Opinión

«Para que las cosas no se rompan hay que reformarlas»

El periodista Ignacio Escolar nos recibe en la redacción de eldiaro.es, que alberga a un equipo de treinta personas en la madrileña calle de la Gran Vía.

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01
Ago
2013

Artículo

Leticia Romero

El periodista Ignacio Escolar nos recibe en la redacción de eldiario.es, que alberga a un equipo de treinta personas en la madrileña calle de la Gran Vía. Hablamos de actualidad, de periodismo y de un sector que en los últimos años ha saltado por los aires y va a transformarse por completo.

Acaba de llegar de vacaciones, ¿no me irá a decir que ha conseguido desconectar?

Muy poquito. Suelo cogerme solo una semana en julio para luego aprovechar el fin de mes para organizar cosas para septiembre. Luego ya me voy otras tres semanas en agosto. Porque así se me hace mucho más corto el verano. También porque así estás mucho más fresco.

Pero, ¿consigue desconectar realmente?

No y menos en dos semanas. Como director de una redacción no puedes permitirte desconectar del todo.

Eldiario.es lleva menos de 2 años en el mercado. ¿Cómo ha evolucionado desde entonces y cuál es su valoración?

Pues está saliendo mucho mejor de lo que esperábamos. Ésta, de hecho, es nuestra tercera redacción. Nos hemos tenido que mudar dos veces porque se nos quedaba pequeña. Y que en dos años nos haya pasado esto, es una muy buena noticia. Y en este camino hemos sido primero: cuatro personas (en el primer proyecto); luego, cuando salimos con el periódico, éramos doce, y ahora, en septiembre, seremos unos 30. Hemos crecido mucho y lo hemos hecho siempre con los números en negro, en beneficios, sin tener que pedir crédito, apoyándonos en los ingresos que estábamos generando y controlando nosotros el proyecto tanto periodística como empresarialmente. La gente que trabaja en eldiario.es, entre todos, sumamos muy ampliamente la mayoría de las acciones del diario, no tenemos un socio financiero que nos ayude. Somos nosotros mismos los que lo hemos hecho. Y es una delicia haber conseguido construir un medio que tiene las cuentas en positivo, que tiene lectores, que tiene la confianza de los socios y con un futuro por delante muy fuerte. Pero todavía nos queda mucho por hacer.

Vamos que el negocio funciona bien…

Esto no es un negocio. Esto es la vida. Porque nosotros no lo hemos hecho como un negocio sino como una forma de vida. Yo me quiero dedicar al periodismo hasta que me jubile y no se cuando sucederá tal cosa. No me queda poco tiempo para eso, sino todo lo contrario…Y el resto de la gente que está conmigo piensa igual. Es gente que lo que queríamos era construir un medio en el que poder jubilarnos todos. En el que poder desarrollar nuestra carrera profesional de la mejor manera posible y dedicarnos a lo que nos gusta, que es informar. Hicimos esto, precisamente porque lo demás falló. Si no hubiese sido por la terrible crisis del sector periodístico en España probablemente no estaríamos metidos en estos embolados. Lo hemos hecho no porque tengamos alma de emprendedores, sino porque tenemos alma de periodistas. Y queríamos garantizar que íbamos a ser periodistas en las mejores condiciones posibles, y para hacerlo, pensábamos que la mejor manera era ser los dueños de la redacción.

¿Qué porcentaje obtiene eldiario.es de publicidad y qué porcentaje de suscriptores?

Es público. El primer año fue un poquito más de socios que de publicidad. Pero el primer año era incompleto, en el sentido de que salimos en septiembre y la publicidad tarda en entrar. Y ahora está en el 70% la publicidad y un 30% los socios. La publicidad es el principal ingreso, pero los socios son el principal ingreso unitario. Es decir, ningún anunciante llega a la mitad, ni a la mitad de la mitad, que nuestros socios sumados. Con lo cual, ningún anunciante puede más que nuestros socios sumados. Eso es lo que nos da la independencia. Si nos toca en algún momento elegir entre un anunciante y un lector, siempre vamos a elegir los lectores, por una pura cuestión de cuenta de resultados. Nuestro modelo además pretende llegar a que el 50% sean los lectores. Pretendemos crecer en la estrategia de socios para que los ingresos por publicidad sean cada vez menores.

