Diversidad

La inclusión laboral de personas con discapacidad no será real hasta el año 2249

¿Cuál es el poder que juega la inteligencia artificial en la inclusión laboral de las personas con diversidad funcional? Expertos en tecnología y recursos humanos se reúnen en un encuentro organizado por la Fundación Adecco con motivo del Día Internacional de la Discapacidad.

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30
Nov
2018
inclusion

¿Cómo será el mundo dentro de 231 años? Ni quien escribe esto ni quien lo lee estaremos aquí pero, si el cambio climático lo permite y el planeta sobrevive, para aquel entonces el ser humano habrá encontrado una cura contra el cáncer o una vacuna contra el sida. Incluso habrá llegado a Marte y vuelto a la Luna. Sin embargo, no habrá podido alcanzar una cima mucho más urgente, y cotidiana: conseguir la plena inclusión laboral de las personas con discapacidad.

Con motivo del Día Internacional de la Discapacidad, que se celebra el 3 de diciembre, la Fundación Adecco ha lanzado un pronóstico en el que concluye que, si todo sigue como hasta ahora, tendremos que esperar hasta el año 2249 para que la participación de las personas con diversidad funcional en el empleo sea similar a la del resto de la población. Actualmente, un 64,8% de las personas con discapacidad en edad laboral no tiene empleo ni lo busca, porcentaje que desciende hasta el 22% entre la población sin discapacidad, según datos del INE. Es decir, la participación de las personas con discapacidad en el mercado se reduce a menos de la mitad que la genérica, con una actividad del 35,2% frente al 78% de media estatal. Más allá de las carencias legislativas en materia de inclusión y de los condicionantes socioeconómicos, la sobreprotección familiar, la cultura de las políticas pasivas de empleo, el miedo y la inseguridad son factores que conducen a la inactividad a la hora de buscar trabajo.

Un 64,8% de las personas con discapacidad en edad laboral no tiene empleo ni lo busca

Con esas cifras sobre la mesa, acortar el camino hacia una meta tan lejana necesita herramientas, y la tecnología es una de ellas. «La Inteligencia Artificial tiene el poder de acelerar el progreso humano y será una aliada indiscutible en todos los ámbitos, incluidos los Recursos Humanos. Sin embargo, es fundamental trabajar desde hoy para asegurar que no incorpora los sesgos y prejuicios imperantes en la sociedad. La Inteligencia Artificial tiene mucha presencia en los procesos de selección de las empresas, de modo que son los robots los que analizan las candidaturas basándose en los requisitos del puesto. La cuestión es cómo programamos esos robots: si las personas seguimos manteniendo prejuicios y sesgos, por muy inconscientes que sean, los trasladaremos a la tecnología y ésta será discriminatoria», manifestó Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, en la presentación de la nueva campaña #ContraLasEtiquetas, que precisamente aborda el papel de las nuevas tecnologías en el acceso al empleo de las personas con diversidad funcional.

Pablo Pineda, profesor, escritor, actor y embajador de la Fundación Adecco, es el protagonista de un anuncio futurista ambientado en 2050 en el que las máquinas responsables del proceso de selección priman los prejuicios sobre mujeres, personas mayores o con discapacidad sobre el verdadero talento. «Un futuro inclusivo solo se construye si integramos los valores humanos en los algoritmos y no los estereotipos que tan presentes están en nuestra sociedad. Somos las personas las que debemos abanderar el cambio, erradicando de una vez por todas las etiquetas que tanto estigmatizan», afirmó.

Tecnología, transformación social y recursos humanos son los tres ejes en los que se articuló la mesa de diálogo Inteligencia Artificial, Talento e Inclusión, en la que se sentaron a debatir Jorge Iglesias (consultor de Innovation Lab de IBM España), Blanca Gómez (profesora de The Valley Digital Bussiness School y experta en talento de Microsoft) y José Luis Risco, director de recursos humanos de EY Spain. Todos ellos incidieron en el papel crucial que juega el desarrollo tecnológico en la eliminación de los sesgos conscientes en los procesos de selección y en la importancia de mejorar los algoritmos para impulsar la igualdad de oportunidades.

Amazon tuvo que retirar su algoritmo de selección de personal tras detectar sesgos sexistas

«Tenemos que revisar constantemente los algoritmos. La programación de las máquinas la hacen las personas, por lo que hay que formar a los individuos para que tengan menos sesgos que trasladar», añadió Blanca Gómez, que contaba cómo el hecho de que el nuevo CEO de su empresa tenga un hijo con discapacidad ha hecho aumentar aún más la lucha por la inclusión. «Aunque los managers estén formados y el personal de recursos humanos también, sinceramente creo que no se está haciendo casi nada en esta materia, porque aún no hemos llegado a la madurez de la educación de las plantillas: no existe un entorno en el que convivir en igualdad», afirmó José Luis Risco. «Es triste, pero es así y es el mayor reto que tenemos que abordar ahora. En España tenemos mucho que mejorar en ese aspecto, porque somos verdaderamente conscientes de que un empleado con discapacidad es un empleado más».

Reducir la brecha digital y el acceso igualitario de todos a la tecnología es otro de los factores que podrán ayudar a fomentar la inclusión. «Tenemos que ser conscientes de que hay una parte de la sociedad que tiene necesidades extra: no se trata de hacer herramientas nuevas o especiales, sino herramientas para todos. A nivel técnico ya existen y se están desarrollando, pero se tiene que trabajar en ellas para revisarlas», explicó Jorge Iglesias, que se mostró optimista en cuanto al papel que puede jugar la mejora de algoritmos para paliar desigualdades en materia racial, de género o de discapacidad. Como ejemplo, el caso de Amazon: hace unos meses, la compañía de Jeff Bezos reconoció que había «despedido» al programa de inteligencia artificial que utilizaba en la selección de personal tras detectar que estaba aplicando sesgos sexistas y discriminatorios para las mujeres.

«Todos somos un poco discapacitados porque todos tenemos distintas capacidades, así que también podemos empezar por cambiar el lenguaje y hablar de personas y de talento», concluyó Pablo Pineda. La educación desde el colegio para fomentar la tolerancia y la diversidad en todos los ámbitos sociales es otra de las cuentas pendientes en la lucha contra las etiquetas y los prejuicios, tanto en el entorno laboral como en la calle. Si no, tendremos que esperar a que nuestros tataranietos sean los primeros en vivir en una realidad plenamente inclusiva.

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