Medio Ambiente

¿Muerte al ‘tote bag’?

Buenas sustitutas de las bolsas de un solo uso y un complemento de moda: las bolsas de tela que se acumulan en nuestros hogares nacieron con el objetivo de reducir la contaminación de plásticos. Sin embargo, también cargan con ciertos impactos ecológicos que pasan desapercibidos.

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11
Ene
2023

En el 2019, la Unión Europea le declaraba guerra abierta a los plásticos. Una ambiciosa directiva que en 2021 acababa con productos como los cubiertos desechables o los bastoncillos pero que, en realidad, tenía una meta mucho más exigente para los próximos años. Con este proyecto, Bruselas quiere dejar atrás aterradoras cifras de contaminación, como la media de 8 millones de toneladas de plástico vertidas cada año a los océanos: el equivalente a vaciar un camión de basura lleno de plásticos cada minuto.

Las que se presentaron como grandes aliadas en la transición a un mundo sin plástico fueron las bolsas de tela. Los tote bag parecían las mejores sustitutas de las clásicas bolsas del supermercado al poder reutilizarse hasta la extenuación e, incluso, ser utilizadas como bolsos normales. Pero, aunque su premisa fuese excelente, lo cierto es que tener decenas de ellas en casa, teniendo en cuenta el coste ecológico de fabricación y su difícil reciclaje, las ha convertido en un sinsentido ecológico.

Para que compense medioambientalmente la producción de una bolsa de algodón se debería utilizar en exclusiva durante al menos 11,5 años, según un estudio danés, que apunta que usarlas menos tiempo no compensaría el hecho de que para su fabricación se contamine 606 veces más agua que en el proceso de creado plástico. Además, un análisis del Gobierno de Reino Unido señala que los tote bag de tela producen mayor huella de carbono, ya que requieren más recursos para su producción y distribución.

El profesor e investigador de la Chalmers University of Technology (Suecia), Tomas Ekvall, explica que el índice superior de contaminación de las bolsas de tela en comparación con las de plástico, «varía según el contaminante que estudiemos, la cantidad y la tecnología de producción de los materiales, los sistemas de gestión de residuos y energía, etc». Pero, por norma, «la producción de textiles de algodón convencionales requiere grandes cantidades de agua y productos químicos, por lo que la producción de una bolsa de algodón también tiene un gran impacto en el clima».

Las tecnologías para el reciclaje de fibras textiles son relativamente nuevas «y aún no están bien establecidas»; sin embargo, sí que existen varias opciones para el reciclaje de bolsas de plástico

Este investigador especializado en ciclos de vida de materiales y medio ambiente matiza que «el cultivo orgánico de algodón de secano tiene impactos mucho menores que el algodón convencional, no solo en el agotamiento del agua, sino también en el clima». Pero en general, «el impacto climático de una sola bolsa de algodón sigue siendo mayor que el impacto de una de plástico de un solo uso. Eso sí, la de algodón se puede usar varias veces».

Otro de los problemas que presentan los tote bag es el momento de deshacernos de ellas respetuosamente con el medio ambiente, cuando hayan finalizado su ciclo de vida. Ekvall explica que las tecnologías para el reciclaje de fibras textiles son relativamente nuevas «y aún no están bien establecidas». Mientras sí que existen varias opciones para el reciclaje de bolsas de plástico, como los propios contenedores que hay en las calles, aunque destaca que muchas veces estas tampoco se procesan de la mejor manera posible: «El reciclaje de residuos plásticos de consumo, como bolsas y otros envases, también es difícil. Este material a menudo se recicla en productos de baja calidad en lugar de reciclarse en nuevo material de embalaje».

Los ‘tote bag’, aliados directas de los mares

A pesar de su huella medioambiental en diversos ecosistemas, los tote bag se pueden considerar aliadas directas de los mares. El profesor Ekvall, que es autor de un informe medioambiental de las Naciones Unidas sobre las bolsas de plástico de un solo uso, destaca las de tela sobre las tradicionales, que «no contribuyen a los microplásticos en los océanos».

Uno de los grandes beneficiados sería el querido Mediterráneo, uno de los mares con mayor concentración de microplásticos. Su presencia es tan grande que los expertos medioambientales han trasformado su denominación romana –Mare Nostrum–, por la de Mare Plasticum, teniendo en cuenta que se vierten cada año en él unas 229.000 toneladas de este material.

En este sentido, el investigador sueco recuerda que «las bolsas de plástico son una fuente de basura y microplásticos, que representan un peligro cada vez mayor para la vida silvestre. Buscar alternativas a las bolsas de plástico de un solo uso también puede ser un aspecto integrado a la hora de dar con alternativas a la actual e insostenible sociedad de comprar y tirar».

La mejor bolsa que puedes elegir

Llegados a este punto y planteado el sinsentido ecológico que se vive en muchos hogares donde se amontonan los tote bag, ya sea por adquisición o regalo, resumimos: las bolsas de tela pueden ser una buena opción, siempre que utilicemos la misma, no olvidemos llevarla a todas partes, no acumulemos varias bolsas de tela y la utilicemos hasta el final de su vida útil. Para el experto en sostenibilidad, «la bolsa más respetuosa con el medio ambiente que puedes usar es la que tienes en casa. No importa si se trata de una bolsa de algodón, una bolsa de plástico resistente o una bolsa de un solo uso apta para otro uso».

Y, por supuesto, evitar comprar un tote bag nueva si ya nos espera otra en casa: «Una bolsa de un solo uso es probablemente una mejor opción en este caso».

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