¿Cree que el modelo de pago por Internet tiene recorrido en España?

Está funcionando. Nosotros tenemos ya 8.375 subscriptores de pago. Pagando en realidad no por un modelo de transacción. Nosotros no somos abónate a Canal+ y si no pagas no ves películas. Nosotros damos un servicio. El ser socio implica que consigues una serie de cosas que no tiene un lector normal. Por ejemplo: ves la página sin publicidad, te mandamos una revista en papel a tu casa, tienes un espacio destacado en los comentarios, puedes leer noticias antes que el resto.. Pero en realidad, la principal razón de nuestros socios no es todo eso, sino apoyar a eldiario.es para que sea independiente, sostenible, en definitiva, para que pueda hacer lo que hace. Casi todos los lectores pagan para que el diario pueda informar también a la gente que no puede pagar. Y es un modelo muy coherente con nuestra línea editorial. Y al mismo tiempo es gratificante para nuestros socios porque les damos una serie de cuidados especiales con respecto al resto de lectores que hace que les compense esos cinco euros al mes que nos dedican.

¿Se puede decir que el motivo de lanzar la edición papel ha sido darles ese plus a los socios?

Claro, y luego también una reflexión sobre qué es el papel. Para mí, el papel ya no tiene sentido en la información caduca, en la información que dura 8 horas. Porque es un mal soporte para eso. Pero sí creo que el papel es un buen soporte para aquellas cosas que están diseñadas para perdurar. Es muy difícil encontrar cosas en la hemeroteca de Internet, es mucho más fácil en una librería. Y por eso hemos hecho una revista que es más un libro que una revista. Es más un ensayo atemporal sobre temas que nos interesan, que tiene una caducidad mucho más lenta que un producto en Internet. Nos vale para recompensar a nuestros socios y animar a los nuevos socios. Pero también porque creíamos que un producto de este tipo sí tenía sentido. No creo que tenga sentido montar un periódico en papel hoy, a pesar de que creo que todavía les queda recorrido.

Su modelo de negocio aboga por la transparencia. ¿Le puedo preguntar cuánto gana como director?

Si claro, está publicado. Son 3 veces más que el sueldo mínimo en eldiario.es. Cobro unos 45.000-50.000 euros al año.

Ya no le pregunto por el sueldo mínimo.

Ahora mismo estamos cambiando los sueldos. Estamos subiendo sueldos cara el año que viene. Y nuestra intención a medio plazo es llegar a una horquilla entre 20.000 y 60.000 euros. El compromiso que tenemos es una relación 1-3.

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¿Y por qué hay tan pocas mujeres directoras de medios?

Yo creo que tiene que ver con cómo ha sido la carrera profesional en la prensa históricamente. En Público, cuando fundé la redacción, me empeñé en que hubiese una mesa de reuniones en el consejo de redacción lo más paritaria posible y llegué a 60-40. Ya entonces fue el más paritario de todos los medios españoles. Porque hasta hace muy poquito casi todos los periódicos tenían una jefa entre 12 jefes. En la reunión de la que acabo de salir había más mujeres que hombres. Depende del día, puede ser al revés. Pero está más o menos empatado. La jefa de cultura, la jefa de sociedad, la jefa de economía, la jefa de tecnología, son todas mujeres, ya van cuatro… Luego sí que es cierto que el redactor jefe de edición y los subdirectores son hombres. No sé… Debería tener más mujeres en el staff, pero no somos precisamente el medio que menos mujeres jefas tiene.

