Cambio Climático

«España es uno de los veinte países más vulnerables al cambio climático»

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29
Mar
2022
Mario Picazo

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El meteorólogo Mario Picazo (Estados Unidos, 1962) fue durante décadas uno de esos rostros familiares que acostumbran a colarse a diario en los hogares a través de la pequeña pantalla para contarle a España cómo será su cielo en los próximos días. Aunque su voz y su rostro ya no acostumbra a entrar todos los días en nuestras casas, Picazo hoy sigue siendo un referente como especialista en meteorología y cambio climático que compagina sus apariciones televisivas en Telemadrid y otros medios con sus clases como profesor adjunto en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), su actividad divulgativa en la web especializada eltiempo.es y otros proyectos vinculados a la sostenibilidad. Hablamos con él aprovechando su visita a nuestro país.


¿Cómo se ha transformado el rol de los meteorólogos a lo largo de los últimos años?

En la vertiente investigadora no ha cambiado demasiado, salvo por el hecho de que ahora existen herramientas y procesos mucho más potentes para hacer el trabajo. Donde sí se ha vivido una clara evolución del papel del meteorólogo es en su dimensión como comunicador y divulgador: hace unos años nos limitábamos a contar el tiempo que haría mañana, y ahora explicamos el por qué de esas precipitaciones o de la falta de ellas y cómo eso se conecta con el cambio climático, tratando de aportar soluciones para atajar el problema. Todo ese contenido lo lanzamos contextualizado e integrado con multitud de recursos multimedia, fotografías y otras herramientas que resultan mucho más atractivas desde un punto de vista visual.

¿Por qué ese cambio?

A las personas nos gusta que nos expliquen las cosas, los porqués. También ha contribuido el hecho de que haya una creciente concienciación ambiental y necesidad de información acerca del cambio climático. El público demanda este tipo de productos informativos, especialmente el más joven. Quiere saber por qué se produce un episodio de polvo sahariano o las razones por las que en primavera se den precipitaciones en la Comunidad Valenciana equivalentes a las de la gota fría de otoño.

Aprovechando que mencionas esos fenómenos, ¿cuáles son los motivos que los provocan?

En primer lugar, vivimos en un esquema de planeta muy apoyado en la energía, una dependencia que nos conduce a una situación de cambio de dinámica atmosférica. Como resultado, sufrimos vaivenes meteorológicos más extremos, frecuentes, intensos, duraderos y con una mayor extensión geográfica. En segundo lugar, son cambios que ya no están relacionados con un área zona geográfica concreta, sino que, si se desforesta el Amazonas o se derrite la Antártida, los efectos afectarán a todo el planeta. En el clima no existen las fronteras.

«Solo prestamos atención a las señales que nos envía el clima cuando las tenemos encima»

¿Deberíamos prestar más atención a esas señales que nos envía el clima?

Les prestamos atención y reaccionamos ante ellas, pero solo cuando las tenemos encima, cuando nos pasa a nosotros. Hasta que no se produce el atropello mortal no se pone el paso de cebra en una calle. Es nuestra manera de funcionar, y con el cambio climático sucede lo mismo. Escuchamos noticias de inundaciones en Brasil, o de otros eventos extremos en lugares que nos parecen muy lejanos, y decimos «¡pobres, qué desgracia les ha sucedido!», pero no pensamos que eso nos pueda pasar a nosotros. Y, sin embargo, deberíamos preocuparnos: España está en el top 20 de países más vulnerables al cambio climático.

¿En la lucha contra el cambio climático hay alguien que no esté haciendo sus deberes?

Los grandes países no están actuando al ritmo que deberían. Estados Unidos se sumó a los acuerdos de París, pero luego llegó Trump y todo se vino abajo. Ahora parece que con Biden se reactiva la senda de la descarbonización, pero Estados Unidos tiene potencial económico para hacer mucho más de lo que esta haciendo. Ellos deberían ser ejemplo para el resto del mundo y liderar el cambio. Y lo mismo sucede con Brasil, Rusia o China, otro gran contaminante que ahora parece que cambia de rumbo –aunque no lo hace por razones climáticas sino para reactivar su economía–. Todos estos gigantes tienen el potencial económico para marcar la diferencia, pero no lo están haciendo.

«Necesitamos acelerar los plazos, y esta década en la que ya estamos inmersos va a ser crucial»

¿Cuánto margen nos queda para revertir la situación?

Nos gusta ponemos esos retos de números redondos (2030, 2050… ), pero la atmósfera o los océanos no entienden de calendarios. Nos marcamos esas metas porque creemos que disponemos de ese tiempo, y sin embargo hay tantas incertidumbres por resolver que incluso los propios investigadores no se ponen de acuerdo sobre cuánto tiempo nos queda realmente. Hace ya siete años de París y no hemos avanzado lo suficiente. No tiene sentido seguir hablando de 2050 porque el objetivo de evitar que la temperatura suba por encima de 1,5º grados para ese año no es realista. Necesitamos acelerar los plazos, y esta década en la que ya estamos inmersos va a ser crucial.

Si estuviera en su mano, ¿qué medidas urgentes adoptaría para detener el cambio climático?

Lo primero que haría sería establecer una norma global de cambio climático que impidiera a los Gobiernos revertir decisiones importantes sobre clima. No podemos seguir continuamente con esta dinámica de marcha adelante y marcha atrás. Desde un punto de vista más práctico, lo más urgente recala en acelerar la transformación del modelo energético porque lo que más influye en el cambio climático son los combustibles fósiles. Tenemos que dejarlos donde deben estar, bajo tierra, y desarrollar rápidamente modelos de generación, almacenaje y transporte de energía limpia. Es algo que requiere mucho esfuerzo y una enorme inversión, pero que también repercutirá en generación de empleo y en múltiples beneficios para todos.

¿Y qué hay de las personas? ¿Qué podemos hacer los ciudadanos desde nuestra esfera personal?

La contribución individual va a marcar la diferencia, porque somos muchos millones de personas en el mundo y todavía vamos ser más. Y hay que empezar por cambiar nuestros hábitos y nuestra forma de vida. Es difícil porque a la gente no le gusta que le digan que no debe comer determinadas cosas o que no tendría que viajar tanto, pero es imprescindible que empecemos a ser energéticamente más eficientes, algo que podemos lograr por medio de pequeños gestos en casa y en el transporte, que es el principal agente contaminante. La educación también es fundamental. Hay personas que todavía desconocen lo que está pasando. Tenemos que llevar el cambio climático a los colegios, ahí es donde empieza todo. Cuanto antes concienciemos a los niños, antes estarán en disposición de poner remedio a esta situación.

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