Diversidad

La abuela que mandaba 'whatsapps'

Ángeles Salvatierra tiene 97 años y usa Whatsapp todos los días. Su caso refleja cómo las nuevas tecnologías pueden potenciar la integración social de los más mayores.

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20
Abr
2016
Carmen Gómez Cotta

Ángeles Salvatierra tiene 97 años, pero su edad no le ha supuesto ningún obstáculo para subirse a la ola de las nuevas tecnologías. No hay día que no use Whatsapp. «Gracias al móvil puedo estar conectada con mis sobrinos y mis nietos. También charlo con mis amigas; tenemos un grupo. Y recibo y envío chistes y vídeos muy graciosos. Es la mar de divertido y, como herramienta, lo considero verdaderamente útil», nos cuenta. Su hija, que anoche le envió una foto con sus nietos, nos enseña la respuesta de Ángeles:

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El caso de Ángeles refleja a la perfección cómo las nuevas tecnologías favorecen la integración social de las personas mayores en las sociedades modernas. Un desafío urgente para una población cada vez más envejecida. Según el último Informe de Envejecimiento en Red del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), alrededor del 18% de los españoles son personas de más de 65 años, y un poco más del 5% tienen 80 años. Esta tendencia implica no solo que cada vez haya más ancianos, sino que estos sean cada vez más mayores.

«La esperanza de vida sigue aumentando y en consecuencia se está produciendo un envejecimiento acelerado de la población. Preservar y mejorar la salud y el bienestar de las personas mayores se ha convertido en una importante cuestión pública a la que hay que dar respuesta», explica Santiago Moreno, director general de Fundación Vodafone España, desde donde se ha impulsado la iniciativa Mayores Apptivados, en colaboración con Fundación Esplai, centrada en las posibilidades que ofrecen los teléfonos inteligentes e Internet y diseñada para proporcionar una experiencia de formación dirigida a los mayores de los centros de la Red Conecta.

Como explican desde Fundación Vodafone, las ventajas que ofrecen el uso de los teléfonos inteligentes para las personas mayores son innumerables en aspectos relacionados con su seguridad (geolocalización, tele asistencia), la posibilidad de disfrutar nuevas formas de ocio (lectura, música, juegos, turismo, cultura, gastronomía, TV), mayor relación con los demás (redes sociales, intercambio de fotos y videos, mensajería por Internet), una mejor información (noticias y prensa on-line) y aplicaciones de servicios generales (accesibilidad, administración electrónica, m-salud).

«Las TIC pueden suponer experiencias gratificantes para la interacción y las relaciones, incluyendo las intergeneracionales. Nos facilitan el acceder a la información, que nos permite tomar decisiones sobre nuestra vida y comprender los problemas y realidades de la sociedad, pudiendo hacer aportaciones, y también nos permiten aprender o recordar saberes y ampliarlos, desarrollando nuestra creatividad», explica Cristina Rodríguez-Porrero patrona de la Fundación Pilares para la Autonomía Personal.

Como directora durante más de 20 años del Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas (Ceapat) del Imserso, sabe bien que las TIC son herramientas que pueden facilitar el cambio de modelo de atención a las personas con necesidades de apoyo, pasando de unos servicios asistenciales puntuales a una atención global, coordinada y continuada en la que las que las personas mayores puedan compartir decisiones y tengan un mayor control sobre su vida, y familiares y cuidadores reciban los apoyos necesarios para contribuir a su bienestar y al suyo propio.

Romper la brecha digital

Las TIC potencian la vida independiente sobre todo en el hogar o las residencias, monitorizando a los más mayores en sus actividades cotidianas mediante la implantación de sensores que recogen diferentes signos vitales (lo que se denomina healthware) con el fin de prevenir riesgos de salud, caídas y demás, y avisar a los familiares o cuidadores.

Pero también hay que destacar el papel que la web puede tener mejorando la calidad de vida simplemente por la interacción social. Y es que muchos mayores han empezado a tener contacto con las TIC con el fin de utilizar el correo electrónico o la videoconferencia con el objetivo de comunicarse con sus familiares. «Está demostrado que las personas mayores con familia y relaciones amplias se ven más motivadas y reciben más apoyos para el uso provechoso de dispositivos digitales que las personas que viven más aisladas. Sin embargo las TIC también pueden ser herramientas para mitigar la soledad y la vulnerabilidad, por lo que se deben tomar medidas activas para que las ventajas que ofrecen estas soluciones lleguen a todas las personas y especialmente a aquellas que más lo necesitan», opina Rodríguez-Porrero.

Si como sociedad queremos posibilitar a las personas mayores que sigan viviendo en sus casas con seguridad y autonomía, debemos darles a conocer las ventajas de la domótica y contribuir a su diseño adecuado. Si queremos que participen y aporten conocimiento, tenemos que ofrecerles la posibilidad de usar las redes sociales y generar contenidos que aporten valor. Como reconoce la que fuera directora del Ceapat, «si buscamos cambiar estereotipos y apostar por nuevos modelos tenemos que unir fuerzas y coordinarnos mejor».

Por eso, desde su punto de vista, para romper la brecha digital y que los beneficios lleguen a todas las personas, el mercado tiene que diseñar soluciones accesibles, asequibles y amigables. «Las personas mayores tenemos que conocer estas realidades y contar con apoyos para su manejo, incluyendo la posibilidad de consultar cuando surgen problemas o dudas. Debemos buscar estrategias para llegar a las personas en situaciones de mayor aislamiento y riesgo de falta de bienestar, y ello no es sólo cuestión de un dispositivo, sino de apoyos creativos y centrados en las necesidades y preferencias individuales», explica.

«A la hora de lanzar Mayores Apptivados nos hemos centrado en la formación de dos dispositivos (smartphones y tabletas), porque la aparición de los mismos y de la banda ancha en movilidad ha generado un nuevo cambio. Las personas mayores deben asimilarlo para no quedarse al margen de una serie de nuevos servicios que les son imprescindibles para vivir con plena autonomía personal e independencia», apunta el director general de Fundación Vodafone.

El principal objetivo de esta iniciativa es romper la brecha digital y mostrar las posibilidades que los actuales teléfonos ofrecen en relación a los servicios de Internet que ayudan a mejorar la calidad de vida de las personas mayores potenciando su autonomía, diversificando su ocio y aumentando sus capacidades comunicativas a través del uso de dispositivos móviles digitales.

«Una de las principales barreras que hay que derribar es la ausencia de conocimiento en el uso de los dispositivos móviles por parte de las personas mayores, lo que puede tener consecuencias incluso negativas para la  propia salud e incrementar su  aislamiento social», añade Moreno.

En este sentido, las cifras al respecto son positivas ya que las personas mayores son el grupo de población que más ha aumentado el uso de los móviles en los últimos años: casi un 77% de mayores de más de 65 reconoce haber utilizado el teléfono móvil en los últimos tres meses, según datos del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS) del CSIC. Y es que está demostrado que la utilización de los mismos mejora su  funcionamiento cognitivo y, por ende, su autoestima.

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