Contaminación

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Preservar la calidad del aire gracias a la tecnología

Tecnologías como la IA, el big data o el IoT aplicadas a la lucha medioambiental abren nuevas posibilidades para crear espacios urbanos más limpios y sostenibles. Desde su División Aire, SUEZ trabaja para integrar soluciones innovadoras para monitorizar, diagnosticar y combatir la contaminación atmosférica.

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Valeria Cafagna
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Dos años. Ese es el impuesto que la polución del aire le está cobrando a la esperanza de vida del ser humano. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 3,7 millones de fallecimientos anuales en el mundo pueden ser atribuidos a la contaminación atmosférica. Una asesina silenciosa que es, además, especialista en camuflar sus huellas en forma de patologías cardiovasculares de origen incierto.

Pero que nadie se llame a engaño, porque detrás de estas muertes prematuras suele encontrarse la diminuta sombra de unos sospechosos habituales: los «PM», material contaminado en forma de partículas finas que flotan en aire y son inhalados por las personas al respirar, penetran en los alveolos, pasan al torrente sanguíneo y pueden acabar provocando severos cortocircuitos en la salud humana.

Los núcleos urbanos hiperpoblados son los principales focos de riesgo, ya que allí el 80% de la población está expuesta a niveles de PM superiores a los recomendados por la OMS. Teniendo en cuenta que en 2050 el 70% de la población mundial podría estar concentrada en las grandes ciudades, el problema adquiere dimensiones preocupantes. «La exposición constante a determinados contaminantes atmosféricos ha incrementado el número de casos de enfermedades y muertes prematuras, deteriorando claramente la calidad de vida en las ciudades», señalan desde SUEZ, compañía que desde su División Aire trabaja en el desarrollo e integración de soluciones tecnológicas innovadoras para monitorizar, diagnosticar, predecir y remediar la contaminación atmosférica.

Más de tres millones y medio de personas mueren cada año en el mundo debido a la contaminación atmosférica

Esta polución, procedente principalmente del transporte, provoca problemas de índole muy diverso en la salud de los ciudadanos. «En los últimos años se ha detectado un aumento de las patologías de tipo respiratorio, así como de las alergias, sobre todo de tipo cutáneo. Se cree que la contaminación tiene mucho que ver con este hecho, y tiene sentido, porque cada vez estamos más expuestos a una concentración más elevada de compuestos que están en el aire, respiramos y entran en contacto con nuestra piel», destaca Javier Sánchez Prieto, profesor del Máster en Gestión Ambiental y Energética en las Organizaciones de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

La mala calidad del aire también altera la cara exterior de las ciudades. El consumo masivo de carbón, petróleo y gas para alimentar el frenético pulso de grandes metrópolis como Nueva Delhi o Hong Kong hace que sus habitantes apenas recuerden cómo era un cielo azul, acostumbrados a la densa capa grisácea que cubre sus mañanas. Aunque no hace falta irse tan lejos para encontrar las huellas de esta mancha global: en España, la tristemente célebre boina de polución que cubre el skyline de Madrid desde hace décadas amenaza ya con extenderse a provincias limítrofes.

Confinamiento y lluvias. Esa extraña combinación de elementos, traída por una extraña primavera en un año 2020 aún más extraño, le dio un inesperado respiro al planeta en uno de los numerosos frentes que mantiene abiertos con sus inquilinos más problemáticos, los seres humanos. De tan simple que es la fórmula, muchos no terminan de verla clara: menos vehículos circulando es igual a menor contaminación atmosférica. Según Ecologistas en Acción, las emisiones de dióxido de nitrógeno en ciudades como Alicante o Valencia se vieron reducidas en un 72% y un 69% respectivamente durante los pasados meses de marzo y abril.

