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Hegel

¿Es real todo lo racional?

El filósofo alemán Friedrich Hegel revolucionó el amplio espectro de la metafísica con su firme defensa del método dialéctico y su confrontación a las ideas de Kant acerca de la imposibilidad conocer la realidad absoluta a través del uso de la razón.

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06
febrero
2026

La historia de la filosofía occidental ha sufrido numerosos vaivenes a lo largo de los siglos. Muchos han sido los filósofos que han roto con las corrientes anteriores para abrir nuevos senderos al pensamiento metafísico. Sin duda, el alemán Georg Wihelm Friedrich Hegel (1770-1831) fue uno de los más destacados en este aspecto. Si bien en su época de formación se dejó influenciar por el pensamiento de Immanuel Kant (1724-1804), el mayor de los filósofos alemanes de la época, su posterior desarrollo le llevó a «matar al padre» y basar gran parte de su pensamiento filosófico en una refutación de las propuestas kantianas.

Kant defendía que la realidad de aquello que podemos percibir por medios cognitivos, conociéndolo a través de la experiencia y el entendimiento, es el fenómeno. En un ámbito distinto situaba lo racional, aludiendo con ello a unos principios universales que se dividirían en dos: los surgidos del conocimiento teórico, apoyado en la ciencia, y aquellos basados en la moralidad que determinan la manera en que el hombre debe actuar. Pero ni fenómeno ni razón nos permiten tener acceso a la realidad en sí misma.

Esta teoría la expuso en su capital Crítica de la razón pura (1781), que regiría el pensamiento alemán durante años y que valdría de soporte a numerosos pensadores occidentales de la época. Hegel, durante sus años de formación, también se vio expuesto al pensamiento kantiano. Pero coincidió en aquella época con Friedrich Wilhelm Joseph Schelling (1775-1854), uno de los máximos representantes del idealismo, rama filosófica que enfrentaba las ideas de Kant afirmando que la realidad a la que podemos tener acceso es una simple construcción de la mente.

Hegel aseguraba que cada uno de nuestros juicios solo es capaz de abarcar un aspecto limitado de lo racional

Con el paso de los años, Hegel, más apegado a las ideas de Schelling y los idealistas, comenzó a urdir su propio corpus de pensamiento. Pasaría a la historia como el filósofo de la dialéctica, cuya deuda reconoció años después Karl Heinrich Marx (1818-1883) en su exposición materialista de la evolución humana. Como base del pensamiento hegeliano ha quedado una máxima que suponía una enmienda a la totalidad del pensamiento de Kant: «Todo lo real es racional y todo lo racional es real».

Para Hegel, todo lo que existe implica el más elevado grado de racionalidad de que somos capaces y, por tanto, es el pensamiento humano el que crea las cosas sobre las que se proyecta. En esta coincidencia que plantea entre el acto de pensar y la realidad, asegura que cada uno de nuestros juicios solo es capaz de abarcar un aspecto limitado de lo racional, formando parte de un proceso del que, únicamente llegado a su fin, podrá comprenderse como lo real absoluto.

En todo este proceso de racionalización que busca alcanzar la realidad absoluta rigen las leyes de la dialéctica, esa tensión existente en toda situación y que conlleva la convivencia de una tesis y una antítesis. Superada dicha tensión, surge la síntesis que logra superar ambos opuestos y seguir avanzando hacia el conocimiento de la realidad absoluta.

El materialismo dialéctico de Marx está construido a partir de la ‘Fenomenología del espíritu’ del pensador alemán

Si bien las ideas de Hegel pueden ser fácilmente asimilables, la manera en cierto modo críptica en que las expuso ha hecho que, durante años, haya admitido diferentes interpretaciones. Una de ellas, tal vez la que más impacto ha causado en el pensamiento occidental, desde entonces, es la del materialismo dialéctico de Marx. Este tomó ciertas ideas de la Fenomenología del espíritu (1807) de Hegel. En un pasaje de dicha obra, el filósofo plantea de manera narrativa su idea de la dialéctica. Y lo hace enfrentando a dos personas en una lucha sin parangón que conduce al sometimiento absoluto de uno al otro. Es la ya conocida como dialéctica del amo y el esclavo.

Esta idea ha sido interpretada de diferentes modos por pensadores del siglo XX, pero antes, Marx la utilizó para presentar al comunismo como síntesis de los intereses contrapuestos del capitalista (amo) y el trabajador (esclavo), apuntalando así su teoría de la lucha de clases.

Más allá de las diferentes interpretaciones del pensamiento hegeliano, este tenía su más firme base en la idea de que la realidad se va conformando según el proceso dialéctico de los opuestos avanza, y es preciso seguir atentamente dicha dinámica para poder alcanzar esa realidad que él consideraba la idea absoluta y que solo al ser humano, con su capacidad racional, le está dado llegar a conocer.

Heinrich Heine (1797-1856), literato alumno de Hegel, criticó a este, en cierta ocasión, lo estricto de su máxima de que «todo lo racional es real», a lo cual su profesor le respondió, sonriendo, que «también podría formularse como que todo lo racional debe ser, o será, real».

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