Cambio Climático

Amazon suspende en energías renovables

La empresa líder en venta ‘online’ es la más rezagada entre las grandes tecnológicas en el uso de fuentes limpias, según un estudio de Greenpeace.

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Luis Meyer
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24
Ene
2018

Uno de los argumentos que siempre se han esgrimido en favor de la era digital (y, por ende, Internet) es que se consumen menos recursos y, por tanto, su implantación reducirá el estrés sobre el planeta. Sin embargo, algunas ONG empiezan a dar la voz de alarma sobre el ingente consumo de energía que suponen los servidores de las principales compañías, como Amazon, Google o Facebook, que cada año multiplican su capacidad de alojamiento y procesamiento de datos.

Así, con el boom de las bitcoins, algunos expertos auguran que desaparecerá el dinero metálico y en papel, pero al mismo tiempo, la exponencial creación de esta moneda requiere ordenadores cada vez más potentes, y a día de hoy, ya supone el consumo de electricidad anual equivalente al de varios países. Según desvela Greenpeace en un reciente estudio, la industria de las tecnologías de la información ya consume más del 10% del total de la electricidad mundial. Queda claro que los ceros y unos también pueden ser contaminantes.

El sector del transporte supone más del 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero

La única manera de contrarrestar este gasto desbocado es acelerar la transición a las energías renovables, y dejar detrás cuanto antes el uso de los combustibles fósiles para la generación de electricidad. La ONG acaba de presentar, precisamente, un ranking de qué gigantes de la comunicación han empezado esa senda, y cuáles siguen rezongando ante un compromiso serio con la sostenibilidad. Mientras que Apple o Google obtienen una muy buena puntuación, Amazon es de las que sale peor paradas: solo el 17% de su energía procede de fuentes limpias, mientras que el carbón es la más recurrida (30%) seguida de la nuclear y el gas natural. Además, es la que peor nota saca en transparencia, esto es, la información que da a sus usuarios de la energía utilizada.

Lo alarmante de este hecho es que el estudio de Greenpeace se ciñe a «los centros de datos, redes de comunicación, dispositivos de los usuarios finales y la energía necesaria para fabricar los equipos necesarios para los tres anteriores». Y precisamente el negocio de Amazon se basa en el transporte de mercancía por todo el mundo. Todo hace pensar que, si se añadieran las emisiones que suponen los vehículos terrestres, aviones y barcos que llevan sus productos hasta la casa del comprador, su balance contaminante sería más alarmante.

Las cifras de Amazon son estratosféricas. En una encuesta reciente, es la plataforma online favorita de los usuarios para comprar, por delante de Ebay. Y según recogía recientemente la cadena de televisión La Sexta, durante el pasado Black Friday, Amazon vendió (y por tanto, envió), solo en España, 10 artículos por segundo. Multipliquen por el resto de países.

A eso hay que añadir la agresiva política de devoluciones (gratuitas) de la plataforma que, en Estados Unidos, ya no requiere de una fundamentación de insatisfacción por parte del comprador. Al igual que hacen aquí otros gigantes del comercio «analógicos» (el grueso de sus comprar aún es en tiendas físicas), como El Corte Inglés o Decathlon, basta con devolver el producto comprado en un plazo de tiempo, sin dar explicaciones. Desde la otra cara de la moneda, cabe hacer un llamamiento a la responsabilidad del consumidor sobre el impacto ambiental que conllevan las devoluciones abusivas.

Durante el Black Friday, Amazon vendió en España 10 artículos por segundo

El sector de transporte y logística supone más del 10% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero en nuestro país. Sin embargo, tal y como refleja el último estudio del Instituto Nacional de Estadística, en los últimos años el porcentaje se ha reducido en un 1,5%. Esto deja patentes los esfuerzos del sector. Cabe preguntarse, sin embargo, si el descenso no podría haber sido mayor sin medidas que alientan la multiplicación de los trayectos de transporte, como las políticas de devolución de Amazon.

Según un estudio reciente de la publicación de logística Emerald Publishing, 25 pedidos individuales en Internet contaminan más que una jornada de compras en coche privado a un centro comercial. Ethic ha contactado con Amazon, desde donde nos remiten a sus comunicaciones públicas en su web sobre el esfuerzo que está realizando la empresa para ser sostenible. Anuncian que su objetivo a corto plazo es «innovar para reducir el gasto en materiales para proteger, empaquetar y enviar los productos; reducir los costes de operaciones usando más materiales reciclados; incrementar la densidad de los paquetes que mandamos, lo que nos permite ahorrar en costes de transporte, así como generar menos residuos; y reducir el número de artículos que se dañan durante el transporte y eliminar embalaje inútil».

En cuanto a sus fuentes energéticas, el vicepresidente de Infraestructura de Amazon declaró el año pasado, públicamente, su compromiso con las renovables: «Iniciativas con nuestros contratos con parques eólicos ayuda a aumentar la energía limpia utilizada para alimentar nuestra infraestructura en Estados Unidos, y es una de las muchas actividades de sostenibilidad y proyectos de energía renovable para la alimentación de nuestros centros de datos que tenemos actualmente en curso». No se refirió a su red de transporte, ni a los centros logísticos que la compañía tiene repartidos por todo el mundo.

25 pedidos ‘online’ contaminan más que una jornada de compras en coche privado a un centro comercial

«Amazon continúa defendiendo las energías renovables, pero está manteniendo a sus clientes en la oscuridad sobre sus decisiones energéticas», declara el responsable de Energía de Greenpeace España en la web de la ONG, y añade: «Esto es preocupante, especialmente cuando la empresa se está expandiendo en los mercados cuya electricidad es generada mayoritariamente con energía sucia ».

El primer paso que debería dar la compañía hacia una senda más sostenible está claro: más transparencia.

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