Innovación

Coche eléctrico: la transformación necesaria

Accenture Strategy y Ethic reúnen a un grupo de expertos de los sectores más implicados para debatir la progresiva desaparición de los vehículos de combustible.

Artículo

Luis Meyer

Fotografía

Cristina C. Garay
¿QUIERES COLABORAR CON ETHIC?

Si quieres apoyar el periodismo de calidad y comprometido puedes hacerte socio de Ethic y recibir en tu casa los 5 números en papel que editamos al año a partir de una cuota mínima de 30 euros, (IVA y gastos de envío a ESPAÑA incluidos).

COLABORA
25
Ene
2018

Accenture Strategy y Ethic reúnen a un grupo de expertos de los sectores más implicados para debatir la progresiva desaparición de los vehículos de combustible. Un cambio de paradigma inevitable y, a todas luces, imprescindible.

No existen cifras inequívocas sobre cuántos automóviles se venden cada año en el mundo. Las fuentes más acreditadas de la industria sí coinciden en que nos acercamos a los 100 millones. Y ninguna duda de que la tendencia es ascendente. Según los últimos datos de IHS Inc, una consultora estadounidense especializada en el análisis de los principales sectores estratégicos, el mercado mundial automovilístico pasó de los 82 millones de 2013 a más de 85 en 2014. Otro estudio de Deutsche Bank sube la apuesta a 87,4 millones.

A día de hoy, de acuerdo con el informe de Energy Outlook 2030 (Cepsa), solo uno de cada cien vehículos vendidos es eléctrico. Pero las declaraciones de gigantes del automóvil como Volkswagen, que vaticinan que en 2050 su cuota de mercado se acercará al 50% (y, hoy en día, su gama se compone en una abrumadora mayoría de modelos diésel y gasolina), demuestran que el coche eléctrico es una tendencia imparable. Un cambio de paradigma que, globalmente, se da por hecho.

La circulación rodada es la causante del 15% de la contaminación mundial, la mayoría concentrada en ciudades. Las partículas en suspensión y las emisiones de NOx son las principales causantes. La OMS advierte de que, al año, mueren más de un millón de personas por culpa de la polución urbana. El Acuerdo de París para evitar que la temperatura global suba más de dos grados este siglo exige una reducción de los gases de efecto invernadero del 40% en Europa para 2030. Son el 30% de los gases emitidos por los vehículos actuales, sobre todo, CO2. Llega la hora de cambiar el surtidor por el enchufe. Siempre y cuando, claro, ese enchufe se alimente de energías renovables.

coche-electrico-accenture-strategy-ethic

«Hemos hablado del coche eléctrico muchos años, pero la diferencia es que ahora sí estamos en el momento de la transformación», pone sobre la mesa Paz Nachón, responsable de Estrategia y Sostenibilidad de Accenture Strategy, y añade: «Es un debate que lleva tiempo, pero, hasta hace poco, aún no era el momento, porque la tecnología no estaba preparada. Ahora sí lo está».

Nachón interviene en el debate Coche eléctrico: la transformación necesaria, organizado por Accenture Strategy y Ethic en Deusto Business School, que reunió a un grupo de expertos de los sectores más implicados (industria, política, sociedad) para compartir sus reflexiones sobre este nuevo rumbo hacia el que camina la movilidad. Una transición inevitable y, a todas luces, imprescindible. Su compañero Emilio Móstoles, managing director de Accenture Strategy, aporta una visión optimista: «No me cabe duda de que el crecimiento exponencial del coche eléctrico, algo que ya está sucediendo, va a transformar la industria de automoción mucho antes de lo que nos imaginamos».

La circulación rodada es la causante del 15% de la contaminación mundial

Virginia Ocio, responsable de Nuevas Iniciativas de Negocio de la Dirección General de Sostenibilidad de Endesa, parte de la política que lleva a cabo su empresa para la difusión del coche eléctrico entre sus trabajadores: incentivos económicos… y culturales. De los que deberían tomar nota los poderes públicos. «Hemos creado en Endesa una comunidad de ciudadanos convencidos de que otra movilidad es posible. Un cambio de mentalidad. Abogo por llevarlo más allá, por la concienciación de la ciudadanía. Administraciones y empresas deben apostar por todo lo que sea sostenible desde el punto de vista medioambiental». Y matiza: «Y que sea también económicamente rentable. Es posible y es la manera de que se dé este cambio necesario».

coche-electrico-accenture-strategy-ethic

A este respecto, José Antonio León, director de Relaciones Institucionales y Comunicación del Grupo PSA, añade: «Tenemos tres marcas: Citroën, Peugeot y Opel. Y, en todas ellas, apostamos decididamente por la movilidad eléctrica. Pero debe ser una transición ordenada y socialmente responsable. No olvidemos que damos empleos de los que dependen muchas familias. Habrá coches térmicos durante años que financiarán esta transición al eléctrico. Y, sobre todo: los modelos de ahora son mucho más eficientes y menos contaminantes. El gran problema de la contaminación de las ciudades es que tenemos un parque móvil, en España, con una media de once años».

«La Ley de Cambio Climático que ya está en marcha no tendrá espíritu de vigencia si no deja muy claros los escenarios», advierte Lorena Prado, consejera técnica de la subdirección general de Coordinación de Acciones frente al Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente. «El Gobierno quiere cumplir los Acuerdos de París, pero de una forma lógica y realista. Nuestra estrategia es a largo plazo, con una participación lo más amplia posible. Industria, social civil, ONG…», explica. Prado se refiere, con realismo, a un escenario que no podemos obviar: el 80% de la población vive en edificios. Hoy por hoy, tienen muy difícil instalar un punto de recarga.

