Internacional

¿El final del hambre en el mundo?

Aunque en 2022 se ha frenado el crecimiento del número de personas que pasan hambre en el mundo, la situación está lejos de resolverse por completo. El cambio climático y los conflictos siguen lastrando el acceso a los alimentos.

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Toby Madenn / Acción contra el Hambre
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28
julio
2023
Hawa Coulibaly, trabajadora comunitaria, diagnosticando y tratando los síntomas de desnutrición

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Toby Madenn / Acción contra el Hambre

El hambre en el mundo es un problema muy antiguo, pero uno que no ha sido todavía resuelto. Nos hemos pasado el siglo XX hablando de ello y de sus consecuencias y en lo que llevamos de siglo XXI —y a pesar de que uno de los objetivos de la Agenda 2030 es su resolución— no se ha encaminado hacia su desaparición.

Sin embargo, las últimas estadísticas apuntan hacia una ligera esperanza. Aunque la cifra de personas que sufren hambre en el mundo es todavía de 783 millones, según el informe El Estado de la Seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo publicado recientemente por Naciones Unidas, estos números indican también que el crecimiento del hambre en el mundo durante 2022 se ha frenado, tras un aumento significativo registrado en 2020 y 2021.

«Los datos que ha publicado Naciones Unidas son buenos», asegura Olivier Longué, director general de Acción contra el Hambre, «porque, respecto a 2022, hay 45 millones menos de personas -el equivalente a la población de España- que han dejado de sufrir por el hambre». «Es una buena noticia que ojalá se convierta en una tendencia», añade.

Con todo, la situación no es igual en todas las regiones y los datos positivos que se registran en unas conviven con el empeoramiento en otras. Esto es, el frenazo al aumento del hambre es una media global, pero cuando se va a lo específico las cosas son más diversas. Como explican desde Acción contra el Hambre, América Latina y Asia han progresado. En la primera, el porcentaje de población que pasa hambre ha pasado del 6,4 al 5,8% de su población. En la segunda, ha sido del 8,8 al 8,5%.

Olivier Longué: «En África estamos viviendo una situación preocupante, sobre todo en la desnutrición aguda severa infantil de menores de cinco años»

Sin embargo, en África los datos son muy diferentes. «En África estamos viviendo una situación preocupante, sobre todo en la desnutrición aguda severa infantil de menores de cinco años y que repercute en su desarrollo emocional, físico e intelectual», denuncia Longué.  «Allí seguimos viendo cifras de 45 millones de niños y niñas desnutridos de forma severa», indica. El sudeste asiático y el Caribe también han visto crecer su población que pasa hambre.

Los retos del hambre

Por tanto, el porcentaje positivo es solo la punta del iceberg, uno con muchas caras y, por ello, muchos retos. Desde Acción contra el Hambre aseguran que el objetivo a buscar es el de lograr igualar los niveles de nutrición previos a la pandemia. El covid-19 primero y la guerra en Ucrania después han lastrado la alimentación mundial y han hecho que ese objetivo de conseguir el hambre cero en 2030 parezca más lejano ahora que hace unos años. Al fin y al cabo, recuerdan, 122 millones de personas más pasan hambre de las que lo hacían antes del estallido de la crisis del coronavirus.

Una mujer cocina en su casa de Ayacucho, Perú. Fotografía: Lys Arango/ Acción contra el Hambre

Igualmente, existe otro punto de tensión importante en términos alimentarios: el de quién puede acceder a las dietas saludables. Comer sano es algo que no está al alcance de todo el mundo. El informe de la ONU señala que su coste es tan elevado que más de 3.000 millones de personas, es decir, el 42% de la humanidad, se queda sin acceso a ellas. Son más que en 2019. Y eso toca a muchos países, tanto en vías de desarrollo como desarrollados.

«En España, donde trabajamos en todo el territorio, vemos también cómo el hambre tiene una faceta diferente que nosotros conocemos de primera mano», asegura Longué. «Aquí vemos que las familias tienen cada vez más difícil la posibilidad de acceder a una alimentación saludable y equilibrada para que sus niños tengan un crecimiento normal», lamenta.

Las razones del hambre

Pero ¿por qué se sigue pasando hambre en el mundo? La clave está en el contexto. Más del 85% de las personas que sufren hambre en el mundo en su fase más severa vive en países afectados por conflictos e inseguridad, como apunta un informe de Acción contra el Hambre. En todo el mundo hay en estos momentos –si se toma como guía el censo de principios de 2023– 110 conflictos armados activos.

A eso se suman otros elementos con un impacto importante en la alimentación global. Por un lado, están las perturbaciones económicas, que llevan a que los precios de los alimentos escalen y que esos productos se vuelvan menos accesibles. Por otro, están los fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más habituales por culpa del cambio climático y que tienen efectos directos sobre las cosechas y la producción alimentaria, especialmente en países que ya están en una situación precaria en términos de pobreza y alimentación, como es el caso de Etiopía.

Y transversal a todo esto es la guerra en Ucrania. La subida de los precios, recuerdan desde Acción contra el Hambre, es, en gran medida, consecuencia del conflicto bélico en Ucrania. El conflicto también es un acelerador de la degradación ambiental y agrava las consecuencias de los fenómenos meteorológicos extremos.

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