Medio Ambiente

Seis años de los ODS: ¿hasta dónde hemos llegado?

Se cumple más de un lustro desde el planteamiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero desde la irrupción de la pandemia la posibilidad de alcanzar sus metas queda en el aire. ¿Qué se ha logrado estos años y qué queda por delante?

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Valeria Cafagna
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23
Sep
2021

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Valeria Cafagna

Esta semana se cumplen seis años del acuerdo en el que se fijó la hoja de ruta para el desarrollo sostenible global durante los siguientes 15 años. Desde su aprobación el 25 de septiembre de 2015 –y su entrada en vigor el 1 de enero de 2016–, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) han marcado la forma en la que se toman decisiones en gran parte de los países del mundo, considerándose como los principales moldeadores del futuro. Un lustro después de su confección, sin embargo, cabe preguntarse si son capaces de dar respuesta a los retos mundiales en su actual forma: resulta innegable que el mundo ha sufrido transformaciones cruciales desde el año 2015.

En este sentido, no cabe duda de que la mayor diferencia entre el tiempo de la firma y el actual es la aparición de la pandemia causada por la covid-19, la cual ha afectado a todos los países del planeta. Ha de tenerse en cuenta, además, que las diversas crisis desplegadas por esta enfermedad y sus devastadores síntomas afectan a cada ámbito social y económico de manera transversal. Esto, evidentemente, podría erosionar los logros conseguidos hasta ahora. Cabe preguntarse, entonces, cuáles son esos logros y si, acaso, nos encontramos en buen camino en la consecución de los objetivos entonces propuestos. Y aún todo, ¿se ve modificada esta hoja de ruta tras la pandemia?

Un invitado indeseable

Para poder evaluar lo conseguido en los primeros años de implementación los líderes mundiales se reunieron, en septiembre de 2019, en Nueva York, para la celebración de la Cumbre ODS. Allí se consensuó que de 2020 en adelante se instaurara un decenio de acción y resultados en favor del desarrollo sostenible, con la promesa común de una mayor financiación y una mejor aplicación a nivel internacional. Si se hizo esta llamada a la acción es porque, tras la evaluación de los distintos indicadores hecha en 2019, quedaba claro que no se estaban cumpliendo ni los plazos ni los ritmos necesarios para la culminación de las 169 metas que comprenden los 17 objetivos. Se daba así inicio, en 2020, a la Década de Acción: una reafirmación del compromiso mundial por la aceleración de los esfuerzos en la implementación de los ODS.

Tras la evaluación de los indicadores en 2019, quedó claro que no se estaban cumpliendo ni los plazos ni los ritmos necesarios

Pocos meses después, el mundo entero estaría paralizado por una crisis sanitaria inasumible tanto por la mayoría de sistemas de salud como por las economías de gran parte de los países. Entonces, surgió una pregunta lógica: ¿qué sería de los ODS tras la irrupción del virus? Tal como declaró el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, «la crisis económica y social provocada por la pandemia hace que la consecución de los Objetivos sea todavía más complicada». Sin embargo, los expertos consideran que, ahora, una de las grandes fortalezas de los ODS es el hecho de que nos brindan un marco de inestimable valor para la recuperación; la pandemia ha dejado al descubierto los frágiles fundamentos económicos, sociales y medioambientales de nuestro mundo actual. ¿Cuál es, entonces, la situación actual de los ODS?

Hay varios de ellos cuya situación previa a la pandemia indicaba una lenta –aunque estable– consecución de objetivos y metas, si bien han terminado por verse drásticamente afectados por la crisis del covid-19. Este es el caso de primer objetivo, que atañía al fin de la pobreza: el año pasado, así, se fue testigo del primer aumento de la pobreza extrema en una generación. Se estima que entre 119 y 124 millones de personas volvieron a una situación de extrema pobreza en 2020, con una proyección para el año 2030 de un 7% total de la población mundial; algo que, por tanto, conllevaría el fallo en la consecución de este objetivo.

Una de las metas más importantes –y con una consecución de logros que había logrado un gran impulso gracias a las luchas feministas y otras luchas interseccionales– es el objetivo número cinco, relativo a la igualdad de género. No obstante, la violencia contra las mujeres se intensificó de manera inaceptable durante la pandemia, en gran parte debido a los confinamientos a nivel mundial. Se estima que, durante la próxima década, y en parte debido a la pandemia, 10 millones de niñas estarán en riesgo de ser sometidas al matrimonio infantil. La pandemia también ha afectado drásticamente al sector del trabajo doméstico y de los cuidados, sectores donde las mujeres emplean de media más del doble de tiempo que los hombres; todo ello, evidentemente, complica la consecución de dichos Objetivos.

