Medio Ambiente

Objetivo 2050: recuperar la conexión de nuestra infraestructura verde

El Ministerio para la Transición Ecológica presenta su ‘Estrategia Nacional de Infraestructura Verde y de la Conectividad y Restauración Ecológicas’, una nueva hoja de ruta para que las administraciones públicas integren la biodiversidad en la planificación del territorio.

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26
Oct
2020
infraestructura verde lobo
© Jorge Sierra

Cada año se ocupan en la Unión Europea más de 1.000 km² de territorio para la construcción de viviendas, usos industriales, carreteras o fines recreativos, según la Agencia Europea de Medio Ambiente. Y España no escapa a una fragmentación de los ecosistemas que lleva reproduciéndose desde hace décadas. «Es clave identificar y recuperar ecosistemas que se han venido dañando a lo largo de los años en todo el territorio español. Necesitamos entender su valor, garantizar su conectividad, recuperar ese espacio que muchas veces ha quedado fragmentado como consecuencia de un modelo de desarrollo en el que los cambios de usos de suelo han estado a la orden del día», asegura la vicepresidenta cuarta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. Es precisamente este último, junto a la construcción de barreras locales físicas –urbanización, intensificación agrícola, infraestructuras lineales de transporte, tendidos eléctricos, alineación de aerogeneradores, puertos marítimos, espigones, tuberías, etc.–, uno de los principales causantes de esa pérdida de conectividad y permeabilidad ecológicas que, a su vez, causan la destrucción de los ecosistemas. Fruto de las prácticas de construcción y desarrollo insostenibles que se han venido practicando durante los últimos 50 años, la biodiversidad de nuestro país, clave para determinar nuestra capacidad de resiliencia ante la emergencia climática, se ha visto gravemente dañada. Por eso, se hace más urgente que nunca la Estrategia Nacional de Infraestructura Verde y de la Conectividad y Restauración Ecológicas presentada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) y que se prevé aprobará el Consejo de Ministros el 27 de octubre.

Con ella, se proveerá de las herramientas necesarias y de una hoja de ruta a todas las Administraciones Públicas –Gobierno central, comunidades autónomas y ayuntamientos– para identificar y conservar los elementos que conforman la infraestructura verde española y que estos sean integrados en la planificación territorial y sectorial que se realice. La propia estrategia presentada por el Miteco define esta infraestructura verde como «una red ecológicamente coherente y estratégicamente planificada de zonas naturales y seminaturales y de otros elementos ambientales, diseñada y gestionada para la conservación de los ecosistemas y el mantenimiento de los servicios que nos proveen. Incluye espacios y otros elementos físicos verdes en áreas terrestres (naturales, rurales y urbanas) y marinas». Esta se despliega por todo nuestro país y ya en 2013 la Comisión Europea la declaraba «una herramienta eficaz que aporta beneficios ecológicos, económicos y sociales mediante soluciones naturales». La infraestructura verde, además, ayuda a entender la importancia de los beneficios que la naturaleza aporta a la sociedad y, a la par, su potenciación reduce la dependencia de infraestructuras artificiales de costosa construcción cuya función puede conseguirse –parcial o totalmente– a través de soluciones naturales que favorezcan la biodiversidad y los servicios ecosistémicos naturales.

Teresa Ribera: «Es necesario entender el valor de los ecosistemas y garantizar su conectividad»

Ribera explica que la Estrategia Nacional de Infraestructura nace fruto del mandato europeo que aboga por utilizar los recursos que la naturaleza nos ofrece como método de adaptación al cambio climático. «La estrategia analiza, entiende y evalúa lo que son esas recomendaciones, esas guías metodológicas de trabajo que nos permitan identificar las infraestructuras verdes más importantes, que además nos inspiran para poder invertir en soluciones basadas en la naturaleza frente a amenazas que tenemos por delante, en nuestro litoral, en nuestras zonas inundadas o en nuestros bosques», recuerda la vicepresidenta del Gobierno.

Este proyecto, que pretende que la recuperación y conservación de biodiversidad sea transversal a todos los niveles políticos y a todos los sectores, se presenta como una respuesta a una necesidad acuciante: identificar y recuperar los ecosistemas dañados de todo el territorio español y conectarlos entre sí, restaurando ecosistemas dañados y consolidando una red conectada para el año 2050. Esta nueva hoja de ruta, que no deja de ser un paso más hacia la transición ecológica, se divide en 4 objetivos, 8 metas estratégicas y más de 50 líneas de actuación.

autopistas salvajes-fauna

Además, la estrategia en sí se entiende como una herramienta de ordenación territorial cuyo objetivo es transformarse en un mapa que también integre y proteja la biodiversidad de nuestras ciudades. El primer paso para ponerla en marcha tras su aprobación será pasarle el testigo a las comunidades autónomas, que dispondrán de tres años para identificar de manera homogénea su infraestructura verde o, en el caso de los ecosistemas degradados, su capacidad de recuperación. Para ello, las autonomías dispondrán de una guía con una metodología consensuada, desarrollada por el Miteco junto a representantes de todas las comunidades autónomas y de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), y que ayudará a los responsables autonómicos a identificar las zonas por servicios de sus ecosistemas.

Una infraestructura verde es una red ecológicamente coherente de zonas naturales diseñada para la conservación de los ecosistemas

El objetivo para 2050 de esta estrategia es que se haya consolidado una infraestructura verde del territorio a escala nacional que garantice, según explica el propio texto, «la reducción de la fragmentación de hábitats y ecosistemas, la mejora de la conectividad ecológica del territorio, la provisión de servicios de los ecosistemas clave para el bienestar humano (de regulación, abastecimiento y culturales), la mitigación de los efectos del cambio climático, tanto en el ámbito del medio rural como en el urbano, y la mejora de la resiliencia climática y la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático y los riesgos que conlleva».

Cimentando el empleo verde del futuro

Pero la Estrategia Nacional de Infraestructura Verde va mucho más allá de la conservación y la restauración de los ecosistemas. Se podría entender como una hoja de ruta para una recuperación económica tras la crisis sanitaria que incorpore cuestiones de biodiversidad y que atraiga a futuras inversiones. Además, según el Miteco, se trataría de «una pieza básica del gran proyecto de transformación de la sociedad y de la economía española hacia un modelo más sostenible e inclusivo». Esta estrategia es una oportunidad para la creación de empleo verde, ya que prevé una intensa actividad de restauración de ecosistemas que exigen obras para, por ejemplo, recuperar los suelos o restaurar la cubierta vegetal de determinadas zonas. «Vivimos en la década de la restauración de la ONU, pero ese concepto de conservación de los ecosistemas se ha quedado corto: necesitamos revertir el proceso de degradación, y esto requerirá de mucha mano de obra», explican desde el ministerio. Así, se prevé –una vez que las comunidades autónomas definan sus infraestructuras verdes– que se produzca una creación de empleo significativa, especialmente en el ámbito rural. Sin embargo, el ministerio no concretará una cifra de nuevos puestos de trabajo que podrían crearse hasta que las administraciones autonómicas hayan realizado la evaluación de su propio territorio.

Hoy, sabemos que solamente el 9% del hábitat y el 21% de las especies se encuentran en buen estado de conservación en España Y, como recuerda Ribera, «a pesar de ser uno de los países de la UE más ricos en biodiversidad tenemos mucho recorrido por delante para consolidar una red coherente de zonas naturales y seminaturales en buen estado de conservación y totalmente conectadas». Solo así empezaremos a construir ese futuro en el que la transición ecológica de la sociedad y la economía españolas sea una realidad.

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