Agua

Agua y economía circular: comienza la cuenta atrás

La superpoblación y el cambio climático provocarán, a mediados de siglo, una escasez severa de recursos hídricos. La economía circular es fundamental para garantizar el acceso planetario.

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Luis Meyer
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13
Abr
2018

Usted consume, a diario, unos 140 litros de agua. La mitad, más o menos, en ducharse, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), que ha elaborado una media para todo el país. En una vivienda tipo de cuatro personas, son casi 300 litros. Si el agua se reaprovechara, la tercera parte sería suficiente para alimentar las cisternas de los inodoros de esa familia durante un día. Con el resto, se podría cubrir lo que consumen un lavavajillas y una lavadora. En resumen: si usted pudiera reutilizar el agua que se escapa por el desagüe de su ducha (las llamadas aguas grises), no gastaría nada en el resto de los abastecimientos diarios.

Esta es un forma doméstica de ilustrar la economía circular. Imagine ahora que extiende esta práctica de reutilización a la industria o al sector agrícola que, en nuestro país, consume casi el 70% del agua dulce de la que disponemos. Hoy, es técnicamente posible. Existen purificadoras fácilmente instalables en un domicilio para el reaprovechamiento de las aguas grises. «El reto es lograr que estos sistemas sean accesibles a todos. Y, para eso, hay que darlos a conocer, que se extiendan y reduzcan sus costes», opina Pablo Urbano, socio y cofundador de la empresa social Auara. Comercializan agua mineral y el dinero que obtienen lo emplean en proyectos de infraestructuras en países del tercer mundo para abastecimiento humano y agrícola.

«La escasez del agua es un hecho que nadie discute y es hora de que empecemos a verla como lo que es: un bien escaso», advierte Urbano, y recuerda: «Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU son un buen paso en esta dirección, pero ahora es necesario que pasen del plano global al local, incluso al familiar. Y eso requiere una mentalización que pasa por la educación».

Solo el 0,1% del agua del planeta es aprovechable por el ser humano

La transición de una economía lineal consistente en extraer, producir, usar y tirar, a otra circular basada en el reaprovechamiento de recursos, es vital para la sostenibilidad a medio plazo de un planeta en el que los recursos se agotan. «Tenemos claro que el futuro pasa por la reutilización», afirma tajante Ángel Simón, presidente de Agbar (grupo de empresas que operan en el sector de servicios del ciclo integral del agua) y director general adjunto de su matriz en Europa, Suez Environnement: «En un momento en el que se ha disparado el consumo por el incremento de la población y en el que el estado de las reservas hídricas es cada vez más preocupante, una de las mayores apuestas de Suez España pasa por que la misma agua se utilice varias veces. Es una opción económica más viable que otras propuestas, y tiene menores costes energéticos y ambientales», explica.

Manuel García Roig, director del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico del Agua (CIDTA) de la Universidad de Salamanca, opina en esta misma línea: «La economía circular no es otra cosa que imitar el comportamiento de la naturaleza. Hemos tenido el ejemplo siempre ahí, al alcance de la mano. El planeta se compone de infinidad de sistemas que no producen residuos, sino que los de una especie son asimilados por otra, y todo convive en armonía». García Roig también apuesta por la reutilización como una de las claves de la economía circular aplicada al agua. Según el especialista, eso pasa necesariamente por la redistribución: «Los caudales ecológicos de los ríos deben mantenerse para que sobrevivan la flora y la fauna de esos ecosistemas. Pero algunos de nuestros ríos del norte podrían derivar parte de esa agua, sin que se vean afectados, a zonas más áridas como Almería o Murcia, donde, además, hay mucha actividad agrícola. En lugar de eso, muchas veces toda esa agua no utilizada acaba en el mar y deja de ser aprovechable. Y, en ocasiones, recurrimos a las desalinizadoras, que son alternativas mucho más costosas que la reutilización o la redistribución. También se podrían redistribuir mejor los embalses: España es uno de los países que más tiene por habitante, más de 300». Y se pregunta: «Si somos capaces de construir oleoductos de miles de kilómetros para transportar gas y petróleo, ¿cómo no podemos hacer lo mismo para el agua?»

En Suez España tienen varias experiencias que demuestran los efectos inmediatos de la economía circular en el abastecimiento de recursos hídricos. La que reutiliza la estación depuradora de Gavà-Viladecans permite a su Ayuntamiento ahorrar hasta 180.000 metros cúbicos de agua potable al año, lo que supone el 50% del consumo del municipio, y representa hasta 221 toneladas de CO2 no emitidas. Pero la economía circular va más allá de la mera reutilización. En cualquier actividad industrial, y eso incluye el abastecimiento y la depuración de aguas, intervienen otros factores que pueden ser impactantes con el medio ambiente, como el consumo de energía o la generación de residuos. En la estación depuradora de aguas residuales de Granada Sur, la compañía ha establecido una hoja de ruta para llegar a ser energéticamente autosuficiente y tener una cuota de desechos igual a cero. Se basa en la recuperación de sus efluentes y en la generación de un excedente de energía que se inyectará en la red local.