En cambio en la profesión somos muchas más mujeres que hombres…

Eso es así. En todas las redacciones suelen ser ya más mujeres que hombres. Pero al final esto es largo…La decisión de nombrar un jefe tiene que ver con quien lo nombra y con la evolución profesional y personal de cada uno. Son puestos de mucha confianza. Y bueno, aunque cambien las sociedades y cambien las redacciones, las herencias de cómo han sido las evoluciones de los periódicos en los últimos años llevan a que todavía el mando esté mayoritariamente en manos de hombres. Y nosotros es algo que tenemos muy presente y que queremos corregir.

Cuando uno observa el panorama mediático da la impresión de que España sigue anclada en dos bandos. ¿No hemos superado el guerracivilismo todavía?

No, yo no lo veo así. Al final sí que creo que los periódicos tienen que ser transparentes en cuál es su visión ideológica del mundo. Es decir, qué quieren. Porque no es lo mismo defender, por ejemplo, que España tiene que ser una nación unida y centralizada, que tiene que ser una nación diversa y descentralizada. Y hay argumentos ideológicos y técnicos para defender ambas posturas. Pero no se pueden defender las dos. Una persona no puede defender las dos. Tal y como lo entiendo yo, y así lo practicamos en eldiario.es. Las personas jurídicas no deberían tener opinión. Porque no existe. Porque las personas jurídicas tienen deudas, tienen créditos, tienen accionistas, pero opinión no deberían tener. Y eldiario.es como tal no tiene opinión. Lo que tiene es un marco en el cual un montón de gente opina. En nuestro caso es un marco muy amplio. Porque está escribiendo gente que está en el espectro ideológico de Podemos, de Izquierda Unida, y gente que está con el PSOE, gente que está donde está la Izquierda Nacionalista y gente que responde un poco a todo el marco amplio de la izquierda. Pero el periódico como tal no tiene una opinión directa. Porque no existe el periódico. El periódico es una empresa. El periódico no es una persona, no puede opinar nada. Yo personalmente como director también tengo mi opinión y la escribo y la publico. Pero creo que las opiniones tienen que funcionar en los periódicos de una manera diferente a como lo hacían antes. Yo no creo en el editorial. Esa idea de que esa persona jurídica llamada Diario de Prensa Digital S.L., que es eldiario.es, opina esto sobre cómo tiene que ser España. Yo personalmente tengo opiniones sobre muchas cosas y mis colaboradores y mis periodistas también. Y muchas veces la ponen blanco sobre negro. Pero no creo en eso. Y luego muchas veces la polarización de los lectores te lleva a que el lector busca una opinión que refleje su manera de pensar. Y lo que está pasando en los últimos años en España y que tiene que ver con el descrédito institucional, la crisis económica, la crisis política y con los procesos nacionalistas de Cataluña y Euskadi, es que se está polarizando mucho más la opinión pública. Los países que van bien, son países aburridos donde la gente no discute de política. Lamentablemente nos ha tocado vivir un tiempo muy interesante. (Risas).

¿Por eso la ciudadanía cada vez demanda más política?

Sería impensable que los programas donde antes había cocina o variedades de José Luís Moreno hubiese debates políticos. O que en prime time los domingos el programa más visto sea un documental político como el de Évole. ¿Por qué pasa eso? Porque cuando la sociedad está en una situación crítica económica, política, de desigualdad como está ahora España, el interés por la política es mucho mayor. Porque no te puedes permitir ignorar la política. Porque la política está en tu día a día. Estás obligado a interesarte por la política porque sino la política te va a atropellar, en el sentido de que las consecuencias de la política las notas en tu día a día. Y eso hace que en los últimos años en España hayan aumentado muchísimo este tipo de programas.

El año pasado, en una entrevista en Jot Down, decía: «La monarquía no tiene garantizados los cien años. Esta idea de que va a reinar Juan Carlos, va a reinar Felipe, va a reinar Leonor es estadísticamente poco probable…» ¿Sigue pensando lo mismo?

