Cultura

«Necesitamos políticas que apuesten por los Green Deal, la reforestación y la ecología»

Fotografía

Equipo de Res Creata
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26
Oct
2020
Res Creata Silvia della Sala y Alessandro Cattaneo

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Equipo de Res Creata

Un filósofo que busca escapar del antropocentrismo. Un excompositor retirado que pasa sus días en un establo. Una extraña amistad entre un halcón y un humano. Caballos y jinetes recorriendo la remota Cerdeña italiana. Una procesión de personas camino a salvar una ballena varada…  ‘Res Creata’ explora la relación entre el ser humano y el mundo animal. Para Alessandro Cattaneo, director de este documental presentado en España el pasado 24 de octubre como parte del Another Way Film Festival –la cita de cine medioambiental de Madrid–, y Silvia della Sala, coguionista del mismo, esa interacción ancestral entre los humanos y su entorno natural ha ido perdiendo, a través de los años, su razón de ser: la ganadería industrial en particular ha hecho que se creen, explican los cineastas, «relaciones de abuso y explotación». Sin embargo, aún estamos a tiempo de cambiar los equilibrios. Hablamos con estos cineastas italianos poco antes de que su película se estrene en nuestro país.


La actual crisis sanitaria deja patente que la conexión entre biodiversidad, mundo animal y humanos está rota: la COVID-19 pone en jaque a la humanidad como consecuencia de un proceso de zoonosis, en el que la pérdida de biodiversidad ha provocado que un virus salte de animales salvajes a nosotros. Esto nos demuestra la interconexión de todos los seres vivos que habitan la Tierra. ¿Cómo podemos restaurar esa conexión rota?  

Alessandro Cattaneo: Ni siquiera tengo claro que pueda hacerse. Pero, sin duda, la manera en que la sociedad se estructura implica que los elementos que conforman la biodiversidad del planeta estén cada vez más y más separados los unos de los otros. Y esto es algo que se puede aplicar a la mayoría de las personas: cuanto menos te relaciones con criaturas y elementos de la naturaleza, más separado estarás del entorno, es decir, menos conexión habrá. Porque los humanos no somos solo experiencias, nuestras vidas también las conforman la cultura en el sentido más amplio de la palabra, y parte de ella debería ser ese contacto y conexión con el mundo natural.

Silvia della Sala: La pandemia nos está demostrando cómo de profundo es el impacto ser humano en el planeta. La única manera con la que podríamos restaurar esa conexión perdida sería cambiando radicalmente la forma en la que vivimos. Una manera de hacerlo es exigiendo políticas que apuesten por los Green Deal e inviertan en la reforestación y la ecología. Sinceramente, ojalá aún estemos a tiempo de cambiar las cosas.

Alessandro Cattaneo: «Es necesario redefinir la manera en que se describe (y usa) a los animales y a la naturaleza»

Res Creata gira en torno a la necesidad de redefinir nuestra relación con los animales. ¿Cuáles son las principales razones para modificar la manera en que nos relacionamos con la naturaleza?

A.C.: Más allá de los motivos de sostenibilidad y medioambientales que todos conocemos, diría que, a un nivel mucho más individual, si volvemos a conectar con nuestro entorno conseguiremos una experiencia de vida mucho más completa y enraizada.

S.dS.: En efecto, aunque el principal motivo es ético. No creo que sea correcto explotar la naturaleza de la manera en que lo hacemos. Necesitamos un mundo en el que los humanos respetemos y dejemos de abusar de ella es posible, solo necesitamos tomar conciencia de la realidad.

¿Cómo podemos empezar a cambiar la relación entre humanos y animales?

A.C.: Nuestros comportamientos está modelados por dos elementos: los hábitos –y aquellos que hemos heredado, es decir, aprendido desde pequeños, vienen primero– y la cultura, en el sentido más amplio: las enseñanzas que recibimos durante esa parte de nuestra vida en la que somos alumnos en las escuelas. Por tanto, lo primero que necesitamos es un cambio cultural que redefina la manera en que se describe a los animales y a la naturaleza –y la forma en la que se «usan»– en la mayoría de los sistemas e instituciones culturales y educativas de las sociedades modernas. Porque da la sensación de que esa representación del mundo natural carece de aspectos críticos y fundamentales que, pareciera, han desaparecido de la memoria colectiva.

S.d.S.: Lo principal es considerar a los animales como algo que no nos es tan ajeno, sino que se asemeja a nosotros. Pero más allá de eso, deberíamos empezar a cuidar de ellos como si fuesen nuestros hermanos pequeños para crear una dinámica de cuidados más sana.

Res Creata

Fotografía del rodaje de ‘Res Creata’

La relación entre humanos y animales siempre ha sido complicada, especialmente si nos retrotraemos a la supervivencia a lo largo de la historia. ¿Cuáles han sido las principales transformaciones que han definido la interacción entre el mundo humano y el animal?

S.d.S.: Uno de los principales retos que han definido esa relación es la aparición de la agricultura y la ganadería en el neolítico. En ese momento, los animales se convierten –y se empiezan a entender– como una propiedad. Y esta idea aún es dominante en nuestras sociedades. Ese es el germen de la relación entre humanos y animales. El concepto de propiedad relacionado con los animales debería eliminarse para sustituirlo por el de los cuidados. Algo que, poco a poco, está calando en la sociedad, al menos desde el nacimiento de los movimientos de los derechos de los animales, que surgieron en los 70 con la publicación del libro de Peter Singer, Liberación animal, y que han contribuido a crear un debate y, sobre todo, a concienciar y sensibilizar sobre el tema.

