Cambio Climático

«No lograremos frenar el cambio climático reduciendo solo el CO2»

El investigador Veerabhadran Ramanathan fue el primero en detectar que otros gases contaminantes, además del CO2, son responsables del 45% del efecto invernadero atribuible a la acción humana.

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10
Mar
2016

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Era 1995 y los drones aún no se llamaban drones cuando el investigador Veerabhadran Ramanathan decidió desarrollar una flota de estos vehículos aéreos no tripulados para que persiguieran a un nubarrón gigante que campaba a sus anchas por el Pacífico. Así fue como descubrió las black clouds o nubes de contaminación que se generaban como consecuencia de la emisión de hollín procedente de las obsoletas cocinas de carbón.

Nadie hablaba de cambio climático cuando Ramanathan advirtió que esos gases contaminantes estaban engullendo poco a poco los glaciares del Himalaya. Gracias a su investigación, se descubrió que las black clouds provocaban el enfriamiento de la superficie terrestre y que, a su vez, absorbían calor en altura. Es decir, fue el primero en percatarse del impacto que las partículas contaminantes suspendidas en el aire tenían sobre la temperatura de la Tierra.

Este pionero nacido en Mandurai (La India) –y que hoy trabaja como investigador en la Institución Oceanográfica Scripps de San Diego (California)− empezó a interesarse en las causas del cambio climático hace 40 años porque intuyó que «se convertiría en la mayor amenaza para la humanidad». «Cuando realicé mi primer gran descubrimiento pensé que la sociedad se daría cuenta del problema real que teníamos y que actuaría con rapidez, pero casi 40 años después aún no habíamos hecho casi nada y mucha parte de la opinión pública no era consciente del problema», cuenta. A sus 71 años, es uno de los climatólogos más reconocidos del mundo y ha sido recientemente galardonado con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Cambio Climático.

Entre sus aportaciones al conocimiento de las causas del calentamiento global, desveló que además del dióxido de carbono existen otros gases de enorme poder para alterar el clima de la tierra. Hasta 1975 sólo se atribuía al CO2 esa capacidad, pero, ese año, una investigación de Ramanathan puso de manifiesto que los gases clorofluorocarbonos (CFCs), hasta entonces solo asociados a la destrucción de la capa de ozono, también contribuían al calentamiento de la atmósfera.

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Sus mediciones demostraron que una tonelada de CFCs atrapa tanto calor en la atmósfera como diez de CO2, y permitieron descubrir que, junto a estos gases, existen otros como el metano, el ozono y los hidrofluorocarbonos (HFCs), que precisamente sustituyeron a las CFCs en los frigoríficos porque no impactaban en la capa de ozono. En años posteriores, Ramanathan detectó que estos otros gases −menos abundantes que el CO2 pero entre 25 y 4.000 veces más potentes− eran responsables del 45% del efecto invernadero atribuible a la acción humana.

Advierte que, al permanecer menos en la atmósfera, reducir los otros gases contribuyentes al cambio climático, al margen del CO2, tendría un impacto mucho más rápido para luchar contra el calentamiento global. «Sólo reduciendo el CO2 no lograremos», asegura. Reducir las emisiones de metano en 50%, las de hollín un 90% y dejando de usar los HFCs en 2030 lograríamos –según sus cálculos− reducir un 50% el cambio climático previsto para los próximos 35 años.

Además de a la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, Ramanathan pertenece a la Academia Científica Pontificia y ha sido una de las voces decisivas del mundo de la investigación en asesorar al Papa Francisco, para su reciente Encíclica ambiental, en que la lucha contra el cambio climático y la pobreza deben ir de la mano.

Conocedor de que la contaminación del aire por hollín en Asia proviene de la quema de combustibles poco eficientes en las cocinas, como heces del ganado, el científico ha puesto en marcha en su país el Proyecto Surya −que en sanscrito significa sol− para implantar cocinas limpias y lámparas de energía solar en hogares que no tienen acceso a la energía.

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