Cultura

‘Campeones’: un alegato por la diferencia

La última película de Javier Fesser cuenta la historia de un equipo de baloncesto de personas con discapacidad intelectual. Lleva semanas liderando la taquilla.

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08
May
2018
Campeones

–Mi trabajo es entrenar a jugadores normales. Estos ni son jugadores, ni son normales.

–¿Y quién es normal? ¿Tú y yo somos normales?

Este diálogo de Campeones resume muy bien el espíritu y la pretensión del filme. Aunque inicialmente la de su director, Javier Fesser, era otra bien distinta: «Mi idea era demostrar que todos somos iguales. Pero desde el primer día me di cuenta de que es justo lo contrario: lo maravilloso son las cosas que nos diferencian a todos», declaraba este cineasta, autor de taquillazos como El milagro de P. Tinto o Mortadelo y Filemón.

Campeones narra la historia de un segundo entrenador de un equipo de baloncesto de élite que, para evitar que lo encarcelen por conducir ebrio, opta por hacer trabajos sociales. De esta manera, cae en sus manos un equipo de baloncesto compuesto por personas con discapacidad intelectual, que en su vida han cogido una pelota. La película transita entre la carcajada y la emoción, y presenta a los personajes desde un prisma que huye en todo momento de sentimentalismo y condescendencia (la palabra «subnormal» se pronuncia con cotidianidad), y los dota de una humanidad desbordante, siempre desde la ironía.

Lleva más un millón de espectadores y supera  ‘Ready player one’, de Spielberg

«Es una película de lágrima en el ojo y de pellizco en el corazón. Es de carcajada, y al mismo tiempo de puchero. Es una peli muy hermosa, que al mismo tiempo es una elección de vida», declaraba a los medios el día de la presentación de Campeones su protagonista, Javier Gutiérrez ganador de un Goya a mejor actor por su papel en La isla mínima.

Como acostumbran las películas de Fesser Campeones es un éxito de taquilla, que lleva liderando desde hace semanas con más de un millón de espectadores en salas, por delante de superproducciones estadounidenses como Ready player one, de Steven Spielberg. Para su producción, contó con apoyos de fuera de la industria cinematográfica: por un lado, la Fundación Estudiantes y, por otro, la asociación Plena Inclusión. Los primeros aportaron su experiencia como cantera baloncestística de discapacitados intelectuales. Y en Plena Inclusión, organización que representa en España a las personas con discapacidad intelectual, llevaron a cabo el casting de los ayudó en la búsqueda de los diez actores que componen el equipo de baloncesto en la película, de los que solo tres se habían dedicado antes al interpretación. «La película desmitifica la discapacidad intelectual como un elemento de tara o menoscabo, que sus protagonistas dejen de ser ciudadanos de segunda porque aportan algo significativo al conjunto», dicen desde la asociación.

No hay mejor terapia que el deporte

Según cita M. Badia Corbellá en su libro La actividad físico-deportiva en las personas con discapacidad intelectual. Propuesta de un modelo, tener una discapacidad ha sido una excusa válida para una escasa actividad física. En la Unión Europea, el 61% de las personas con DI grave y el 35% de las personas con discapacidad moderada declaran estar «inactivos» frente al 22% de las personas sin discapacidad.

Las personas con discapacidad siguen encontrando barreras para hacer deporte

Este trabajo recoge los beneficios inmediatos que supone para este colectivo practicar deporte, que no son solamente físicos: «Mejora la orientación espacial, la postura corporal, equilibrio estático, coordinación motora, previene la aparición de enfermedades, y disminuye el grado de ansiedad, estrés o depresión, mejora el sueño y autoestima, al tiempo que favorece la integración social y las relaciones interpersonales».

Corbellá enumera también circunstancias que, desgraciadamente, limitan el acceso de las personas con discapacidad a la práctica de algún deporte: «Presencia de barreras arquitectónicas, ausencia de conocimientos relacionados con el deporte y la DI, actitudes negativas y de conducta del resto de la población, menos variedad de actividades deportivas y sobreprotección de los adultos». Una película como Campeones es un maravilloso revulsivo para revertir esta situación.

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