La violencia de género se intensificó de manera inaceptable durante la pandemia, erosionando el objetivo número cinco

Otro tipo de caso son aquellos objetivos cuyos indicadores ya veían un retroceso antes incluso de la pandemia y que, ahora, necesitarán un esfuerzo mucho mayor, así como una ingente cantidad de financiación, para poder, al menos, revertir su progreso, volviendo así a un escenario de crecimiento positivo. El caso paradigmático de esta coyuntura es el objetivo número dos, el cual pretendía acabar con el hambre. Según las estadísticas de las Naciones Unidas, desde 2014 la tasa de población afectada por una inseguridad crónica de acceso a la comida se mantuvo constante en una tasa por debajo del 9% de la población mundial. Sin embargo, en los últimos años, este porcentaje ha ido en aumento de forma anualmente consecutiva: casi 690 millones de personas estaban subalimentadas en 2019, un aumento de casi 60 millones con respecto a 2014. Se estima que el 25,9% de la población mundial –aproximadamente 2.000 millones de personas– se vio afectada por la inseguridad alimentaria moderada o grave en 2019, un claro aumento respecto al 22,4% de 2014. Ahora, a causa de la pandemia, el hambre mundial va en aumento, creciendo con ello el número de niños que sufrirán malnutrición. Un total de 820 millones de personas estuvieron desnutridas en 2020.

Todos estos datos son los que recogen los distintos informes y publicaciones que evalúan anualmente la consecución de los ODS. El más importante, el Informe Anual de las Naciones Unidas, muestra en su edición para el año 2021 las evidencias de que la pandemia ha empeorado una situación que de partida no era buena. Según este mismo informe, uno de los principales retos que nos queda por delante se encuentra en el campo de la información –transversal a todos los ODS–, donde la recolección y acceso a datos de calidad, fiables y contrastados es cada vez más necesaria. Al fin y al cabo, de ellos depende la posibilidad de evaluar el impacto y el progreso de las medidas tomadas. En el caso español, el Instituto Nacional de Estadística (INE) cuenta con una base de datos desde la cual acceder a los indicadores y datos relativos a cada uno de los ODS. En su última nota de prensa, el INE también advierte sobre la escasez de datos relativos a algunos ODS, en especial el número 14, que lucha por conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos; este cuenta únicamente con un 10% de los indicadores necesarios disponibles.

Un progreso sostenible (y sostenido)

Si se analiza el alcance de los objetivos por países, como hace el informe anual de la Universidad de Cambridge, también conseguimos una visión global de la consecución en las diferentes economías del mundo, haciendo posible la identificación de dónde está siendo más difícil alcanzar las metas. Considerando el nulo progreso en la consecución de los objetivos como un 0 y la consecución de todas las metas como un 100, la universidad otorga a cada país un índice que estima en qué situación se encuentra en esta carrera de fondo. Las dos últimas ediciones revelan que los países nórdicos son los que más cerca están de la meta, ocupando Suecia, Dinamarca y Finlandia las 3 primeras posiciones.

España, en su camino hacia un futuro más sostenible, cuenta con una puntuación muy cercana a la del resto de países europeos

Sin embargo, si bien los países más desarrollados suelen ser los más avezados de la lista, también son los que salen peor parados cuando se analizan los datos de despilfarro. En el caso de España, la última publicación le otorga una puntuación de un 78,1 en su camino hacia un futuro más sostenible, muy cerca del resto de países de nuestro entorno europeo. Sin embargo, también se muestran nuestras debilidades, con grandes retos por delante en lo que se refiere a algunos ODS como el del fin del hambre y la lucha contra el cambio climático. Este último representa el único objetivo en el que España retrocede, en línea con lo que este mismo informe confirma: seguimos sin estar preparados, tomando decisiones insuficientes con lo que respecta a la crisis climática. Las Naciones Unidas también advierten de que estamos, lamentablemente, fuera del camino necesario para mantener el Acuerdo de París y su límite de 1.5ºC: las emisiones, hoy, no dejan de subir.

En lo referente al clima y el medio ambiente, la posibilidad de alcanzar lo planteado en 2015 parece muy lejana. Naciones Unidas lo tiene claro: las economías deben virar hacia emisiones neutras en carbono; y esto encaja con el resto de datos y advertencias que arrojan otros informes, como los elaborados por el Panel Internacional de Expertos en Cambio Climático (IPCC) y su aviso de la necesidad de cambiar nuestro sistema productivo si queremos respetar los límites presentados por nuestro planeta.

El consenso internacional inclina la balanza hacia la reconstrucción global desde el soporte que nos brindan los ODS

Son seis los años que han pasado desde que se plantearon los 17 objetivos y sus 169 metas, si bien algunos de ellos parecen más cercanos en el horizonte que otros. Frente a la posibilidad de un nuevo enfoque, el consenso internacional inclina la balanza hacia la reconstrucción global desde el soporte que nos brindan los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Pocas veces son mencionadas las transformaciones sociales sobre las que se basa el planteamiento de los ODS: educación, salud y bienestar, energía e industria limpias, uso sostenible del suelo, el desarrollo de núcleos urbanos sostenibles y las tecnologías digitales. Nos encontramos en una época de transformación y cambio. Puede que no se alcancen las metas planteadas por los ODS, pero la hoja de ruta que estos conforman puede servirnos para abordar las transformaciones necesarias desde la escala global a la local. En las palabras con que cerró António Guterres el último informe de las Naciones Unidas queda reflejado el enfoque que los ODS adoptarán de ahora en adelante. «Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son más importantes ahora que nunca. Ahora es el momento de asegurar el bienestar de las personas, las economías, las sociedades y el planeta», sentenció.

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