Claro que esa situación excepcional, forzada por una emergencia sanitaria sin precedentes, no era ni deseable ni sostenible en el tiempo. Una vez restablecida –al menos en parte– la movilidad y la actividad económica en las ciudades, la pregunta es: ¿de qué otra forma se puede preservar la calidad del aire? Para muchos, la respuesta está en la tecnología.

La inteligencia artificial, el data mining o el internet de las cosas, aplicados a modelos de smart city, abren enormes posibilidades para conseguir unos espacios urbanos más limpios y habitables. «La cantidad de datos de todo tipo que somos capaces de recoger hoy en día hace posible utilizar algoritmos de IA para poder predecir en qué momentos puede haber un pico de contaminación», ilustra el profesor Sánchez Prieto. Una información que podría servir, añade, «para advertir a los ciudadanos de en qué momento del día o zonas de la ciudad es
conveniente evitar el uso del vehículo propio».

Herramientas como Airadvanced permiten una mejor vigilancia para evitar accidentes en entornos industriales

Disponer de información precisa y en tiempo real de la calidad del aire es clave para que tanto empresas como Administraciones Públicas puedan tomar mejores y más ágiles decisiones en materia medioambiental. Una forma de acceder a ella es Airadvanced, una plataforma digital creada por SUEZ que permite la monitorización y la gestión avanzada de la calidad del aire. «La implementación de sensores inteligentes (gases, ruido, meteorológicos, etc.) permite la captación de los datos ambientales, que son transmitidos en tiempo real a la plataforma para ser analizados y evaluar la calidad del aire», explican desde la compañía. Asegurar el cumplimiento de la normativa medioambiental o mejorar los planes de movilidad sostenible son algunas de las aplicaciones
prácticas de esta gestión avanzada de datos ambientales.

La posibilidad de monitorizar la atmósfera en busca de partículas nocivas es otra de las grandes bazas de la tecnología contra la contaminación del aire. Una labor de vigilancia que puede ser crucial cuando se trata de detectar fugas de carácter tóxico y potencialmente peligrosas para la vida, por ejemplo, en instalaciones industriales y energéticas. Drones, cámaras infrarrojas y sensores inteligentes se convierten en eficaces cortafuegos contra esos silenciosos e invisibles enemigos. A nivel urbano, la plataforma de SUEZ despliega una serie de herramientas de vigilancia y diagnóstico, como el uso de modelos atmosféricos de microescala para el pronóstico de la calidad del aire, que facilitan la aplicación de medidas tanto preventivas como de corrección.

La tecnología también puede ayudar en situaciones de emergencia. En este tipo de situaciones, la capacidad de respuesta temprana resulta clave. La creación de modelos predictivos acerca del comportamiento de potenciales agentes contaminantes y del impacto de futuras emisiones tanto en entornos urbanos como industriales, puede acelerar enormemente esos tiempos de respuesta.

Estos oráculos tecnológicos, basados en modelos matemáticos avanzados, permiten emitir pronósticos precisos acerca de lo que va a suceder con la calidad del aire en las siguientes 24 o 48 horas, así como crear patrones de comportamiento de agentes contaminantes como los picos de tráfico o momentos de mayor consumo energético. «La aplicación de modelos numéricos de alta resolución se convierte en una herramienta de alto valor para validar escenarios y propuestas en los planes de mejora de calidad del aire en las ciudades», aseguran desde SUEZ. Unos pronósticos que, además, permiten «adelantar las medidas de aplicación definidas en dichos planes para paliar las situaciones de alerta, anticipando la capacidad de decisión incluso antes de que tenga lugar la emergencia».

La tecnología podría convertirse en un comprometido agente contra los elementos contaminantes que vician el aire de las ciudades y amenazan la salud de sus habitantes. Solo que, en lugar de encadenarse a árboles o jugarse la vida persiguiendo desde una lancha a barcos sospechosos de realizar vertidos, la tecnología practica su activismo por medio de complejos sensores instalados en los elementos urbanos y modelos matemáticos que transforman los datos recogidos en decisiones limpias y sostenibles para las personas.

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