Transparencia

«Tenemos que legitimar el término transparencia»

Begoña Villacís, de Ciudadanos, fue la protagonista del segundo Foro de Ética y Transparencia organizado por Ethic y Vinces.

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11
Dic
2015

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Luis Meyer

Con la que está cayendo, protagonizar un debate sobre regeneración democrática y ser política al mismo tiempo requiere dosis de valentía. Begoña Villacís mostró entereza ayer durante el Foro de Ética y Transparencia organizado por Ethic y Vinces, por el que ya ha pasado Pablo Casado, vicesecretario de Comunicación del Partido Popular, y al que Íñigo Errejón, secretario de Política de Podemos, asistirá como próximo invitado.

La cabeza de cartel de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid lo tenía menos crudo que otros miembros de partidos añejos: la juventud del suyo aún no le ha dado la oportunidad de caer en vicios insalvables ni de verse arrastrado por la inmundicia de la corrupción, y además son rápidos de reflejos: sin ir más lejos, el día anterior dimitía el alcalde de Ciudadanos de Espartinas (Sevilla), al trascender que estaba imputado.

«La ética y la transparencia son palabras muy de moda», iniciaba esta madrileña de 38 años, abogada de profesión, frente a medios internacionales, empresarios y líderes de la sociedad civil que acudieron al foro. «Pero cuando repetimos una palabra muchas veces [hagan la prueba: transparencia, transparencia, transparencia], al final lo que conseguimos es vaciarla de contenido. Se cita en todos lo debates, en las cafeterías, en las peluquerías… Lo que tenemos que hacer es legitimar este concepto. Como leía recientemente en un artículo de Ethic, ‘el poder tiene que buscar contrapoder, que son los ciudadanos conectados’. Porque ahora demandan más información que nunca y saben cómo buscarse la vida para encontrarla».

Villacís incidió en que su nueva aventura es puramente vocacional, no busca réditos, más bien al contrario. «Vengo de trabajar en una empresa, con una vida previsible en la que sabía lo que iba a hacer al día siguiente. Tenía mi espacio de confort. Pero estaba indignada, como muchos, ante la crisis de valores de nuestra sociedad. Porque, no nos engañemos: no solo hemos sufrido una crisis económica. Un buen día decido meterme a ‘presunta culpable’, es decir, a política. Os aseguro que nadie se mete en algo así por dinero, es absurdo, porque el coste de oportunidad es alto: en mi caso, me he descolgado de un trabajo que me gusta, he expuesto mi intimidad, he entregado muchas horas y nadie me va a devolver los nueve y diez años de mis hijas. Y eso es algo que me entristece. Pero es el momento de que gran parte de la sociedad civil se moje e intente cambiar las cosas. Por eso me parece antidemocrático que algunos partidos sostengan que la sociedad civil no estamos, por falta de experiencia, capacitados para gobernar. Cuando, precisamente, venimos directamente de esa experiencia como ciudadanos. De un entorno que conocemos bien».

Villacís recordó a los asistentes que «la crisis se encarnizó con la gente que estaba fuera, no con quienes estaban bajo el paraguas de la política», y advirtió: «Eso no implica romper con todo, sino mejorar lo que  sea mejorable. Tenemos una Constitución maravillosa, pero todo es depurable».

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La concejala se refería, en gran parte, a los retos que plantean las nuevas tecnologías: «No hay que confundir la transparencia con el derecho a la protección de datos. Ese es un punto en el que nuestra Constitución tiene que actualizarse. Ahora tenemos una huella digital, el derecho al olvido en las redes sociales… Son retos que en 1978 no existían». Por supuesto, Villacís no ciñe el cambio tecnológico a la Carta Magna. «Hay que aprovechar las tecnologías que tenemos. Por ejemplo, un mecanismo que hemos puesto en marcha en el Ayuntamiento de Madrid para que el ciudadano pueda consultar con un clic de ratón el contenido de los plenos. Hay que trabajar para tener ciudadanos informados. Esa es la clave para que puedan participar. Y eso incluye regularizar los lobbies, para que también tengan voz».

Algunos de los empresarios presentes entre el público aprovecharon para preguntarle su opinión sobre la economía colaborativa, un fenómeno imparable con casos como Uber o Airbnb, que aún cuentan con la reticencia de los gremios tradicionales. «Es necesaria, pero en igualdad de condiciones. No puede haber nuevas empresas actuando sin pagar impuestos ni tener las licencias necesarias. La economía colaborativa termina donde empieza la competencia desleal».

La revolución tecnológica también es urgente en la Administración, concretamente en el Poder Judicial, si se quieren atajar los casos de corrupción, opina Villacís.  «Para agilizar la justicia y evitar que prescriban tantos delitos, hay que dotarla de medios humanos, pero también de los avances informáticos. Tenemos un déficit en cruces de datos entre diferentes juzgados, la Policía y unidades de investigación. La sociedad debe percibir que es un sistema que funciona y aplica justicia. Pero no solo eso: es más importante que nunca que la separación de poderes sea real. El Poder Judicial cuenta con más miembros elegidos por el Gobierno que cuando se creó. Eso influye en la resolución de los casos. La corrupción política legitima el fraude a pequeña escala. No podemos exigir a los ciudadanos lo que no somos capaces de hacer como dirigentes».

Otro de los fundamentos para una gestión transparente, según Villacís, es acabar con el manido término de «puertas giratorias», pero con matices. «Hay que evitar que un político, después de ejercer, termine trabajando en aquellas empresas del ámbito donde realizó su gestión. Pero no hay que cerrarle las puertas o las oportunidades a una nueva vida laboral. También merece que se facilite su reinserción en el mercado». Lo que enlazó con la polémica propuesta de su partido, por la que ciertos cargos del Gobierno deberían cobrar más. «Alguien que gestione grandes presupuestos y responsabilidades debe cobrar acorde con la función que realiza. Eso fomenta una gestión más motivada, más eficaz y ética», opina.

Finalmente, Villacís aludió a la necesidad de la ética y a la transparencia empresarial, no solo política. «Precisamente, en mi partido acuñamos el termino ‘capitalismo de amiguetes’. Y es que para nosotros el problema no son solo los corruptos: también los corruptores. También tiene mucho que ver con aumentar la efectividad de la Administración. Escándalos como el ‘Caso Guateque’ no se hubieran dado si las licencias para negocios no tardasen meses en concederse. Ahí también tenemos mucho que hacer los políticos».

*Vinces y Ethic han lanzado el Foro de Ética y Transparencia para concienciar a líderes del ámbito público y privado sobre la necesidad y el alcance de la ética y de la transparencia en el progreso de las sociedades democráticas. En una primera fase, los líderes políticos de las distintas formaciones compartirán en el Foro sus propuestas de transparencia y regeneración, con el telón de fondo de las elecciones generales.

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