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«No hay kilovatio hora más eficiente que el que no se consume»

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Consumo ético

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Hace años que se habla de una transición ecológica en el mundo de la energía, un proceso que implica ir arrinconando las fuentes energéticas finitas y contaminantes (como el petróleo o el gas) para apostar por energías renovables (como la solar o la eólica). La guerra provocada por Rusia en Ucrania ha dado un buen empujón a la electrificación, pero también ha tensado la disponibilidad de los recursos fósiles de los que todavía dependemos, llegando incluso a retomar la quema de carbón en casos como el de Alemania. Ante este escenario, en el que el reto medioambiental converge con el equilibrio económico, Simón Giménez Rodríguez, Head of Business to Consumer Iberia en Endesa X, la facción de la empresa que lucha por la electrificación, explica la relevancia y urgencia de implementar una ética de consumo que nos permita, además de frenar el cambio climático a tiempo, retomar la recuperación económica y ganar independencia estratégica.

Las medidas para desconectar a Europa de Rusia están teniendo efectos negativos, principalmente, en el suministro energético. Con un futuro incierto, cada vez más líderes animan a «reducir el consumo» para conservar, en la medida de lo posible, el gas almacenado. ¿Estamos ante una nueva dimensión, quizás más estratégica, que supera lo exclusivamente medioambiental en la ética del consumo energético?

Sin ninguna duda. El cliente es cada vez más consciente de los altibajos del coste de la energía. El consumidor doméstico, especialmente tras los últimos acontecimientos internacionales, se ha dado cuenta de la importancia de las renovables, capaces de alejarnos de la dependencia que tenemos de los combustibles fósiles (que, por ende, nos hacen estar en manos de otros países). El concepto de electrificación estará cada vez más presente.

¿Qué poder tiene un consumidor a la hora de influir en problemas tan grandes como el suministro energético en Europa o el cambio climático?

«Aumentar el consumo de energía conlleva el uso de tecnologías menos eficientes y más contaminantes que elevan la factura de todos»

Más del que uno podría pensar, ya que hay diferentes alternativas para influir –especialmente si se practica de manera colectiva– en el mercado eléctrico internacional. Podemos desplazar el consumo eléctrico a franjas más económicas, reducirlo o incluso escoger el combustible utilizado. Por ejemplo, se puede electrificar la climatización del hogar para desterrar el gas en tareas como el calentamiento del agua o su uso en la cocina. Asimismo, los clientes que dispongan de casas individuales pueden optar por el autoconsumo fotovoltaico. En Endesa X tenemos muy claro lo que significa transitar desde el gas a la electricidad y nuestra cartera de productos y servicios nos hace expertos en el asesoramiento y acompañamiento constante a nuestros clientes.

Por otro lado, se puede reducir el consumo de forma indirecta, apostando por la compra de productos de proximidad, seleccionar la opción de puntos de recogida en vez de recibirlo en casa –lo que en ocasiones requiere de varios intentos–, etcétera.

Otra de las grandes consecuencias de la reordenación del tablero geopolítico global es el resentimiento de la economía. ¿Qué implicaciones tiene el consumo ético en este sentido a nivel usuario?

Hasta ahora todos conocíamos el importe de nuestra factura energética, pero no el consumo: si todos fuéramos conscientes del gasto de cada uno de los electrodomésticos y equipos podríamos hacer un uso más responsable de la energía, programando su uso en diferentes momentos del día para un consumo más eficiente.

Además, es importante entender que, a más consumo agregado como país, más tecnologías menos eficientes y más contaminantes para la generación de esta energía, lo que eleva las cifras en la factura de todos. La guerra entre Rusia y Ucrania ha multiplicado este efecto.

Hablamos de ética en el consumo energético, un concepto que a todas luces recae en el consumidor. Pero ¿qué papel juega la oferta de productos y servicios éticos en el mercado? ¿Qué facilidades pueden encontrar los particulares y empresas que quieran implementar un consumo energético más ético?

