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Energía: una responsabilidad (y un derecho) de todos

Acabar con la pobreza energética se ha convertido en un objetivo mundial. La Fundación Naturgy ha puesto en marcha un pionero Plan de Vulnerabilidad para potenciar la cooperación entre todos los sectores de la sociedad.

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15
Mar
2019
pobreza

Erradicar la pobreza energética se ha convertido en uno de los principales frentes abiertos de gobiernos, organizaciones y ciudadanos de todo el mundo. En la Unión Europea, 50 millones de familias no pueden calentar sus hogares. Solo en España, se estima que más de cinco millones de personas son incapaces de pagar una cantidad de energía suficiente para la satisfacción de sus necesidades. Ese número va en aumento. De ahí que, aunque dividido en dos puntos, la Organización de Naciones Unidas haya estipulado como objetivo de la Agenda 2030, acabar con la pobreza por un lado, y garantizar el acceso a la energía a una población cada vez mayor, por otro.

En este contexto, la cooperación entre el sector público y el privado se torna esencial para permitir que «el derecho a una vivienda digna y adecuada para la existencia» –como se estipula en el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Constitución Española–, sea realmente extensible a todo el mundo. En la continuidad de este objetivo, algunas entidades han comenzado a crear planes extraordinarios que permitan a un alto número de familias despojarse de la etiqueta «vulnerables».

«Acabar con la pobreza energética tiene que ir más allá del concepto de Responsabilidad Social Corporativa». De esta manera, la vicepresidenta de la subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, Beatriz Becerra, hizo un llamamiento a la cooperación entre los poderes públicos y las empresas del sector energético durante un acto celebrado en la Eurocámara en Madrid. Y es que aunque el fin está claro y, sostiene Becerra, «el problema nos incumbe a todos»; el camino para cumplir con ese punto esencial de la ODS, está todavía lleno de socavones.

Beatriz Becerra: «Acabar con la pobreza energética tiene que ir más allá del concepto de Responsabilidad Social Corporativa»

La Fundación Naturgy es una de las compañías que ha comenzado a responder a la dura realidad a la que se enfrentan millones de personas diariamente a través de la colaboración con otros agentes sociales, como Cáritas y Cruz Roja.«Con la aportación de todos podemos avanzar para hacer frente a esta problemática», recuerda el director general de la fundación, Martí Solà. Y añade: «La experiencia que tenemos en la Fundación Naturgy lo demuestra». En 2017, Naturgy activó un pionero Plan de Vulnerabilidad a nivel nacional de carácter transversal que, aseguran desde la empresa, «está teniendo unos resultados muy positivos» y se presenta como ejemplo a seguir en el proceso de adaptación a las necesidades energéticas de los ciudadanos. Concretamente, en 2018 se ha logrado garantizar el suministro eléctrico a 26.500 familias en riesgo de vulnerabilidad energética.  Las líneas de actuación de esta estrategia han sido muy diversas. Antes de nada cabe recordar que la pobreza energética es un «subcategoría» de pobreza, por lo que las víctimas de la pobreza energética acostumbran a serlo también económicamente. «La pobreza no solo es energética, es general», recuerda Solà.

pobreza energética

Martí Solà y Beatriz Becerra durante un acto celebrado en Madrid

Con este pensamiento en mente, la formación y el empoderamiento de los clientes se convirtió en el primer objetivo del Plan que, según apunta Solà, basa su pilar educativo en enseñar a aquellas familias más vulnerables, no solo a ahorrar, sino a mejorar la eficiencia energética de sus hogares y a conocer los aspectos claves que deben tener en cuenta a la hora de contratar a una compañía de suministro eléctrico. Para ello, subraya «buscamos salir a la calle, acercarnos a la gente y crear un plan con corazón».

Además de abrir una línea telefónica gratuita 24 horas para poder atender a las personas vulnerables energéticamente, la Fundación Naturgy se puso en contacto con entidades del Tercer Sector y crearon una red de 500 voluntarios, que recorren casa por casa para asesorar sobre hábitos de consumo y de contratación eléctrica. Sin embargo, para el director de la Fundación esto no es suficiente. «Nos dimos cuenta de que las familias vulnerables viven en lugares no rehabilitados, así que buscamos una manera de rehabilitar las viviendas de manera exprés, con coste reducido y sin la necesidad de un permiso municipal o de la actuación de un arquitecto». Esta ambiciosa voluntad se ha transformado en un libro digital que recoge 77 propuestas para realizar una rehabilitación rápida y barata.

Martí Solà: «La pobreza no solo es energética, es general»

Para cerrar el círculo de colaboración, Naturgy, junto con la Asociación Nacional de Empresas de Rehabilitación y Reforma (Anerr), el Ayuntamiento de Madrid y Cáritas han puesto en marcha un programa en el que personas paradas relacionadas con el mundo de la construcción pero con escasas expectativas de encontrar trabajo, obtienen formación y certificación para realizar actividades de rehabilitación energética. De esta manera, se contribuye no sólo reducir la carencia energética de los hogares, sino a aumentar el ingreso de las familias más vulnerables o en riesgo de serlo.

En este punto, lo relativo a los precios de la luz, el agua o el gas emerge como un gran interrogante. ¿Reducir los precios de la energía no ayudaría a disminuir la pobreza energética? En este aspecto, la eurodiputada liberal Beatriz Becerra remarca el carácter multidimensional del problema. «La energía es un tema estratégico en cualquier país y que las empresas controlen los precios está sujeto a la inversión en los productos por lo que es un asunto complejo. Por eso es necesario replantearse la energía como una necesidad primaria». Así, acabar con la pobreza energética no sólo está ligado al sector privado, sino que, arguye Becerra, «las políticas públicas no pueden olvidarse del coste de la energía» en lo que es ya un problema social de gran envergadura.

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