Internacional

¿Puede Europa respirar tranquila?

Que el xenófobo Geert Wilders sea la segunda fuerza en Holanda nos impide bajar la guardia. Retratamos al político en ocho frases… Y unas cuantas mentiras.

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Luis Meyer
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12
Mar
2017

«Europa respira tranquila». Es uno de los titulares más repetidos desde ayer por la noche cuando, con casi todo escrutado, se confirmó la victoria del liberal de VVD, Mark Rutte, desafiando a las predicciones que colocaban en el sillón presidencial al radical xenófobo Geert Wilders, del PPV. La perspectiva siniestra de que cogiera el timón del país alguien tan cercano al estilo Trump, ferviente apoyador del Brexit y que amenazaba con un referéndum para desgajar a Holanda de la Unión Europea tenía a todos en vilo, añadido el hecho de que podría abrir el caudal de los populismos en nuestro continente, con una Marie Le Pen que parte como favorita en las elecciones francesas del próximo abril.

Sin embargo, una cosa es aliviarse, y otra respirar hondo. Porque no hay motivos para bajar la guardia: Wilders ha quedado como segunda fuerza, y ha subido cinco escaños hasta los 20, de manera que le sopla la nuca a Rutte que, con solo 33, ha obtenido una victoria pírrica que le dificultará mucho gobernar en un Parlamento con 150 asientos. Las tendencias están claras: el populismo radical sube, y el moderamiento baja. Si no ha sucedido el cataclismo esta vez, perfectamente podrá suceder en pocos años.

Que la segunda fuerza de un país que es la 18ª economía del mundo sea alguien manifiestamente trapacero, xenófobo y con un ego que inunda todas sus iniciativas políticas, es para seguir preocupados. Europa está enferma, y vulnerable a contagiarse de lo peor de fuera. Porque a Geert Wilders y Donald Trump los emparejan muchas más cosas que su incontinencia twittera y sus excéntricas cabelleras.

Nada retrata mejor a una persona que sus frases y sus hechos. Resumimos aquí las perlas de Wilders de los últimos años:

«El gran problema de Europa es el multiculturalismo. Todo esto ha provocado que los europeos no conozcan de qué tienen que sentirse orgullosos y quienes son en realidad. Se debe a ese concepto liberal impuesto por la izquierda que señala que todas las culturas son lo mismo».

«Jesús no aparece en el Corán» (Sí lo hace. Casi 200 veces, aunque con otro nombre: Isa).

«El terrorismo ha entrado en Alemania por su política de acoger a refugiados sirios». Tras el abominable atentado en un mercadillo navideño de Berlín con decenas de muertos, Wilders subió a su Twitter una foto de Merkel con las manos llenas de sangre.

«Si me convierto en primer ministro, habrá referéndum». Wilders promueve la salida de Holanda de la Unión Europea, lo que algunos ya denominan nexit. El motivo que esgrime con mayor insistencia es, una vez más, la inmigración: «La Unión Europea no nos deja libertad para determinar cuál queremos que sea nuestra política migratoria o para decidir sobre nuestras leyes de asilo. Es por eso por lo que creemos que dejar la UE es necesario».

«Nos ha votado más de un millón de personas. Me considero uno de los ganadores, aunque hubiera preferido arrasar, desde luego. Creo que puedo participar en esas negociaciones». El liberal Mark Rutter lo tiene complicado para no contar con él. Su otra opción son fuerzas de izquierda que han vivido un sorprendente ascenso, pero se encuentran en las antípodas de su ideología.

Miente, que algo queda: el pasado 6 de febrero, Wilders publicó una foto falsa de Alexander Pechtold, jefe de los liberales de izquierda, en la que supuestamente apoyaba una manifestación de islamistas en favor de la implantación mundial de la sharia. Tomó la foto de una protesta contra el propio Wilders, que tuvo lugar en Reino Unido en 2009.

«Hay mucha escoria marroquí en Holanda que vuelve peligrosas nuestras calles, y eso tiene que cambiar». Reincide quien fue condenado por un tribunal holandés por incitar al odio en un discurso en 2014, donde gritó: «Menos, menos, menos marroquíes». Intentó después atemperar sus palabras, aunque siempre subyace su yo: «Podemos cerrar nuestros ojos y ser políticamente correctos, pero la realidad es que hay un problema en Holanda, no con todos los marroquíes, pero si con muchas personas de origen marroquí».

«El Corán es un libro lleno de odio y violencia, y con más antisemitismo que el propio Mein Kampf (Mi lucha, de Adolf Hitler)». Ya conocen la ley de Godwin: A medida que una discusión en línea se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno.

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