Internacional

Estados Unidos y China: ¿llega la paz climática?

China y Estados Unidos se han comprometido en Glasgow a colaborar para acelerar la lucha contra la crisis climática a lo largo de la década, un acuerdo necesario para evitar que la temperatura del planeta aumente 2 grados centígrados. El resto de delegaciones aplauden la decisión de ambas superpotencias, aunque no sin reservas.

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12
Nov
2021
COP26

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China y Estados Unidos acaban de firmar, aparentemente, la paz por el clima. Lo han hecho en el marco de la COP26 de Glasgow, la cumbre en la que dignatarios de todo el globo dirimen los destinos del planeta en su carrera contra reloj para atajar el cambio climático. Los jefes de ambas delegaciones desplazados estos días a la ciudad escocesa, el norteamericano John Kerry y el chino Xie Zhenhua, han retomado y reforzado los acuerdos y buenos propósitos que suscribieron en abril de este año con el objetivo de intentar poner freno al avance del colapso ambiental. Aquellas negociaciones fueron tildadas como históricas por la ruptura que suponían en ese escenario de guerra fría entre dos de las dos naciones más poderosas, y también, más contaminantes del mundo. En realidad, el negacionismo y la inmovilidad habían sido hasta ahora el denominador común de las políticas climáticas de chinos y norteamericanos.

En aquella oportunidad, Kerry y Xie Zhenhua anunciaron su intención de colaborar activamente en la lucha contra el cambio climático. Según rezaba su comunicado conjunto, ambas naciones se comprometían a «cooperar en frentes multilaterales como la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático y el Acuerdo de París». En los meses posteriores a aquel anuncio, ambas maquinarias pusieron sus resortes en funcionamiento para aplicarse a la tarea.

El presidente chino, Xi Jinping, ya había anunciado el año pasado sus intenciones de llevar a cabo una ‘revolución verde’ y alcanzar las cero emisiones netas en 2060. A esa promesa agregó recientemente sus planes para dejar de financiar nuevas plantas de carbón en otros países (si bien no precisó qué haría con las suyas). Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, presentó ante el Congreso norteamericano un programa económico que incluía una inversión en energía limpia de 555.000 millones de dólares, la mayor en la historia del país.

Los firmantes reconocían en Glasgow que la brecha que sigue existiendo

Los nuevos acuerdos, escenificados esta semana en el gran foro mundial del clima y con los ojos de casi 7.000 millones de personas fijos en ambas superpotencias, han renovado esos votos climáticos. En una nueva declaración conjunta, americanos y asiáticos se han comprometido a meterle una velocidad más a sus planes de descarbonización a lo largo de la próxima década. Los firmantes reconocían en Glasgow que la brecha que sigue existiendo entre los objetivos marcados por los Acuerdos de París y lo conseguido hasta la fecha por parte de la suma de esfuerzos de la comunidad internacional. Y han advertido de que, de seguir por esa senda, el objetivo de que el calentamiento global no supere los 2 grados respecto a niveles preindustriales estará lejos de alcanzarse.

Entre las medidas acordadas, China se ha comprometido a presentar el año que viene un plan integral de reducción de sus emisiones de metano. El gigante asiático acerca así posturas con la comunidad internacional, tras negarse a sumarse al plan global de reducción de emisiones de este gas que sí habían suscrito otras 103 naciones, incluidos Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea, durante la cumbre.

Los nuevos planes climáticos de las dos naciones más poderosas de la Tierra eran esperados con expectación por el resto de delegaciones, que los aplauden, aunque no sin reservas. Cabe recordar que Biden tiene su plan climático paralizado en los pasillos del Capitolio porque no cuenta con los apoyos suficientes para sacarlo adelante. En cuanto a China, está estirando más de lo deseable los plazos intermedios de descarbonización en su itinerario hasta ese utópico 2060 libre de emisiones que anunció el año pasado. Pero el primer paso ya está dado.

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