«Con los últimos acontecimientos internacionales el consumidor doméstico se ha dado cuenta de la importancia de las renovables»

Insisto: no hay kilovatio hora más eficiente que el que no se consume. Los consumidores particulares tienen la información del consumo de los electrodomésticos de manera muy gráfica en el momento de la compra. También se ha facilitado el ahorro con la llegada de los dispositivos smart home, que permiten programar algunos electrodomésticos a través de internet. Además, las propias compañías energéticas cuentan con ofertas para realizar instalaciones de autoconsumo –placas solares, por ejemplo– para los clientes.

Las empresas, independientemente de su tamaño, disponen de servicios de auditoría energética para optimizar el consumo mediante la automatización,  la actualización tecnológica o la incorporación de fuentes renovables en su cadena de suministro.

Algunas medidas de consumo quizás puedan suponer una inversión demasiado grande para los hogares humildes. Por ejemplo, si buscan instalar placas solares o comprar electrodomésticos de bajo consumo. En un momento de incipiente crisis económica, ¿qué fórmulas existen para aquellas familias con menos recursos? ¿Qué más se puede hacer desde las compañías energéticas y administraciones para facilitar la transición ética del consumo entre los más vulnerables?

Actualmente existen diferentes programas de subvenciones para las instalaciones fotovoltaicas que permiten tener retornos de inversión en plazos muy razonables. En Endesa X somos conscientes de la dificultad de la gestión de estas ayudas y nos ocupamos de su tramitación para los clientes que deseen hacer la transición al consumo solar. Igualmente, las empresas permiten a los clientes financiar estas instalaciones a medio plazo. Es importante destacar que la vida útil de una instalación de este tipo ronda los 25 años, por lo que, incluso dedicando el ahorro de los primeros años al retorno del préstamo, se trata de una alternativa muy rentable, además de ecológica.

Para los clientes más vulnerables es importante que tanto las compañías como la administración le ayuden a entender sus hábitos de consumo para poder reducirlo. Después ya se facilitará la transición a equipos o tecnologías más eficientes.

La actual crisis energética deriva de nuestra dependencia de combustibles fósiles (y contaminantes) como el gas o el petróleo. Una realidad que ahonda en la urgencia de transitar hacia un modelo basado en las energías limpias y renovables que, además de ayudar en la lucha climática, nos permita gozar de cierta independencia política y económica. Países como Islandia o Uruguay ya funcionan con energía renovable. ¿Qué transformaciones debemos implementar en España o Europa? ¿Están preparados el mercado y los consumidores?

«En España y en Europa se están dando los pasos para la transición renovable, pero toca acelerar»

En España y en Europa se están dando los pasos para esta transición, pero toca acelerar. En primer lugar, reduciendo las tareas administrativas y los plazos de respuesta. En segundo lugar, informando a los clientes de las alternativas disponibles.

Hay que tener en cuenta que ya se están llevando a cabo algunos programas de rehabilitación de la vivienda dirigidos a obtener una mayor eficiencia energética de los edificios, lo cual se traduce en un ahorro directo para los consumidores y en una menor dependencia de los combustibles no nacionales.

Aunque alcancemos una generación eléctrica 100% renovable, el modelo energético no podrá ser completamente sostenible si las infraestructuras, hogares o transportes no pueden funcionar con esa energía. ¿Qué papel juega la electrificación en este sentido? ¿Hasta dónde debe (y puede) llegar la energía eléctrica para cristalizar ese futuro ambiental, social y económicamente sostenible?

La electrificación la entendemos como la sustitución de aquellas tecnologías que usan combustibles fósiles (carbón, petróleo o gas natural) por otras que funcionan a partir de electricidad.

Es fundamental entender el momento en el que esto se puede llevar a cabo, y uno de los sectores que más está apostando por ello y que más facilidades tiene es el de la construcción: los promotores de vivienda están apostando de manera masiva en España por viviendas 100% eléctricas.

Para las viviendas ya construidas, este proceso se puede dar durante las reformas o rehabilitaciones. Es en este momento cuando el cliente puede decidir realizar el cambio y apostar por bombas de calor como las aerotérmicas en sustitución de sus equipos de gas. Este proceso es similar al del cambio de vehículo, donde nos tendremos que plantear «pasarnos al eléctrico».

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