Sociedad

Consumo pausado para la ciudad del presente

De la pandemia hemos heredado una nueva mirada del consumo en los territorios urbanos que representa la incesante búsqueda de soluciones (sostenibles) frente a los obstáculos. En un momento como este, donde repensar nuestros estilos de vida se torna esencial, surgen proyectos como MO de Movimiento que buscan rediseñar nuestra manera de consumir y alimentarnos.

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01
Jul
2021
MO de Movimiento

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¿Qué recuerdas de mayo de 2020? Mientras España empezaba a salir lentamente de un duro confinamiento y el mundo entero se sumía en la incertidumbre de la crisis sanitaria –y la económica, que ya empezaba a mostrar sus dientes–, empezábamos a ver los espacios en los que vivíamos y pasábamos la mayor parte del día (como, por ejemplo, la oficina) con otros ojos. Estábamos, tal y como recuerda el periodista Ramón Lobo en su libro Ciudades Evanescentes (Ediciones Península), «ante una oportunidad única de apostar por la construcción de un mundo respirable que ayude a mejorar la convivencia, proteja a los menores y a los mayores, y frene la emergencia climática».

En este contexto, nacía un proyecto vivo en la calle Espronceda 34 de Madrid: MO de Movimiento. Una iniciativa que impulsa una nueva mirada del consumo en las ciudades y que representa la búsqueda incesante de soluciones frente a obstáculos. Su máxima es dar importancia a cada decisión que se toma y a cada producto que se consume, y su objetivo es producir un valor tangible y medible, una acción que perdure en el tiempo. Con la intención de repensar el ocio urbano y la gastronomía y apoyar a los productores de proximidad y sostenibles, MO arrancaba como un modelo de negocio de triple impacto dirigido a equilibrar personas, planeta y rentabilidad.

Cerca de cien mil personas han encontrado una alternativa para el consumo responsable

Los números de la gestión tras el primer año y buena parte de la consecución de los objetivos planteados por sus impulsores avalan su posición como agente transformador del cambio. Cada vez más empresas que buscan un impacto positivo en su entorno son testigo de su propio crecimiento, y son –lejos de las teorías que aseguran que la sostenibilidad no casa con la buena salud de una compañía– rentables: cerca de cien mil personas han encontrado una alternativa para el consumo responsable en una sociedad más vulnerable que ha tenido que cambiar su relación con la ciudad. «Nuestro perfil de usuario ha evolucionado», reconoce Felipe Turell, CEO y cofundador de MO de Movimiento. «Hemos superado el momento lógico de novedad en la ciudad para ser un espacio destinado a permanecer, tal y como pretendíamos desde que nos pusimos en marcha. Ahora la gente se suma compañías con valor real que contribuyen a hacer una sociedad más justa», asegura.

Turell explica que el proyecto se concibió con apuestas e innovaciones que se han visto aceleradas con la pandemia. «Hoy se ven normales, aunque entonces no lo eran: desde conceptos como el paperless o cashless, que implica no utilizar papel ni dinero efectivo, hasta la energía verde certificada. Además, este año puso en jaque al consumo y gracias a nuestro modelo hyper-local hemos podido trabajar sin desabastecimiento. El modelo de proximidad es el modelo del futuro», recuerda.

Felipe Turell: «Gracias a nuestro modelo ‘hyper-local’ hemos podido trabajar sin desabastecimiento»

Como espacio físico, MO ya estaba diseñado como local 100% libre de BPA, uno de los compuestos sintéticos más usados en el mundo en la fabricación de plásticos de policarbonato y resinas epoxi. Pero las decisiones de impacto afectaron también desde el principio a cuestiones como el packaging para el servicio a domicilio –que actualmente representa el 15% del total de facturación–, cuyos embalajes se han fabricado en su totalidad con papel reciclado. En materia de consumo de energía, el proyecto ha alcanzado el 70% de ahorro en materia de eficiencia energética en comparación con otros de similares características. Esto es la energía de 227 bombillas funcionando durante un año. Además, se ha evitado la emisión de CO2 equivalente a la que pueden absorber 271 árboles en el mismo periodo de tiempo. Una razón que invita a continuar demostrando que la gestión sostenible también es una gestión inteligente.

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