unidos, hoy por hoy, la más capaz del mundo. Facebook opera hoy su propio gran centro de datos a unos 385 kilómetros de Ballangen, en Suecia, pero su potencia está limitada a 120 MW.

Energía barata

Cuando se complete, la planta de Ballangen cubrirá 600.000 metros cuadrados y se extenderá por cuatro módulos. La empresa se beneficia de que ya se instalaron grandes cantidades de cable de fibra óptica en el pasado, aprovechando las líneas del ferrocarril de esta localidad de tradición minera. «Será el coste de energía más bajo de Europa, 100% renovable y, al mismo tiempo, una de las redes más estables del mundo», declaró recientemente el copresidente ejecutivo de Kolos, Mark Robinson, a la BBC.

David Groombridge, director de investigación de la consultora de tecnología Gartner, opinó en esta misma cadena: «Si hablamos de centros de datos, son necesarios porque de momento la demanda de datos solo va a crecer, más aún cuando se establezca el internet de las cosas». Y concluyó, en referencia al proyecto de Kolos: «A menos que haya nuevas tecnologías radicales que se presenten rápidamente para ayudar a comprimir los datos, necesitaremos los recursos que este tipo de instalaciones ofrecen».

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