El Langui: «En España no se premia el talento de la gente con discapacidad»

El Langui

«Ya es hora de que desterremos el término 'discapacitado' de nuestro lenguaje»

El 31% de las personas con discapacidad en edad de trabajar están desempleadas

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Juan Manuel Montilla nació con una parálisis cerebral que, entre otras consecuencias, le obliga a «caminar con las piernas dobladas y ser por tanto un tipo difícil de ver», como él mismo describe. Así es el humor de El Langui, una persona capaz de reírse de sí misma pero, al mismo tiempo, tomarse muy en serio un realidad que, por extensión, es la de casi tres millones de personas en España: sufrir una discapacidad. «Un momento», matiza, «ya va siendo hora de que desterremos ese término de nuestro lenguaje. Espero que realicemos una acción muy potente el año que viene para encontrar otra palabra que nos defina, más acertada y más justa».

El actor y músico, de éxito masivo en los dos frentes, no habla en primera persona del plural por casualidad: se refiere a su colaboración con Fundación Adecco, que ya va por segundo año consecutivo, con la que pretende normalizar, de una vez por todas, el papel de las personas con discapacidad en las empresas. «Hay que empezar a fijarse en el talento y olvidarse de lo superfluo», reclama.

El líder de la banda rap La Excepción fue así de tajante en la sede de IE Business School, durante la presentación de la campaña de sensibilización que impulsa la Fundación Adecco y que él protagoniza, como Consultor del buen rollo. Este es el título también de un vídeo en el que el propio Langui recrea lo que es el primer día de trabajo para muchas personas con discapacidad: se tienen que enfrentar al escepticismo de sus compañeros, a actitudes condescendientes e incluso a algún que otro reproche o parodia a sus espaldas.

«Seguro que todos recuerdan el primer día que llegaron a la oficina de un nuevo empleo», interviene Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, «esa mezcla de ilusión y nerviosismo, esa sensación incierta ante el inicio de algo desconocido. Y, sobre todo, la preocupación de dar lo mejor de uno mismo, de cumplir con creces desde el primer momento. Esa inseguridad es común a todos, porque queremos demostrar que somos válidos, que la empresa no se ha equivocado eligiéndonos». Y plantea: «Ahora imaginen ese día sufriendo algún tipo de discapacidad. La sensación de ser una carga es algo muy común. Y eso se debe, fundamentalmente, a los prejuicios del resto».

El 31% de las personas con discapacidad que busca un trabajo está desempleada, según datos de la Fundación Adecco. Y entre quienes están en edad de trabajar, esto es, la población activa, un 60% ni siquiera intenta acceder a un empleo, «por esas creencias estereotipadas», advierte Mesonero, y apunta: «La sobreprotección es una de las grandes lacras, porque es una actitud que limita y anula. Es dañina, impide el desarrollo de esas habilidades y competencias de cualquier persona con discapacidad. Otra es la indiferencia. La realización personal es la autonomía, y la autonomía se consigue muchas veces a través de un empleo».

El Langui

El Langui opina en la misma dirección: «Os pongo una analogía: la gente mayor. Cuando a un abuelo o a una abuela sus hijos empiezan a decirle que no se mueva mucho, que deje de llevar a los nietos al parque, que no vaya al cine o a hacer la compra porque se puede hacer daño, los estás recluyendo en casa. Y eso, sobre todo, influye en la mente. Se ven limitados a esas cuatro paredes y tiene un efecto psicosomático, y desde ahí, solo van para abajo, también físicamente. Se van consumiendo. Eso es lo que siente alguien discapacitado en muchas empresas». Y explica sobre su colaboración con Fundación Adecco: «Hace que todos rememos en la misma dirección, y por eso me gusta trabajar con ellos. Fomentan la empatía, que se debería trabajar mucho más. Desde las aulas, desde primaria. Crear espacios de debate y comunicación. Porque esa es la única manera de que alguien intente ponerse en la posición del otro. Lo digieren, y empiezan a crearse una sensación por dentro de impotencia, de injusticia. Ya solo el hecho de que la gente se ponga en nuestro lugar y que les genere una sensación de malestar, es mucho ganado».

Su nombramiento como Consultor del buen rollo tiene un sentido claro: «Vivimos en una sociedad, desgraciadamente, en la que no se premia el talento, ni las capacidades de diferentes personas. A mí me cuesta 20 minutos ponerme un calcetín cada mañana; pero hay gente que ni siquiera puede ponérselo. Eso me hace tener una actitud positiva, por la suerte que tengo, y voy al trabajo de buen rollo. Eso pasa mucho entre los discapacitados, y es algo muy positivo que aportamos a los espacios de trabajo. Porque lo contagias a tus compañeros de oficina».

A este respecto, el oficiante del acto y decano de Ordenación Académica del IE Business School, Joaquín Garralda, añade: «Mis alumnos con discapacidad a veces no lo tienen fácil: un ciego no puede ver lo que se escribe en la pizarra, nuestros edificios a veces tienen accesos difíciles. Pero eso es algo que resolvemos, y siempre merece la pena. A veces a los profesores les daba cierto reparo. Se sienten ante algo que creen que no son capaces de gestionar. Me dicen: ‘¿Qué tengo que hacer?’ Yo les respondo: ‘Lo mismo que con cualquier alumno’. Las personas que no veían tenían un sistema para grabar las clases, y una documentación para leer en braille. Les ponemos recursos y ellos también los tienen. La clave es despejar los miedos. Verlo como algo normal. Solo hay que adaptarse, como nos adaptamos a tantas otras cosas con total normalidad».

Al final del acto, El Langui culminaba con una reflexión: «Muchos me preguntan cuál es mi próximo mayor reto, si mi próxima peli, mi próxima serie con Antena 3, mi próxima gira como músico por Latinoamérica… Y no es nada de eso. Es que a través de mi música, de mis películas, de ese poder mediático que tengo, el día de mañana haya un número mucho mayor de empresas inclusivas, y tengamos una sociedad mucho más justa. Y en eso estoy ahora con Fundación Adecco».


COMENTARIOS

  1. El pueblo da el premio.. más lindo…medalla de valiente


  2. Aqui solo se premia al corrupto y al ladron.


  3. Grande El Langui



  4. Me encanta El Langui. Y me ha gustado lo de “consultor del buen rollo”


  5. En España no se premia casi ningún talento