Derechos Humanos

Larga (y sostenible) vida al chocolate

El cultivo de cacao puede ser especialmente impactante en hábitats naturales. La iniciativa Cocoa Life nace para garantizar las condiciones laborales de los agricultores y la producción de chocolate sostenible.

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Luis Meyer
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26
Ene
2018

Cada año, la demanda mundial de cacao crece entre un 2% y un 5%. Su cultivo puede ser especialmente impactante en hábitats naturales. La iniciativa Cocoa Life nace para garantizar el cuidado del medio ambiente y las condiciones laborales de los agricultores.

El dicho «a nadie le amarga un dulce» se cumple a rajatabla: el mundo tiene más apetito de chocolate que nunca antes en la historia, desde que hay datos fiables. «Está en un pico máximo», informa la ONG Mighty Earth en un estudio reciente: consumimos cerca de tres millones de toneladas de chocolate y otros productos de cacao al año y, en cada ejercicio, la demanda mundial sube entre un 2% y un 5%. La producción de cacao se ha duplicado de 1987 a 2007, en solo tres décadas.

Desde la ONG, advierten de que esta demanda masiva supone «una carrera para expandir la producción de cacao, con plantaciones que invaden los bosques de África y la selva amazónica, y destruyen hábitats de chimpancés y animales en peligro de extinción». Solo en Perú, la producción ha aumentado cinco veces entre 1990 y 2013. «Esto puede ocasionar en algunos casos pérdidas de biodiversidad», alertan desde Mighty Earth. Según señaló recientemente el propio Ministerio de Agricultura de Costa de Marfil, aproximadamente el 80% de los bosques de ese país han desaparecido de 1960 a 2010. Los estudios ministeriales advierten de que el 70% de la deforestación ilegal está relacionada con la plantación de cacao y el 12% se produce dentro de los parques nacionales.

Los mayores fabricantes de chocolate del mundo se reunieron recientemente, coordinados por el príncipe de Gales, para discutir soluciones al mayor problema de su industria: la destrucción de las selvas tropicales para dar paso a la producción de chocolate a gran escala. Compañías como Olam, Mars, Mondelēz International, The Hershey Company y Nestlé estuvieron en la mesa para estudiar medidas enfocadas a que los clientes no tengan que sentirse culpables por consumir el goloso producto. «Sin duda, es positivo que las principales empresas del sector traten este problema. Es urgente que se comprometan a llevar a cabo una verdadera producción responsable», reclaman desde Mighty Earth.

La producción de cacao se ha duplicado de 1987 a 2007

Algunas empresas ya se habían puesto manos a la obra mucho antes de la mencionada cumbre. Es el caso del programa Cocoa Life, impulsado por Mondelēz (el mayor fabricante de chocolate de Europa), que tiene por objeto crear una cadena de proveedores de cacao sostenible mediante la transformación de los productores in situ y de las comunidades en las que intervienen. «Nace sobre varios objetivos, entre los que se encuentra el cuidado de los proveedores de cacao en todo el mundo, ayudar en primer término a los agricultores que lo cultivan, transformando su capacidad de producción», explica Margreet Groot, responsable de comunicación internacional de esta iniciativa, y concreta: «Es un programa global, certificado, con una única aproximación: invierte directamente sobre su cadena de proveedores, dándoles visibilidad tanto en los resultados del programa como en su impacto. Lo hace desarrollando una aproximación sobre el terreno, ligando las producciones de cacao al desarrollo de la comunidad. Para ello, ha llevado a cabo un amplio despliegue de iniciativas encaminadas a incrementar la productividad y los ingresos de los agricultores y a generar un impacto real en sus comunidades: ellos pueden ver cómo sus cosechas de cacao contribuyen al chocolate que disfrutamos, al tiempo que los consumidores comprenden el origen de esta materia prima».

Desde su arranque en 2012 hasta finales de 2016, se ha incrementado el impacto de este proyecto en un 20%: Cocoa Life llega a 92.000 agricultores de cacao en más de 861 comunidades. Hoy en día, casi la cuarta parte del cacao que producen viene de fuentes sostenibles, pero pretenden aumentar este porcentaje considerablemente de aquí a cinco años. «Somos uno de los mayores compradores de cacao en el mundo, de forma que es lógico que Mondelēz apueste por el futuro del chocolate, y también del planeta», razona Groot, y explica: «A través de Cocoa Life, tenemos planificada la expansión a nuevas marcas. Ya lo hemos hecho con Cadbury en Reino Unido y también con otras marcas de chocolates en Rusia, Australia, Nueva Zelanda, Canadá e India. El turrón de chocolate Suchard también se adhirió al programa en 2016. A medida que Cocoa Life se amplíe y vaya brindando buenos resultados, demostrando de esta forma su impacto, ampliaremos el número de marcas con el fin de maximizar el impacto que podemos obtener». La iniciativa cuenta con una inversión de más de 400 millones de dólares para llegar en 2022 a más de 200.000 agricultores y beneficiar así a más de un millón de personas, según previsiones de la propia compañía.

Esta iniciativa se basa en la transparencia; por eso, conecta a agricultores y consumidores: Mondelēz es consciente del empoderamiento de estos últimos en tiempos recientes y de que, cada vez más, pueden aportar su granito de arena para un mundo más sostenible solo con decidirse por un producto de una u otra marca. «Los compradores merecen tomar decisiones informadas y esta es la razón por la que Cocoa Life promueve e informa proactivamente sobre sus iniciativas y resultados», explica Groot sobre esta iniciativa, que también tiene en cuenta factores de salud y nutricionales: «Los consumidores están cada vez más interesados en su bienestar y en el de sus familias y buscan alimentos que se ajusten a su estilo de vida. A medida que evolucionan los estilos de vida de los consumidores, debemos anticiparnos y responder a sus necesidades para seguir siendo relevantes en sus hogares».

Cocoa Life pretende llegar en 2022 a 200.000 agricultores y beneficiar así a más de un millón de personas

El programa también contempla como prioridad las condiciones de trabajo de los agricultores y productores adheridos. Cocoa Life opera en Costa de Marfil y Ghana, países donde, según han denunciado varias organizaciones internacionales, se han dado situaciones de precariedad en este aspecto. «Solo podemos prevenirlo con un enfoque holístico para poder dar una respuesta efectiva», dice Groot, y explica: «Trabajamos a fondo para detectar y evitar el trabajo infantil, favorecer el empoderamiento de las mujeres y educar en prácticas agrícolas. Estos son temas transversales en todo el programa Cocoa Life».

Respecto a la acogida del proyecto, desde Mondelēz muestran su satisfacción: «Los consumidores están cada vez más interesados en la procedencia de los productos que consumen. Sin embargo, para nosotros, con Cocoa Life se trata más bien de abordar un desafío en la cadena de suministro: sin cacao, no hay chocolate y, sin la próxima generación de productores, no hay cacao. Los agricultores, por su parte, quieren formar parte de Cocoa Life porque pueden ver –al igual que todos, gracias a la información pública que se hace de los resultados del programa– el impacto que tiene, y es por eso por lo que tenemos muchas más comunidades que demandan adherirse a la iniciativa». Groot culmina: «Queda mucho trabajo por hacer, pero estamos convencidos de que este es el camino hacia una industria del cacao responsable y sostenible».

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