Innovación

El desafío de la IA generativa: una reflexión desde la ética empresarial

En la vorágine del avance tecnológico, la inteligencia artificial generativa emerge como un poderoso agente de cambio, prometiendo una revolución sin precedentes en el entorno laboral y empresarial.

¿QUIERES COLABORAR CON ETHIC?

Si quieres apoyar el periodismo de calidad y comprometido puedes hacerte socio de Ethic y recibir en tu casa los 4 números en papel que editamos al año a partir de una cuota mínima de 30 euros, (IVA y gastos de envío a ESPAÑA incluidos).

COLABORA
16
mayo
2024

En la vorágine del avance tecnológico, la inteligencia artificial generativa emerge como un poderoso agente de cambio, prometiendo una revolución sin precedentes en el entorno laboral y empresarial. Los líderes empresariales se encuentran en la primera línea de este debate en constante evolución, donde las implicaciones éticas y prácticas son temas frecuentes.

La inteligencia artificial (IA) no es solo una herramienta más, es un disruptor que está redefiniendo la forma en que operan las empresas en todo el mundo. Desde la optimización de operaciones con clientes hasta la aceleración de procesos de investigación y desarrollo, la IA está transformando sectores enteros de la economía, ofreciendo promesas de eficiencia y productividad sin precedentes. Sin embargo, esta promesa viene acompañada de desafíos significativos que no pueden ser ignorados.

Uno de los principales puntos de preocupación radica en la seguridad y privacidad de los datos. En un mundo cada vez más interconectado, la recopilación y análisis de datos se han convertido en piedra angular de muchas operaciones empresariales. Sin embargo, el uso de IA plantea interrogantes sobre quién controla y accede a esta información sensible, y cómo se utiliza para tomar decisiones críticas. Es crucial establecer políticas regulatorias que den seguridad y permitan su uso e implantación en un marco predecible y seguro.

En un mundo cada vez más interconectado, la recopilación y análisis de datos se han convertido en piedra angular de muchas operaciones empresariales

De hecho, la Eurocámara ya ha aprobado la Ley de IA, que tiene como objetivo establecer un enfoque basado en el riesgo para regular la IA sin frenar la innovación en los 27 países miembros, y que ahora las empresas deben integrar y adaptar a sus negocios.

Además de las preocupaciones sobre la seguridad y privacidad de los datos, la rápida adopción de IA también plantea desafíos en términos de inclusión y brecha digital. A medida que las empresas implementan tecnologías avanzadas, surge el riesgo de excluir a aquellos que no tienen acceso o habilidades para utilizarlas. Es preocupante descubrir que solo la mitad de los empleados en las empresas están utilizando activamente estas tecnologías, y que una gran proporción carece de los conocimientos técnicos necesarios para hacerlo de manera efectiva. Esta realidad subraya la urgencia de programas de reskilling y educación continua para empoderar a la fuerza laboral frente a los desafíos del futuro.

En Europa, la democratización de la IA y otras tecnologías ha generado una necesidad apremiante de abordar estas preocupaciones de manera integral. A medida que se anticipan cambios significativos en el mercado laboral, con millones de europeos cambiando de posición y la creación de nuevos empleos en el sector tecnológico, es crucial reevaluar las estrategias de recualificación y adaptación. La situación en España, en particular, refleja la urgencia de reformas que impulsen la productividad y aborden el déficit de empleo de manera efectiva.

En este contexto, el papel del liderazgo adquiere una relevancia aún mayor. Más allá de las habilidades técnicas, un buen líder se distingue por su integridad, visión a largo plazo y capacidad para inspirar y motivar a su equipo. La ética empresarial se convierte así en un pilar fundamental para guiar las acciones y decisiones en un entorno cada vez más tecnológico y cambiante.

Asimismo, las compañías deben abrazar este desafío con un enfoque centrado en los valores y la ética laboral. Una correcta cultura organizativa debe basarse en la integridad, la sostenibilidad y el compromiso con el crecimiento sostenible a largo plazo. Además, se antoja fundamental la importancia a adaptarse y evolucionar en un mundo en constante cambio, priorizando siempre el bienestar y el desarrollo del talento de la organización.

En definitiva, la llegada de la inteligencia artificial generativa representa tanto una oportunidad como un desafío para las empresas y la sociedad en su conjunto. Es fundamental abordar estas transformaciones desde una perspectiva ética y responsable, priorizando la protección de los derechos de los trabajadores y el desarrollo sostenible. Solo así podremos construir un futuro donde la tecnología sirva como herramienta para el progreso humano, en lugar de perpetuar divisiones y desigualdades.


Gloria Macías-Lizaso es partner McKinsey & Company.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

ChatGPT y la era de la facilidad

José Manuel Velasco

El éxito de ChatGPT invita a plantearse si no se está cayendo en un reduccionismo simplificador de la vida.

COMENTARIOS

SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

Suscríbete a nuestro boletín semanal y recibe en tu email nuestras novedades, noticias y entrevistas

SUSCRIBIRME