Sí, es así. Además lo basaba en datos. Yo lo que decía es que en España no hemos tenido nunca un abuelo, un padre y un hijo reinando consecutivamente sin que en medio no hubiese un cambio de dinastía, una guerra carlista, una república, otra república, una guerra civil, una dictadura… España no es históricamente un país tradicionalmente monárquico. Los últimos dos siglos han estado llenos de todo. Tuvimos hasta un rey, como era Amadeo de Saboya, experimental que trajeron de otro sitio. Yo creo que la monarquía es todavía mayoritaria a pesar de la crisis actual. Pero no tiene garantizados los 100 años. No me atrevo a pronosticar la república a corto plazo, pero me parece igual de insensato pensar que esto va a durar para siempre, si esto nunca ha sido así. Estos últimos 35 años son el período más estable de la monarquía en los últimos dos siglos.

¿Me podría decir las tres peores cosas que ha hecho el Gobierno de Rajoy?

La primera: la reforma del aborto, sin ninguna duda. Me parece terrorífico. No me puedo creer que viva en un país donde las mujeres tengan que mentir a un médico para tener que abortar. Me parece un paso atrás. Nos coloca a toda la sociedad en una situación peor a la que estábamos en el 84 con la primera ley del aborto. Es incluso peor que la primera ley del aborto, que era una ley muy hipócrita, que permitía el aborto libre en la práctica pero condicionado a que una mujer tuviese que decir a un psicólogo: «sí, tengo serios problemas mentales y me va a pasar esto…» Eso claramente era una situación muy mala que se solucionó con la ley que vino después. Y que ahora vamos a una situación todavía peor, porque van a hacer falta más médicos, porque va a ser más difícil, porque la mujer que vaya a tener que pasar por eso, además del drama que ya es abortar, que nadie lo hace por gusto, va a tener que pasar semanas de papeleos, informes… Sin duda, va a complicar más la situación por alguien que considera que tiene el derecho a imponer su moral a los demás. Porque yo no tengo ningún problema con la moral de cada uno. Lo que me molesta es que me intenten imponer la de un tercero. Cuando Rouco Varela quiere imponer a toda la sociedad una moral que es minoritaria. Es como si yo dijese: pues por mis narices que va a ser república. Porque mi opinión vale más que la del 70%, que es monárquica. Y exactamente igual en el tema del aborto. Donde la inmensa mayoría de la población está de acuerdo en que el aborto tiene que ser posible en España y que hay que intentar hacer una ley de plazos que regule cómo, cuándo y de qué manera. Pero es muy minoritaria la gente que considera que el aborto no se puede hacer. Que esa gente imponga la moral a los demás porque han conseguido por otras vías la mayoría absoluta me parece de lo más terrible que ha hecho Mariano Rajoy. Más cosas… Ésta es previa al gobierno. Durante la campaña electoral prometieron que esto se arreglaba sin tocar la sanidad, la educación y los impuestos. Que hacía falta eliminar gastos superfluos. Y que iba a ser llegar ellos y bajar el paro. Y esto claramente entra dentro de la definición de populismo y de la demagogia. Han sido completamente populistas y demagogos en la gestión de la crisis. En cómo presentaron el programa al principio y en las recetas