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¿Cuántas calorías quema el embarazo?

Un estudio reciente ha encontrado que el gasto calórico durante la gestación es significativamente mayor de lo que se creía hasta ahora.

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01
agosto
2024

Una investigación liderada por el biólogo Dustin Marshall en la Monash University de Melbourne (Australia) ha descubierto que el coste energético del embarazo es mucho más alto que lo que se estimaba hasta la fecha, encontrándose, de media, en un gasto de 50.000 calorías. Un estudio publicado en la revista Science mostró los resultados, afirmando cómo esta cantidad equivale a cincuenta jarras de helado Ben & Jerry’s de Cereza. Y es que, al contrario de lo que se creía hasta ahora, la energía almacenada en los tejidos del bebé es solamente el 4% del total de coste energético de un embarazo, mientras el 96% restante de combustible lo necesita el propio cuerpo de la mujer.

De esta manera, el mito de «comer por dos» durante el embarazo ha resultado ser más una realidad que una mera creencia popular: las mujeres no solo deben alimentar sus propios cuerpos, sino que también deben invertir energía adicional en sus hijos.

Unas de las razones de esta carga de consumo energético es el metabolismo de las especies de «sangre caliente», ya que consumen tres veces más energía que los animales de «sangre fría», como los reptiles. En diferentes mamíferos se observó, también, que como máximo se destinaba un 10% de la energía a la criatura. Así, el doctor Marshall afirmó que quizás existe una correlación entre este gasto energético y por qué las madres mamíferas destinan mucho más esfuerzo en cuidar de las criaturas durante sus primeras semanas de vida. En una entrevista para The New York Times, el investigador bromeó acerca de cómo la gestación podría considerarse una inversión energética poco rentable.

Aunque el gasto calórico no es igual en todas las etapas del embarazo, el coste energético llegaría a las 50.000 calorías

Además, se aprecian diferentes variables: el gasto calórico no es el mismo en todas las etapas del embarazo y puede sufrir variaciones dependiendo del peso del bebé, su tamaño, la actividad física que practica la madre y su edad. A esto se suma la condición económica, las tradiciones de su cultura y la dieta que sigue durante la gestación.

Lo que más ha sorprendido al científico es que estos datos existían pero nadie los había conectado ni tampoco había indagado por qué el cuerpo de la mujer consume tantas calorías durante el embarazo. Históricamente, el mundo de la medicina y la investigación han tomado como referencia el cuerpo masculino, extrapolando los resultados al cuerpo femenino, por lo cual se habla de una medicina androcéntrica. Así, se ha limitado el conocimiento no solamente sobre el aparato sexual y reproductivo de las mujeres, sino también sobre otros sistemas como la respiración, las articulaciones o las enfermedades autoinmunes. El poco conocimiento de las peculiaridades del cuerpo femenino ha llevado muchas veces al menosprecio de los síntomas de las mujeres, una inadecuación en sus tratamientos médicos y dificultades en los procesos de recuperación de lesiones. En su caso más extremo, se ha hablado de violencia obstétrica.

En los últimos años, las cuestiones relacionadas con el cuerpo de la mujer han sido mucho más visibilizadas y priorizadas en las agendas de investigación, lo que ha llevado a descubrimientos como el microbioma materno y fetal, el impacto epigenético en el desarrollo del neurodesarrollo de los bebés o los efectos en el largo plazo durante la gestación para el desarrollo de enfermedades como la diabetes.

Esta visibilización ha sido una de las prioridades de las revisiones feministas en el sector sanitario y en la investigación del cuerpo humano. En 2022, en España, se hizo famoso un caso denunciado por el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de las Naciones Unidas, donde una mujer fue sometida a inducción prematura del parto y cesárea sin su consentimiento. Y cada vez son más las pacientes que denuncian falta de comprensión o malos tratos debido a la ignorancia sobre las necesidades de sus cuerpos.

Por eso, descubrimientos como el del equipo del doctor Marshall demuestran que aún queda mucho camino por andar. La investigación sobre el embarazo y el parto es crucial para identificar y erradicar prácticas injustas, además de promover una atención sanitaria más respetuosa e informada.

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