Innovación

Construyendo ciudades inteligentes

El objetivo de una ciudad inteligente es combinar en un modelo urbano la protección del medio ambiente, la eficiencia energética y la rentabilidad económica.

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16
Feb
2013

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Javier Ruipérez

El objetivo de una ciudad inteligente es combinar en un modelo urbano la protección del medio ambiente, la eficiencia energética y la rentabilidad económica. Se trata de un ecosistema donde infraestructuras, servicios y tecnología se unen para ofrecer un entorno a medida del hombre, en el que el ahorro energético, la reducción de las emisiones y el control del consumo forman parte de la vida.

Las smart grids -redes de distribución de energía eléctrica inteligente- son una pieza fundamental para su desarrollo. En su búsqueda de eficiencia, la ciudad del siglo XXI deberá integrar las tecnologías de las redes inteligentes: contadores con sistemas de telemedida, automatización de la red, iluminación pública eficiente, movilidad eléctrica, fuentes energéticas renovables, sistemas de almacenamiento de energía y dispositivos que aumentan el conocimiento sobre el consumo.

«En materia de energía, se trata de hacer posible que un mismo punto de conexión a la red sea, según la hora del día y los precios instantáneos de la energía, productor o consumidor, según la conveniencia del cliente y del sistema, y que esto sea viable de manera eficiente en cualquier nivel de tensión», explica el director de Smart Grids de Endesa,  Juan Antonio Barrantes.

«Pero sin duda, el reto más importante es el económico. Hay aún que profundizar en la manera de hacer viables económicamente las inversiones necesarias para hacer realidad este paradigma energético renovable, sostenible y seguro que la sociedad demanda. La tecnología está ya disponible» añade.

El ideal que busca la ciudad inteligente es un entorno urbano en el que la sostenibilidad ambiental es parte central y donde los ciudadanos habitan en edificios energéticamente eficientes y tienen a su disposición un sistema de movilidad ecosostenible que mejora su calidad de vida, reduce la contaminación y racionaliza las fuentes de energía.

«Para aspirar a una ciudad inteligente se requieren sinergias entre todos los actores: empresas de energía, instituciones públicas, universidades, administraciones locales, industrias a la vanguardia tecnológica», apunta Gildo Seisdedos, director del Club de Innovación Urbana. Endesa es una de las empresas españolas que mejor se está posicionando dentro de este mercado a través de ambiciosos proyectos en distintos puntos del planeta: Málaga, Barcelona, Génova, Bari, Italia, Búzios, Brasi o Santiago- Chile.

El objetivo de iniciativas como Smartcity Barcelona o Smartcity Málaga es «incrementar la eficiencia energética, reducir las emisiones de CO2 y aumentar el consumo de las energías renovables». ¿Pero disponemos de estimaciones del ahorro energético y económico que puede generar una ciudad inteligente?

«Tenemos comprobaciones, más que estimaciones», responde Barrantes. «En nuestros proyectos Smartcity Málaga y Smartcity Barcelona hemos obtenido resultados reales de ahorros por eficiencia energética que superan el 40%. En materia de alumbrado público, por ejemplo, la utilización de tecnologías LED y sensores de presencia produce ahorros incluso superiores».

Movilidad eléctrica

La movilidad en las ciudades es uno de los terrenos donde queda más trabajo por hacer. Sólo en el año 2010 más de 600 millones de coches circularon por todo el planeta, un dato que contribuye en buena medida a que la industria del transporte sea la segunda con más impacto en el cambio climático. «Utilizar la energía eléctrica para el transporte en España debería ser una cuestión estratégica de Estado. España gasta cada año del orden de los 45.000 millones de orden en importación de petróleo y derivados, una cantidad equivalente a los ingresos por turismo. Todo lo que avancemos en sustitución de combustibles derivados del petróleo, es dinero que se queda en casa», sostiene Barrantes.

«Por otra parte, es necesario conseguir que los usuarios vean al vehículo Eléctrico como una alternativa fiable y viable que hoy por hoy ya da unas prestaciones espectaculares. Para evolucionar al eléctrico puro enchufable sólo falta que se termine de desarrollar la tecnología de carga y almacenamiento de energía».

Centro Smartcity Barcelona

Una casa solar como Centro de Control

El Centro de Control de Smartcity Barcelona es un innovador edificio solar, diseñado por el Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña y promovido por Visoren. Se trata de un pabellón diáfano, ligero y desmontable, de 154m2, con una estructura modular formada por pórticos de madera laminada y cubierta fotovoltaica, que produce la energía que necesitan 12 viviendas tipo 100 kWh.

El pabellón, instalado al final del Muelle de la Marina por un periodo de un año, funcionará como Centro de Control provisional de Smartcity Barcelona, y también estará abierto al público como espacio de exhibición del proyecto, para dar a conocer las distintas iniciativas en materia de telegestión, vehículo eléctrico, alumbrado eficiente, monitorización e incorporación a la red de energías renovables y microgrids, entre otras cosas.

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