que ocultaron cuando llegaron al poder. Que tú a los dos meses de llegar le des la vuelta a tu programa electoral y hagas justo lo contrario a lo que has prometido es intolerable. No tanto en las opciones, porque yo también creo que hay que subir impuestos, pero creo que lo tendría que haberlo dicho en la campaña electoral. Por el contrario, recogieron firmas en contra de subir el IVA para después subir el IVA. Y luego, hay otra tercera cosa que es la inacción. De las cosas por las que Rajoy pasará a la historia es por su nefasta gestión del tema catalán, incluso antes del Gobierno. Rajoy fue el que boicoteó el estatuto de Cataluña, el que reunió firmas en contra del estatuto y el que provocó el incendio que ahora tenemos en Cataluña. Es decir, los defensores de la patria pasarán a la historia como los que rompieron la patria. Por esta cosa de no entender que para que las cosas no se rompan hay que reformarlas muchas veces. Y que la opción no era tirar para atrás Cataluña e intentar centralizar todavía más, que es lo que intentaron, anulando los intentos de hacer un modelo territorial más federal. Y al matar esa vía lo que hicieron fue incendiar el independentismo catalán. La segunda parte de ese desastre, es haberse pasado tres años fumándose un puro. Primero negándolo. Y después, ignorándolo. Rajoy tiene una técnica que es ‘hazte el muerto’. Y a veces, le sale bien. Como por ejemplo evitando el rescate completo. El rescate completo lo evitó haciéndose el muerto. En Europa alucinaban con él. Decían: «Pero bueno este señor… no hace nada.» Y le salió bien. El marianismo este de dejar que los problemas se arreglen solos a veces le funciona. Pero con Cataluña no le está saliendo bien. Tenemos un problema cada vez mayor. Es verdad que yo también tengo muchas dudas… Pero desde luego no quiero que Cataluña deje de ser parte de España. Porque creo que sería un problema para el resto de España y para Cataluña. Sería un problema económico y político que nos empobrecería a todos. Sin caer en las predicciones estas catastróficas de las plagas de Egipto, que tampoco me creo. Creo que sería peor. Bueno a mí al menos me perjudicaría, a mí y a todos. Pero lo que no puedes pretender es que lo de Cataluña sea: «Aquí lo dice la ley y me da igual lo que opinen los catalanes. ¡Ah, se siente!». No puedes mantener durante mucho tiempo una situación en la que una región o nación tiene una mayoría independentista. En una democracia, no lo mantienes. Porque la solución histórica que teníamos hasta ahora era mandar al ejército, pero eso en democracia entendemos que no se puede hacer. La otra solución ha sido la que hemos practicado con éxito desde los 70, que era buscar modelos de entendimiento político con fórmulas de autogobierno. Bueno, pues sigamos con esa. Pero si tú te niegas a mantener ese modelo de autogobierno y aceptas que no puedes mandar al ejército, lo que tienes es la ruptura. A largo plazo. A corto plazo, puedes encontrarte: la constitución, la legalidad,  puedes decir pues no se puede… Pero a largo plazo es imposible, no puedes mantener esa situación. O bajas el suflé o aceptas que es independiente. Y para bajar el suflé hacen falta reformas. No esperar fumándose un puro a que se cansen, porque no se van a cansar.

