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Recuperar esos productos locales de calidad que forman parte de nuestra cultura pero que empiezan a estar amenazados por la uniformidad que imponen la globalización y los lineales de las grandes superficies. Ése es el objetivo de la Real Fábrica.

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19
Dic
2013
Por Sandra Gallego Salvá

Recuperar para el público esos productos locales de alta calidad que forman parte de nuestra cultura pero que empiezan a estar amenazados por la uniformidad que imponen la globalización y los lineales de las grandes superficies. Ése era el objetivo de la emprendedora Ro Muñoz cuando en julio de 2012 lanzó su proyecto empresarial: la Real Fábrica.

¿Qué está ocurriendo con esos productos que nuestras madres nos mandaban comprar en la tienda de ultramarinos del barrio y luego compartíamos con nuestros abuelos? ¿Por qué ya no los encontramos en los supermercados? ¿Si se siguen fabricando, dónde se distribuyen?

Las conservas Palacio de Oriente, los chocolates Amatller, las mantecadas Salinas, las sardinas de chocolate, las naranjas de caramelo duro, el paté Bolado, el arroz bomba de Calasparra, la vaselina de la Perfumería Gal, los caramelos de violeta, las mantas de mohair Ezcaray, las míticas grapadoras El Casco… Casi medio millar de artículos típicos de España son los que ofrece en su tienda online (www.realfabrica.com). «Son productos con mucha calidad y que forman parte de nuestra cultura», nos explica esta emprendedora de Punta Umbría (Huelva).

Aunque la Real Fábrica abrió su site en julio de 2012, Ro dedicó tres años previos a recorrer España e investigar estos productos: artículos de decoración, de alimentación, de papelería, juguetes, libros… «A la hora de llevar a cabo la selección, la calidad ha sido el factor decisivo pero también he tenido en cuenta la historia que había detrás de cada producto, las anécdotas, la pasión y el trato humano de las personas y familias que producen cada marca».

Ro nos explica que la idea surgió poco a poco. Por supuesto, el factor clave de este proyecto es su pasión por esos productos de toda la vida, que forman parte de nuestra idiosincrasia, pero hubo una experiencia personal que también marcó a esta pequeña empresaria.

Durante un tiempo trabajó para gran una multinacional encargada del diseño de tiendas para grandes cadenas comerciales.«Pasé cinco años viajando por todo el país construyendo Massimos Duttis, Stradivarius, Benettons, Burberrys, Armanis, y un largo etcétera…. A medida que estos establecimientos abrían, otras tantas tiendas de toda la vida veían forzado su cierre. Entraba en mercerías y droguerías con el encanto inigualable que tienen esos locales de principios del siglo pasado y tras nuestro paso, salían tiendas de lo más fashion y modernas. Y local tras local, esto iba dejando huella… Pude hablar con muchos tenderos de siempre y comprobar de primera mano cuántos pequeños comercios se iban cerrando y cuántas familias y pequeños empresarios con varias generaciones dedicándose a hacer las cosas con amor iban quedando atrás», nos explica Rocío, que está doctorándose en Comercio Tradicional en España y no entiende cómo en un país con los niveles de desempleo de España se mantiene una de las cuotas de autónomos más elevadas de Europa.

Impulsando el empleo

En el primer año de lanzamiento, la Real Fábrica creció muy rápido y se encontró con ese punto de inflexión que determina el éxito de un proyecto a largo plazo: la sostenibilidad de ese crecimiento. Necesitaba contratar dos empleados para poder gestionar un negocio en el que mantener una relación fluida con sus cientos de proveedores resulta clave.

«En ese momento recurrí a Yo Soy Empleo y me seleccionaron». Gracias a este programa puesto en marcha por BBVA para impulsar el trabajo y ayudar a los emprendedores, la Real Fábrica pudo contratar a dos personas. «Recibí, además de una ayuda económica de 3.000 euros por cada empleado, un curso en el Instituto de Empresa que me ha venido muy bien como emprendedora».

En total, el programa Yo Soy Empleo, cuya filosofía está muy conectada con la economía colaborativa, ha creado 2.600 nuevos puestos de trabajo entre pymes y autónomos, de los cuales un 77% –es decir, 2.000– son indefinidos. Las personas contratadas acumulaban una media de 12,7 meses en el paro.

«La lucha contra el paro es una carrera de fondo. En apenas 8 meses agotamos las ayudas de 3.000 euros y mantenemos nuestro objetivo inicial de ayudar a crear hasta 10.000 nuevos puestos de trabajo. Este es un plan a medio plazo y esperamos alcanzar nuestro objetivo a lo largo de 2014», afirma Toni Ballabriga, director global de Responsabilidad y Reputación Corporativa de BBVA.

Asimismo, 1.300 pymes han recibido la formación que ofrece Yo Soy Empleo. Se trata de un programa compuesto por 51 cursos de Gestión Emprendedora que se imparten en distintas escuelas de negocio: Esade, Instituto de Empresa, Deusto Business School y el Instituto Internacional San Telmo.

Antes de despedirnos de Ro le preguntamos cuáles serán los siguientes pasos de la Real Fábrica. Lo tiene muy claro. «Conseguir la financiación para abrir una tienda física en el centro de Madrid para que también se puedan tocar, oler y sentir todos estos tesoros de nuestra cultura». Esperamos que sea pronto: ¡no nos lo queremos perder!

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