El parque móvil en España tiene una media de once años

El responsable de Relaciones Institucionales de Nissan, Juan Luis Plá, da una visión optimista: «Hemos vendido ya 300.000 unidades de nuestro Leaf eléctrico. Y no ha hecho falta cambiar ni una sola batería. Eso prueba su enorme fiabilidad». El ingeniero, además, contempla la rápida superación de otras dos pegas que se atribuyen al coche eléctrico: su elevado precio y su baja autonomía. «Aún no es capaz de recorrer tantos kilómetros sin repostar como un diésel, pero la innovación en baterías es brutal y ese momento llegará». Plá da otro dato: entre 2020 y 2025, habrá una confluencia de costes de producción con los vehículos de combustible, y también de precios finales al consumidor. «A eso, hay que añadir que el coche eléctrico tiene la tercera parte de piezas que uno de combustión, y no contiene aceites y grasas, lo que revierte en un mantenimiento menor y en costes inferiores. Si le sumas una recarga adaptada, la tarifa eléctrica valle, el ahorro en combustible es considerable».

Plá rompe una lanza a favor de las renovables: «España no tiene petróleo ni gas natural. Solo es nuestro el 0,1% del gas que consumimos. Pongamos todo esto encima de la mesa. En España, el potencial de energías limpias es bestial. Nuestro país ha sido capaz de incorporar un porcentaje elevadísimo de energías renovables. Porque no podemos hablar de un coche eléctrico poco contaminante si, para producir la electricidad de sus baterías, se usan combustibles fósiles». Y sugiere un escenario deseable: «Imaginen que dejo el coche aparcado en el aeropuerto, tres días, con la batería casi llena. ¿No sería maravilloso que esa electricidad pudiera volver a surtir a la red general? Eso solucionaría otro problema asociado al coche eléctrico: la enorme subida de demanda de electricidad una vez que se generalice».

El escenario actual exige redoblar esfuerzos, como plantea Jon Asin, presidente en funciones de Aedive (Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico): «El vehículo eléctrico en España es, todavía, un 0,7% del total del parque, incluidos los híbridos enchufables. Ya no cuestiona nadie que es la movilidad del futuro y la solución a muchos de los problemas de las grandes ciudades. Pero no olvidemos que España debe llegar al 10% de energía renovable en el transporte en 2020, y eso, incluyendo los biocombustibles. Ahora estamos los antepenúltimos con un 1,7%. La media en la Unión Europea es hoy del 6%». El experto da un aviso a navegantes: «Está en nuestra mano ser líderes en esto. No solo porque España es un país rico en sol, viento y recursos hídricos, sino porque también tenemos plantas de fabricación de grandes marcas de automóviles, que producen para todo el mundo. Sería conveniente realizar fuertes inversiones para adaptar esas fábricas a la producción de coches eléctricos. A medio plazo saldríamos ganando».

Comprar un coche eléctrico supone dar un paso considerable, porque implica un cambio de paradigma. «Hay que superar la ansiedad de rango», opina Virginia Ocio. «El miedo a quedarse tirado, sin electricidad, en mitad de la carretera, es algo común. Pero cuando alguien se compra un coche, supera esa ansiedad la primera semana, cuando se da cuenta de que, con unos sencillos nuevos hábitos (como cargar el coche por la noche), siempre tendrá la autonomía suficiente para su día a día». Y da un dato: «Ninguno de los trabajadores de Endesa que han comprado un coche eléctrico quiere cambiar. Muchos lo compraron no solo por ser sostenibles, sino porque salían las cuentas. Y se crea el efecto contagio, generas demanda. Mis vecinos me hacen preguntas, interesados, cuando llego con mi coche eléctrico. Es una buena muestra de lo que podemos conseguir a nivel global».

Solo uno de cada cien vehículos vendidos es eléctrico

«No hay que olvidar que, de la contaminación que genera el tráfico rodado, dos tercios se deben a los vehículos de carga. De modo que el coche eléctrico puede ser una palanca de cambio, pero no la única», concluye Paz Nachón. «Hay factores que están ayudando a cambiar el sector. Empresas como Tesla, por ejemplo. Más allá de la actividad de la empresa, su imagen ha logrado que cambie la percepción de los ciudadanos respecto al coche eléctrico, que lo veía siempre como un vehículo pequeño con poca autonomía, para trayectos muy cortos. Han logrado, con vehículos atractivos como el Model X, con las puertas de alas de gaviota, que el coche eléctrico se vea como algo aspiracional. Pero aún queda mucha evolución pendiente para que no sea un producto de nicho. Que la gente no lo adquiera como un capricho y tenga en el garaje un coche de combustión de uso habitual. Sino que el coche eléctrico pase a ser la solución. Una solución igualitaria, porque es importante el aspecto social que va a tener el coche eléctrico. Y debe ser para todos. Ese es el reto».

Aquí puedes ver el vídeo-resumen del evento

ARTÍCULOS RELACIONADOS

COMENTARIOS

SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

Suscríbete a nuestro boletín semanal y recibe en tu email nuestras novedades, noticias y entrevistas

SUSCRIBIRME