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¿Y las 3 mejores?

Una ya la he dicho: cómo gestionó el rescate financiero. Eso le salió bien. Es mentira la propaganda que dice que no hubo rescate. Sí hubo rescate. Hemos pedido un dinero prestado a Bruselas con una serie de condiciones impuestas desde fuera de España. Eso en mi pueblo en un rescate y en toda la prensa internacional fue un rescate. O sea que no es algo que digamos los locos de eldiaro.es. No es un crédito en ventajosas condiciones como nos contó el gobierno. Pero sí que es verdad que fue un rescate mejor que el que hubiese llegado en otras circunstancias. Y por el que apostaba el mercado en esos momentos. El consenso internacional y español decía que era inevitable el rescate completo y el gobierno lo evitó. No sé si lo habrá evitado para siempre, pero lo evitó. Y eso fue un acierto de Rajoy.

¿Por qué hay que reformar la Constitución y qué medidas o artículos habría que incluir?

Yo creo que porque se ha quedado vieja. Lo que pasa es que hay muchos planteamientos de reforma constitucional que se olvidan de que en España hay más de un 40% de la población que vota al PP, por lo que no podrías hacer la constitución que querrías tu. De la misma manera que no se puede hacer una ley del aborto que quiere Gallardón. Hay cosas que afectan a mucha gente y que obligan a que se pacte. Y la constitución es la que más se tiene que pactar de todas. Pero creo que debería haber el mayor entendimiento posible entre los nacionalistas españoles y los nacionalistas periféricos, y eso obliga a una reforma constitucional que tiene que ver con cosas muy básicas: modelo de financiación solidario y con ordinariedad, es decir, que claramente haya transferencias de renta. Porque si no no se puede mantener un país. No puedes plantearte un modelo donde la renta de una región se quede en una región. Es decir, no puedes exportar el modelo vasco a toda España, porque entonces nos quedamos sin sanidad. Pero si que puedes montar un modelo como tiene, por ejemplo Alemania; de ordinariedad, que obliga a que la solidaridad no puede provocar que las transferencias de renta cambien el orden inicial. No es solidaridad que tú te quedes con mi casa. (Risas). Eso significa que las comunidades ricas por el hecho de ser ricas se empobrezcan. Por lo que el orden inicial antes del reparto de recursos tiene que continuar siendo el mismo después del reparto, aunque acortes las distancias. Y eso es lógico, no parece tan complicado de hacer. Otra reforma, tiene que ver con la independencia de poderes públicos y contrapoderes. No puede ser que el Tribunal de Cuentas esté nombrado por el Parlamento, exactamente igual que el CPJ, exactamente igual que el Tribunal Constitucional, exactamente igual que todos. Al final lo que tienes es un modelo con una ley electoral que prima mayorías y que no es que se lleve todo en el Parlamento, sino que se lleva todo en la sociedad, en la justicia, en la fiscalización… ¡No puede ser! Y esto es muy viejo: se llama separación de poderes. Y está inventado. Hay maneras en otros parlamentos del mundo donde crean sistemas para repartir el poder. Uno de los éxitos del modelo político estadounidense, que defiendo, es la separación de poderes real. Esto de que las dos cámaras vayan en distinto orden, que de verdad el Senado le pueda hacer la oposición al presidente. Aunque a veces te lleve a la cosa esta de que estén un día entero a ver si van a hacer un bifol porque no se puede hacer una ampliación de la deuda. Para mí es mucho mejor a que tengas a un señor durante 4 años fumándose un puro con poderes absolutos, y que no le puede toser nadie. Eso es una democracia de muy baja calidad. Es una democracia de mucha peor calidad a la que podríamos construir. Y luego otra reforma que yo creo que es imprescindible, es darle una vuelta al Senado, que sea realmente una cámara territorial. Que en vez de estar elegida al mismo tiempo que el Congreso, que no tiene mucho sentido, que sea una representación de las mayorías de cada uno de los parlamentarios autonómicos, es decir, que ahí esté el Parlamento Autonómico, y solo, el Parlamento Autonómico. De tal manera que tengas una cámara territorial y una cámara política. Porque la segunda cámara ahora es de mentira, solo vale para colocar gente. No hace absolutamente nada de función de contrapoder que es para lo que vale tener dos cámaras. No para tener un consultivo de 350, más todos los que vengan de asesores. Eso no tiene ningún sentido. Tiene sentido que crees una cámara territorial donde estén representadas las mayorías autonómicas.

¿El modelo bipartidista puede superarse? 

Es que nunca hemos tenido un modelo bipartidista en España. Un modelo bipartidista es el inglés o el estadounidense. Pero aquí teníamos siempre un tercer partido, o un cuarto, aunque fuese más débil. Más todos los partidos regionales, autonómicos, nacionalistas,… Aquí hemos tenido muchos modelos. Hemos tenido dos partidos grandes, eso es verdad, que se han ido alternado. Pero unas veces han gobernado una temporada con los nacionalistas, otros en mayoría absoluta, otros con la izquierda nacionalista, como hacía Zapatero en la última época. Lo que está en crisis ahora son los grandes partidos, y si me apuras, la crisis del bipartidismo se resume en la crisis del PSOE. Porque el PP de crisis nada. Porque todos los cambios políticos de los últimos 4 años tienen que ver con la crisis del PSOE, no con la crisis del bipartidismo. Se puede vestir como que hemos derrotado el bipartidismo, pero no. Lo que se ha hundido es el PSOE. Y de la caída del PSOE, están saliendo todas las novedades que están apareciendo en la política española. Porque el PP sigue exactamente en la misma posición. Lo normal aquí, es que históricamente teníamos dos partidos que funcionaban como vasos comunicantes: cuando uno subía el otro bajaba, y al revés. Pero había siempre un trasvase. La novedad es que te caigan los dos a la vez, y si me apuras, ahí la novedad es que te caiga la oposición. Porque que caiga el gobierno en un momento de crisis económica con mala gestión es lo que suele pasar siempre. Lo novedoso es que cayendo el PP no suba el PSOE, sino que también caiga. Por eso digo que la crisis del bipartidismo, en realidad es el hundimiento del PSOE.