Añade el uso de vehículos eléctricos en su flota y una nueva infraestructura que se autoabastece con la producción de biogás. Hoy, es autosuficiente en un 82,6%, casi ocho veces más que en 2010. E incluye sistemas de reutilización: casi toda el agua residual irriga los campos cercanos, el lodo digerido se utiliza como fertilizante agrícola, y las grasas y arenas se convierten en compost para su uso en jardinería.

La estrategia de conversión de depuradoras a biofactorías se está replicando en otras instalaciones del grupo. «Se ha convertido en uno de nuestros objetivos estratégicos», anuncia Simón: «El factor común de estos proyectos es que pretenden implementar una metodología de economía circular basada en la relación entre agua, energía y residuos, que permita llevar a cabo distintas acciones para reducir, reutilizar y reciclar los recursos del municipio». En algunas de sus plantas, Suez España recupera algunos recursos valiosos como el fósforo, que no es renovable y se prevé que se agotará de aquí a cien años. Mediante un proceso de cristalización-precipitación, recuperan hasta el 90% de este elemento químico del agua residual y lo convierten en fertilizante agrícola. Desde la compañía, aseguran que con este sistema se podría cubrir casi la cuarta parte de la demanda mundial de fósforo.

Los expertos consultados coinciden, en todo caso, en que uno de los mayores avances tiene que darse en la educación. «Pocos saben que, de los 1.300 millones de kilómetros cúbicos de agua que cubren el planeta, el 97% son salados», advierte García Roig: «Casi el 3% está en forma de hielo y nieve, y el agua dulce y aprovechable por el ser humano es solo el 0,1% del total. Esto se debería enseñar en la escuela, desde el momento en que la Unión Europea, ya desde 2007, planteó como inevitable un escenario de sequía severa, y está aleccionando a los países para medidas de gestión, a corto y medio plazo. Por los índices hidrológicos, ya estamos en umbrales de sequía, que se irá acentuando en los próximos años». Urbano apunta en la misma dirección: «De poco sirve que hagamos proyectos puntuales de acceso a agua potable en el tercer mundo si no tomamos medidas en nuestro propio entorno. La escasez es un hecho y nos va a tocar sufrirla a nosotros, y sobre todo a las nuevas generaciones, si no tomamos medidas, que pasan por cambiar nuestros hábitos».

El sector agrícola requiere casi el 70% del agua disponible en España

Hay indicadores, sin embargo, que invitan al optimismo. «A pesar de que la escasez de agua constituye uno de los principales desafíos del siglo XXI, la sociedad es cada vez más consciente de la necesidad de realizar un buen uso», opina Simón, y pone un ejemplo: «Lo vemos en algunas cifras de consumo. En el área metropolitana de Barcelona, en 2001, se gastaban 129 litros de agua por persona y día mientras que, actualmente, apenas se sobrepasan los 100». El director general adjunto de Suez Environnement, no obstante, coincide en que la labor de concienciación es fundamental. «Aun así, no debemos quedarnos solo en el entorno urbano. Más allá de las ciudades, urge avanzar en el consumo del agua en la agricultura; es la que más recursos hídricos requiere, muy por delante de la industria».

Hoy por hoy, el sector agrícola es el más vulnerable a la sequía. «Hay que fomentar tecnologías de racionalización, como el sistema de riego por goteo», opina el director del CIDTA, «porque es de cajón: en el campo, se desaprovecha mucha agua pero, al mismo tiempo, es donde antes se nota cuando falta. Hablamos de miles de familias cuya economía depende de esto». Simón añade: «Uno de los principales retos consistiría en producir más producto por hectárea y con menos agua. Pero no es solo cuestión de tecnología. Tenemos que ser capaces de avanzar en materia de regulación y financiación de infraestructuras para disponer de agua con una calidad adecuada en función del uso».

La población mundial superará los 9.000 millones de personas en 2050. «Esto trasladará mucha presión a los recursos», advierte Simón: «Para satisfacer la demanda, serían necesarios tres planetas. Y no los tenemos. En relación con el agua, las necesidades aumentarán alrededor del 50%, en la misma línea que las necesidades de alimentos y de energía. Por otro lado, las proyecciones de evolución del recurso nos señalan que habrá menos agua disponible a través de las fuentes tradicionales». Y zanja: «Sin duda, la reutilización del agua regenerada es una fuente estratégica que hay que aprovechar, ya que está a disposición para todos los posibles usos, y su utilización es viable técnica y económicamente hablando. Es un paso hacia la economía circular que debemos dar ya».

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