Medio Ambiente

El aumento de la temperatura global amenaza a los bosques mediterráneos

Los investigadores Morán-Ordóñez y Ameztegui revisan la evidencia científica sobre cómo afecta al riesgo de incendio y los servicios ecosistémicos de los bosques mediterráneos el aumento o recesión de la temperatura de 2 ºC.

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08
Jul
2021
Bosques mediterráneos

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Los bosques con especies templadas –propios de zonas con 4 estaciones– se espera que vivan un declive significativo si el aumento de la temperatura media de la cuenca Mediterránea se mantiene el umbral de los 2 ºC. Ahora bien, si el termómetro sube por encima de este límite establecido por el Acuerdo de París de 2015, incluso las especies acostumbradas a la sequía, como la encina o el pino blanco, sufrirán las consecuencias y se verán comprometidas.

Esta es una de las principales conclusiones del estudio publicado en la revista Global Change Biology, liderado por Alejandra Morán-Ordóñez, investigadora del CREAF y Aitor Ameztegui, investigador de la Universidad de Lleida (UdL). El trabajo constituye la primera revisión sistemática y cuantitativa que se hace de los potenciales impactos del cambio climático sobre la provisión de servicios ecosistémicos (beneficios que se aportan) y el riesgo de incendio, tanto por encima como por debajo del umbral de los 2 ºC de temperatura respecto a los niveles preindustriales, los países del norte y el sur del Mediterráneo.

Asimismo, se apunta como tendencia que, si la temperatura sube por encima de los 2 ºC, los indicadores sobre incendios y otros riesgos relacionados con el clima aumentan un 64 % en los territorios del Mediterráneo. Estos indicadores utilizados para extraer este porcentaje son muy diversos e incluyen el Fire Weather Index, el número de hectáreas quemadas, el número de días con riesgo elevado de fuego, el número de jornadas con sequías prolongadas y otros riesgos relacionados con el clima, entre muchos otros.

El artículo forma parte de un informe más amplio impulsado por el equipo de coordinación del proyecto MedECC, con la voluntad de evaluar las consecuencias del calentamiento global y otros factores de cambio antrópico –por ejemplo, cambio de usos del suelo y la sobre explotación de recursos– sobre los servicios ecosistémicos en el Mediterráneo. De esta manera se busca complementar los recientes informes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), sobre las particularidades geográficas mediterráneas con realidades climáticas comunes.

Un mar pequeño

«El Mediterráneo es un mar pequeño y relativamente cerrado, que se calienta de media un 20 % más rápidamente que la temperatura media anual global y con particularidades que no son asimilables a las tendencias del resto de Europa, ni de África», explica Alejandra Morán-Ordóñez. Esta realidad geográfica condiciona el incremento de los riesgos de incendio vinculados al clima de esta zona.

El aumento de sequías en la cuenca Mediterránea tiene muchas posibilidades de transformar los bosques

El aumento de sequías en la cuenca Mediterránea tiene muchas posibilidades de transformar los bosques: «podemos llegar al momento en que el bosque absorba una buena proporción del agua disponible, que fluya menos a los ríos y, por tanto, que la disponibilidad sea menor para el consumo humano y para mantener los caudales ecológicos sostenibles de los ríos», apunta Morán-Ordóñez.

En la línea de ayudar a identificar escenarios posibles, el trabajo hace una aproximación cuantitativa relacionada con los beneficios que aportan los bosques. «Resumimos la evidencia científica sobre cómo afectará el cambio climático a la provisión de madera, a la fijación de carbono o la producción de setas, intentando poner cifras, con una clara voluntad de huir del catastrofismo», explica Aitor Ameztegui. Y añade que su intención es «sintetizar la evidencia científica sobre los impactos del cambio climático sobre los bosques mediterráneos, para aportar información que ayude a limitar los efectos del calentamiento en el Mediterráneo».

Alineados con grandes preguntas

La tarea de los investigadores ha supuesto revisar los 78 trabajos publicados hasta el día de hoy sobre esta cuestión, evaluando las predicciones actuales y futuras (gracias a la elaboración de modelos predictivos) de los bosques respecto a su capacidad de adaptación y mitigación del cambio climático.

Dada la dificultad de cuantificar muchos impactos con medidas comunes, Morán-Ordóñez y Ameztegui han impulsado una revisión sistemática, en la que se compara el valor de la predicción de futuro con la cifra actual de provisión de cada servicio, a fin de aportar un sentido de conjunto.

La pregunta que el artículo busca contestar es si los trabajos que evalúan la provisión de servicios a futuro detectan la diferencia de comportamiento posible por encima y por debajo de los 2 ºC de temperatura. Y qué situación se esboza si no somos capaces de mantenernos por debajo de este límite.


Este artículo fue elaborado por la Agencia SINC. Lea aquí el original

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