A.C.: Además, otro cambio sustancial que no debemos olvidar es la mecanización e industrialización de la zootecnia o cría de animales, que ha derivado en esa ganadería industrial que hoy denuncian las asociaciones animalistas y que ejemplifica esa relación rota entre humanos y mundo animal.

La humanidad ha desarrollado instituciones y sistemas para evitar la denominada supervivencia del más fuerte que emerge de la ley de la selva. ¿Qué consecuencias tiene para nosotros, como especie, el que vivamos en un mundo digitalizado cada vez más alejado de otros animales?

A.C.: A pesar de todas las dudas que tengo sobre las bondades de la sociedad digitalizada, al final no es en ella en la que yace el problema. Pero como individuos tenemos que hacer todos los esfuerzos posibles para conseguir un proceso de digitalización selectivo, es decir, identificar los elementos más progresistas de la tecnología –o de cualquier cosa nueva– a la vez que nos deshacemos de los hábitos nocivos que puede traer consigo. Solo con pensar en el abuso y la adicción al móvil se entiende. Relacionándolo con Res Creata: siempre hay que pensar dos veces antes de desechar por completo algo viejo –o del pasado– por cualquier cosa nueva. Los animales, como categoría, han caído en la dinámica acelerada del desarrollo moderno hasta tal punto que muchos de nosotros ni siquiera los tenemos cerca en nuestro día a día. La consecuencia directa de esto es que llevamos vidas mucho más ascéticas.

S.d.S.: Para mí, la gran consecuencia de la desconexión con la naturaleza y de esa vida digitalizada que llevamos es sencilla: nos perdemos toda la belleza que el mundo natural ofrece y, probablemente, también perdemos el sentido de la vida.

Silvia della Sala: «Sentir la naturaleza en directo es un privilegio que la mayoría de la gente no tiene»

Muchas generaciones de niños solo han entrado en contacto con el reino animal a través de dibujos animados y películas de Disney en las que los animales–e incluso las plantas– son personificados para que actúen como nosotros. ¿Podemos realmente entender el mundo animal si nuestra única conexión es una pantalla?

A.C.: Giovanni Ferretti, uno de los protagonistas de Res Creata y figura icónica en Italia por haber fundado una influyente banda de punk en los ochenta, lo resume muy bien en una de las entrevistas que le hacemos. Dice: «El mundo no son dibujos animados» y eso es algo que debemos tener en cuenta y hacer entender a los más pequeños, porque da lugar a algunos de los aspectos más controvertidos de la relación entre humanos y animales.

S.d.S.: Entender a la naturaleza o, incluso, experimentarla, sentirla en directo, es un privilegio que la mayoría de la gente no tiene hoy en día. Por tanto, realmente creo que experimentar algo de ella, aunque sea a través de una pantalla, es mejor que nada. Eso sí, la humanización de muchas criaturas puede llegar a ser engañosa, pero a la vez estoy segura de que los animales tienen tantas capas de personalidades y actitudes como podemos tener nosotros.

Si aceptamos que, biológicamente, necesitamos una cierta cantidad de carne animal para sobrevivir, especialmente en esas sociedades en las que no hay una alternativa real a esos nutrientes, ¿es realista pensar que se puede superar la jerarquía entre humanos y animales?

A.C.: Teniendo en cuenta el continente en el que vivo, que es Europa, tenemos la opción de dejar de comer carne. Hacerlo puede adoptar forma de un acto concreto –dejar de comerla– o de símbolo: como una manera de impulsar un nuevo hábito alimenticio que, tal vez, en el futuro, acabe asimilándose como algo normal.

S.d.S.: La comida es solo un lado de la igualdad animal. Todo debe contextualizarse: piensa en las sociedades rurales antiguas que aún sobreviven en algunas zonas del mundo. Ahí, dejar de usar a los animales como alimento es complicado. Sin embargo, cobra más relevancia cuando, en sociedades modernas en las que hay alternativas, se decide comer o no carne. Pero no solo eso, sino que el acceso a la misma significa esclavitud, explotación y matanzas de manera masiva como se ve en las explotaciones ganaderas intensivas. La idea central de la Ilustración era la igualdad entre todos los seres humanos, y estamos hablado del siglo XVIII. Ahora podemos buscar la evolución de esa idea e incluir en ella a otras criaturas vivas. No debemos olvidar que, durante la época esclavista, algunos seres humanos consideraban a otros como si fuesen menos que animales. Pero las sociedades evolucionan.

Res Creata habla de la idea de superar el antropocentrismo, es decir, la jerarquía humano-animal. Sin embargo, este ha sido esencial para dejar atrás las épocas más sombrías de la humanidad y adentrarnos en la Ilustración, la Declaración de los Derechos humanos o la democracia moderna… ¿Cómo asegurarnos que el final del antropocentrismo no signifique dar un paso atrás?

A.C.: El antropocentrismo, en su conjunto, no es algo que deba superarse, y puede que ni fuésemos capaces de hacerlo si quisiésemos. Pero lo que sí debemos dejar atrás es la idea de jerarquía que trae consigo y que, por cierto, es un paradigma clave de la sociedad moderna, ya sea en forma de categorías, likes, votos o índices de audiencias. Con eso hay que tener cuidado y deberíamos tender a hacerlo desaparecer, por el bien de todos no solo de los animales.

S.d.S.: Yo no lo tengo tan claro. Superar el antropocentrismo no tiene por qué suponer un paso atrás. Podemos verlo como una forma de concebir a los seres humanos como parte de un todo conectado con otras criaturas. En ese sentido, sin duda sería un progreso.

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