Un hundimiento que ha sabido aprovechar Podemos y Pablo Iglesias, y que ahora le sitúa en el centro del debate político. ¿Esto le perjudica o lo beneficia?

Yo creo que él (Pablo Iglesias) lo está aprovechando. Y que desde luego le beneficia. De hecho, todas las encuestas que se han publicado después de las europeas, duplican sus resultados. Porque no es solo que consigan 1.2 millones de votos el 25 de mayo. Es que lo hicieron con un conocimiento del 6% de las siglas y del 45% del candidato. En la rueda de prensa del día siguiente, en la sede del PP, había periodistas que le preguntaban a una compañera nuestra: «oye, ¿ese quién es?». Entonces es evidente que todo el revuelo montado después de las europeas les ha multiplicado.

Sí, pero por otra parte en la televisión y en la prensa parece que haya una auténtica campaña de marketing en contra de Podemos…

No, no es marketing, es audiencia. Bueno, corrijo. Varios factores. Por un lado, el PP está hablando todo el rato de Podemos por una razón, porque es una táctica fantástica de polarización. Y polarización significa que exageras a un enemigo del otro espectro ideológico para unir a los tuyos y además dividir a los de enfrente. Porque si tu linchas a Podemos, debilitas al PSOE. Porque parece que la oposición es Podemos, en vez del PSOE. Y al final unes tus filas porque todo votante conservador que votaba a Ciudadanos o a UPyD, si el escenario electoral es: o los locos bolivarianos de Podemos (hablo en su terminología, yo no creo que sean locos bolivarianos) o el orden. Pues entre el caos y el orden, eligen el orden. En esa polarización hasta te llevas a gente del PSOE. Porque conviertes al PP en la única oposición a Pablo Iglesias.

¿Pero se puede cambiar el sistema sin estar dentro de él?

No, claro que no. Por eso Podemos es peligroso, porque está en el sistema. En el sentido de que está en las instituciones. Fíjate. Cuando estaba el 15M, era: «¡Qué se presenten a las elecciones! Si se atreven, que se presenten». Y ahora están diciendo: «Uuuu, que se han presentado». Yo además creo que es marciano pensar que en España podemos tener una revolución. Ojalá que no la tengamos. Yo quiero que cambien las cosas en las urnas, como un país democrático que además tiene herramientas. Y creo que de verdad en España tenemos una democracia. No la mejor democracia, no una democracia inmejorable, no una democracia ejemplar, pero una democracia. Más bien pocha, pero una democracia. Y en una democracia hay maneras de cambiar las cosas a partir de la propia democracia.

¿A quién votó en las europeas?

No lo digo nunca. Pero no es ninguno de los partidos de los que hemos hablado (risas). No, pero no lo digo nunca porque nunca he pedido el voto, porque creo que no es mi labor. Nosotros tenemos claro que eldiario.es jamás puede ser un periódico de partido, de ninguno. Porque sería nuestra muerte. Nosotros no podemos caer bajo la jerarquía orgánica de un partido. No militamos. Y además yo creo mucho, en lo que decíamos antes, la separación de poderes. Y nosotros somos otro poder. Creo mucho en la prensa libre y en la capacidad de transformación de la prensa independiente. La prensa independiente es fundamental para que haya una democracia y por esa razón jamás puede ser prensa de partido.

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