Pensamiento

«Vivir es navegar y la filosofía nos proporciona remos y brújula»

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11
junio
2024

Tras una vida dedicada a la enseñanza de la filosofía, Víctor Luis Guedán Pécker, doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, ha encontrado la manera de divulgar la obra de los grandes filósofos hilándola con la historia. ‘Rumbo a Ítaca’ (Shackleton Books) está enteramente dedicado a la filosofía de la Grecia clásica, pero es solo la primera etapa de un viaje que seguirá por la romanización, la Edad Media y más allá. Lo hace desde la convicción de que la filosofía no es una disciplina para eruditos sino un conjunto de herramientas que ayudan a cualquier persona a pensar y a vivir.  


¿Tu experiencia como docente es la que te ha impulsado a escribir un libro que resume la filosofía griega de una forma tan pedagógica?

Sí, sí. He publicado poquísimo, porque me parecía un trabajo estéril repetir lo mismo que ya habían tratado otros libros con gran acierto. Pero, por otro lado, me he pasado toda la vida impartiendo clases casi a todos los niveles –ahora doy clases a personas mayores, a través de la asociación Pórtico de la Cultura– y siempre me ha preocupado de qué manera atraer a la gente hacia la filosofía, hacer que no se asuste con ella, que sienta interés. He usado distintas estrategias como el cine o la pintura y en este libro me apoyo en la historia como herramienta pedagógica. Empecé sin mucha convicción, pero luego, viendo que iba consiguiendo hilar el relato de la historia antigua con el de la filosofía, seguí adelante y el resultado es Rumbo a Ítaca.

Aristóteles diría que filósofos somos todos, porque todos tenemos esa pasión por conocer la verdad de las cosas…

A mis alumnos les decía: «Vais a empezar un curso de Filosofía, pero lo que no sabéis es que ya sois filósofos, lo que pasa es que sois malos filósofos y mi propósito es ayudar a que seáis un poquito mejores». Ortega decía que la filosofía es una pasión inevitable porque es parte la condición humana. Por eso estoy seguro de que, si la filosofía se presenta de una forma amable, engancha a la gente.

«Las escuelas morales de la antigua Grecia siguen teniendo vigencia, absolutamente todas»

Algo sorprendente que refleja el libro es que en la antigua Grecia ya estaban, al menos como germen, todas las corrientes filosóficas que luego se han desarrollado en los 24 siglos posteriores ¿En qué medida crees que las corrientes de pensamiento actual son una reedición de las de la Grecia clásica?

Por poner un ejemplo, ahora mismo hay un boom editorial sobre el estoicismo. El otro día vi en una librería unos ocho libros dedicados al estoicismo. Efectivamente, vivimos en una sociedad hedonista, relativista y en la cual el escepticismo también es abrazado. Por eso yo he dedicado mucho espacio a Protágoras y a Gorgias, un relativista y un escéptico, respectivamente. No es que tengan tanta importancia como Sócrates, pero enunciaron ideas que ahora son de absoluta actualidad. Las escuelas morales de la antigua Grecia siguen teniendo toda su vigencia, absolutamente todas: desde la moral aristotélica hasta el hedonismo, el epicureísmo, el estoicismo… todas ellas.

También es notorio el gran prestigio del que gozaban los filósofos en la Grecia clásica. Era común que reyes y emperadores les pidieran consejo o solicitaran sus servicios. Esto contrasta con la consideración que tienen hoy los filósofos. Es más, los políticos actuales cada vez reducen más el espacio de la filosofía en los planes de estudio o lo eliminan. ¿Por qué ha perdido la filosofía tanto predicamento en nuestra época?

Yo creo que, en una parte importante, por culpa de los propios filósofos, que precisamente la hemos convertido en algo demasiado alejado de los intereses de las personas. Damos la sensación de que lo que hacemos es tan incomprensible como la mecánica cuántica. Y luego también se debe, en parte, al poderosísimo desarrollo de las ciencias, que se han tomado la bandera de encarnación de la verdad. En el prólogo del libro cito una frase de Ludwig Wittgenstein, que dice: «Sentimos que aun cuando todas las posibles cuestiones científicas hayan recibido respuesta, nuestros problemas vitales todavía no se habrán rozado en lo más mínimo». Es decir, que incluso si llegásemos a conocer absolutamente todo lo que las ciencias intentan descubrir, todavía los problemas de la condición humana, los problemas que tienen que ver con el sentido de nuestra existencia o la orientación moral, no estarán resueltos. La ciencia es esencial y su verdad es la más rigurosa que se puede ofrecer, pero no debemos caer en el error de pensar que tiene respuestas para todo. Hay un hueco para la filosofía, pero los filósofos no defendemos bien ese espacio.

«Si la demagogia es causa de degeneración de la democracia, pues entonces estamos en una época de crisis de la democracia»

Aristóteles decía que las causas de que una democracia degenere son la demagogia y la pérdida de respeto por la ley. Hoy en día parece que en el mundo occidental se imponen los populismos, la posverdad, el desprecio a las leyes… ¿Estamos sufriendo un periodo de decadencia de la democracia en Occidente, según el criterio de Aristóteles?

No sé exactamente cómo lo juzgaría él, pero suena bastante a que sí. Teodoro Adorno expuso una serie de rasgos para descubrir a un demagogo. Si aplicásemos este test a nuestros políticos descubriríamos que muchos de ellos encajan en el retrato. Y si la demagogia es causa de degeneración de la democracia, pues entonces estamos en una época de crisis de la democracia, que se traduce en que se alimentan las emociones de los votantes en vez de su capacidad reflexiva, que se agudiza la oposición entre el ellos y el nosotros, entre los buenos y los malos. Hasta en el mismo lenguaje de los políticos. Ahora es normal escucharles decir: «Nosotros somos los buenos, ellos son los malos». Ahora proliferan este tipo de oposiciones que a Adorno le parecían peligrosísimas y que efectivamente hacen real el peligro sobre el que advertía Aristóteles.

Da la impresión de que has puesto mucho cuidado en presentar todas estas corrientes filosóficas sin posicionarte a favor de ninguna, dejando las cuestiones abiertas, sin adoctrinar…

Sí, porque creo que la filosofía, si es auténtica, está muy alejada del adoctrinamiento. Lo que le sirve a una persona no le sirve a la que está al lado. Lo único que puede hacer un profesor de Filosofía es ayudar a que la gente filosofe, no enseñarles filosofía. La filosofía no se puede enseñar, decía Kant, lo que puedes hacer es enseñar a filosofar, a pensar por sí mismo. Lo que he intentado es poner ideas sobre la mesa de la manera más amable y sugerente posible. El título es una metáfora para decir que vivir es navegar y la filosofía proporciona remos y brújula, pero el que navega es el lector. Yo les decía a mis alumnos: «Pensad que lo que os doy es una caja de herramientas; os voy a explicar cómo funciona cada una de ellas y vosotros luego las podéis aplicar sobre lo que queráis». Esto es lo que yo creo que puede aportar la filosofía: herramientas para pensar mejor, pero luego cada uno tiene que pensar, eso no deberíamos soslayarlo, ni deberíamos sustituirlo por adoctrinamiento, por recetas ni cosas por el estilo.

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